
Una placa pintada de 4.000 años hallada en una cueva de Indonesia reescribe la historia de la expansión austronesia: los primeros navegantes del Pacífico transportaban herramientas, alimentos y un sistema de símbolos capaz de unir comunidades separadas por miles de kilómetros de océano.
El descubrimiento, informado por National Geographic, proviene del abrigo rocoso de Huknaur, en la isla de Wetar, al este de Indonesia. Una placa de piedra decorada con un motivo rojo, hallada en una capa datada entre 4.090 y 3.900 años, aporta el primer ejemplo arqueológico de arte pintado austronesio portátil y refuerza la idea de una red simbólica compartida entre comunidades insulares.
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Un equipo internacional encabezado por investigadores de la Universidad Nacional Australiana (ANU) y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Indonesia (BRIN) encontró allí una placa de piedra decorada con un motivo rojo: círculos concéntricos y un diseño de “rayos solares” característico de la llamada Tradición Pictórica Austronesia (APT).
Lo que distingue a la pieza de hallazgos anteriores es su condición de objeto portátil. Hasta ahora, los motivos de la APT se conocían principalmente en superficies fijas, como paredes de cuevas o refugios rocosos. Esta es la primera vez que se documenta arqueológicamente un ejemplo de arte pintado austronesio diseñado para ser transportado, lo que transforma la interpretación de estos patrones visuales.
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“Este es el primer ejemplo portátil de arte pintado austronesio que se encuentra arqueológicamente”, afirmó Sue O’Connor, arqueóloga de la ANU y autora principal del estudio, en declaraciones recogidas por National Geographic.
Para O’Connor, esa movilidad es la clave del hallazgo: los símbolos dejaban de estar atados a un lugar para poder circular junto a las personas.
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Un universo simbólico que cruzaba el océano

Los pueblos austronesios protagonizaron una de las expansiones marítimas de mayor alcance en la historia humana. Partidos desde Asia oriental hace varios milenios, sus descendientes llegaron a territorios tan distantes entre sí como Madagascar, Hawái y Rapa Nui. La pregunta que persiste entre los especialistas es qué cohesionó a comunidades tan dispersas geográficamente.
Según National Geographic, la placa de Wetar sugiere que parte de esa cohesión pudo articularse a través de un repertorio de imágenes compartidas. “Los símbolos portátiles podían viajar con las personas y podrían haber ayudado a comunicar identidades, afiliaciones y creencias compartidas entre comunidades insulares”, señaló O’Connor.
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La arqueóloga añadió que diseños similares se pintaban históricamente en embarcaciones y objetos de uso cotidiano, donde funcionaban probablemente como marcadores de pertenencia o emblemas grupales.
La pieza fue recuperada de una capa arqueológica datada entre 4.090 y 3.900 años de antigüedad, un período anterior a la llegada de la cerámica neolítica que tradicionalmente se asocia con los grupos austronesios.
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Ese dato cronológico es el que más llamó la atención de los investigadores, pues invierte la secuencia habitual: en Wetar, los símbolos llegaron antes que los objetos materiales que suelen usarse para rastrear la expansión de estas culturas.
Ideas antes que tecnología
La arqueóloga Ceri Shipton, también autora del estudio, subrayó el peso conceptual del hallazgo en declaraciones reproducidas por National Geographic: “La gente no solo llevaba tecnologías y posesiones cuando viajaba a nuevas islas. Llevaba ideas, identidades y nuevas formas de entender el mundo”.
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Ese planteo refuerza una hipótesis que gana terreno en la arqueología del Pacífico: que la expansión austronesia no se explica únicamente por ventajas tecnológicas o presiones demográficas, sino también por la existencia de una ideología compartida que operaba como vínculo entre poblaciones dispersas. La placa de Huknaur, con sus círculos concéntricos, se convierte así en uno de los testimonios materiales más antiguos de esa red simbólica.
El estudio fue publicado con base en los trabajos de campo realizados en Wetar y constituye, según detalló National Geographic, el registro más temprano conocido de arte portátil dentro de la Tradición Pictórica Austronesia.
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