Rayos X, vitrinas y escándalos: la historia de una tecnología que fascinó a la sociedad victoriana y forzó nuevas reglas en medicina

Entre el entusiasmo por ver lo invisible y los primeros efectos adversos, esta tecnología marcó un punto de inflexión en la Inglaterra del siglo XIX. Cómo la fascinación científica y el riesgo impulsaron el desarrollo de nuevas normas y prácticas médicas

Guardar
Wilhelm Conrad Roentgen mirando una
Wilhelm Conrad Roentgen mirando una pantalla de rayos X colocada frente al cuerpo de un hombre y viendo las costillas y los huesos del brazo (Wikimedia Commons)

El fenómeno de los rayos X estalló en Londres y otras ciudades británicas en 1896. Miles de personas acudieron a exposiciones públicas, donde observaron sus propias manos convertidas en esqueletos visibles, con anillos resaltando sobre los huesos. Ingenieros presentaron estos avances tras el hallazgo de Wilhelm Röntgen durante el año anterior en Alemania, lo que permitió ver el interior de objetos en tiempo real y reveló una nueva dimensión científica. La novedad se instaló en el centro del debate social y mediático durante ese año, y la noticia movilizó tanto al público general como a la comunidad médica.

El auge se reflejó en la venta de equipos domésticos y la invención del fluoroscopio en 1896. Los aparatos permitían a cualquier persona observar el interior de diferentes objetos, mientras el prestigio de los rayos X se amplificó mediante exhibiciones, charlas y artículos en medios británicos. El impacto fue tal que incluso se llegaron a fabricar equipos para uso privado, difundiendo la fascinación a hogares y escuelas.

A pesar del entusiasmo inicial, surgieron voces contrarias frente al exceso mediático y social que provocaron estos experimentos públicos. Las sátiras en teatros y caricaturas en revistas reflejaron la multiplicidad de posturas y las dudas morales sobre la nueva tecnología. El fenómeno marcó una de las tendencias más intensas de finales del siglo XIX.

La fiebre por los rayos
La fiebre por los rayos X en Londres en 1896 atrajo multitudes a exposiciones públicas y generó fascinación por la nueva tecnología (Wikimedia Commons)

Usos médicos, esperanzas y riesgos: una moda fugaz

De acuerdo con la académica Sylvia Pamboukian, citada por JSTOR Daily, muchas personas aficionados a la ciencia en la época victoriana consideraron a los rayos X como una posible solución milagrosa para diversos problemas médicos.

Los periódicos locales informaron sobre la utilización del invento en diagnósticos, mientras la opinión pública creyó en sus propiedades germicidas y embellecedoras. Los médicos promovieron su uso en tratamientos depilatorios, ampliando el alcance de la tecnología fuera del laboratorio.

Según JSTOR Daily, la fascinación cultural por la invención se trasladó rápidamente a la vida cotidiana, llevando a la creación de productos y aparatos inspirados en la tecnología. Sin embargo, a mediados de 1896, algunos escritores británicos manifestaron saturación y rechazo, considerando excesivas las aplicaciones lúdicas y sociales de la técnica. El tema también provocó debates sobre la privacidad y la moral, debido a la capacidad de los rayos para visualizar el interior de cuerpos y objetos con facilidad.

La primera radiografía de la
La primera radiografía de la historia (Wikimedia Commons)

El declive se aceleró después de que científicos y médicos empezaron a reportar problemas graves en personas expuestas a los rayos durante períodos prolongados. Según investigaciones publicadas en 1897, los experimentos demostraron la toxicidad de los rayos en animales como cobayos, confirmando así los riesgos en humanos. Los primeros síntomas incluyeron lesiones en la piel, conocidas como dermatitis de rayos X, que llevaron a amputaciones y enfermedades graves en varios técnicos y radiólogos pioneros.

La moda se apagó tan rápido como había surgido. Para inicios del siglo XX, el uso de rayos X se restringió a hospitales y consultorios. No obstante, un uso particular persistió en zapaterías, donde máquinas llamadas “Foot-o-Scopes” ofrecieron radiografías instantáneas del pie para elegir calzados, un fenómeno que duró varias décadas.

De acuerdo con los reportes difundidos por medios como la Quarterly Review, el peligro asociado al uso indiscriminado y sin protección de los rayos X frenó el entusiasmo popular.

La toxicidad de los rayos
La toxicidad de los rayos X fue confirmada por experimentos en animales y humanos, lo que llevó a amputaciones y muertes entre los pioneros (Freepik)

Fotógrafos y médicos pioneros sufrieron amputaciones e incluso fallecieron por las consecuencias de la radiación antes de que la comunidad adoptara protección estándar, como delantales y guantes de plomo. Según Pamboukian, a partir de la Primera Guerra Mundial las imágenes de radiólogos con las manos protegidas o amputadas reemplazaron la imagen lúdica inicial.

La historia del furor por los rayos X en 1896 ilustra cómo un descubrimiento científico puede cambiar costumbres, generar expectativas, influir en la vida cotidiana y, finalmente, enseñar lecciones sobre la importancia de la prudencia y la investigación previa al uso masivo de nuevas tecnologías.

Wilhelm Röntgen, los rayos X y el público británico protagonizaron un capítulo que combinó innovación, esperanza y, finalmente, advertencia sobre los efectos no previstos de la ciencia. La moda de los rayos X dejó un legado indeleble en la medicina y en la evolución social de la tecnología, recordando la necesidad de cautela ante cada avance disruptivo.

Últimas Noticias

La foto acertijo: ¿Quién es esta niña nacida en una familia poderosa que acabaría siendo famosa en todo el mundo?

Nació en el seno de una familia poderosa del Japón de entreguerras y creció entre mudanzas, distancia emocional y una educación estricta. La guerra, la soledad y una temprana formación artística marcaron a la niña que, años más tarde, se destacaría como artista polifacética.

La foto acertijo: ¿Quién es

A 65 años del vuelo de Ham, el primer chimpancé que la NASA envió al espacio y operó los comandos de la nave para volver a la Tierra

Ocurrió el 31 de enero de 1965, a bordo de una cápsula de la misión Mercury lanzada desde Cabo Cañaveral. Permaneció 16 minutos en el espacio, de los cuales pasó más de seis en condiciones de gravedad cero y regresó con vida. Su vuelo fue clave para que la agencia espacial tomara la decisión de enviar astronautas humanos. Su triste final en un zoológico y la polémica por el destino de sus restos

A 65 años del vuelo

De los zepelines alemanes que bombardearon París a la falsa ciudad construida para engañar a los pilotos

El impacto de los primeros bombardeos aéreos sobre la capital francesa durante la Primera Guerra Mundial llevó a las autoridades a idear una defensa tan audaz como secreta: la construcción de una réplica iluminada de París destinada a confundir a los aviadores enemigos

De los zepelines alemanes que

Seis veces peor que el Titanic: los 9.000 muertos del Gustloff, el barco de evacuación alemán hundido por tres torpedos soviéticos

Construido por los nazis en tiempos de paz para realizar cruceros de placer, al inicio de la Segunda Guerra Mundial fue convertido primero en barco hospital y luego en buque militar. El 30 de enero de 1945, cuando zarpó de Danzig, en Polonia, con más de diez mil personas a bordo en una operación de evacuación, fue alcanzado por tres proyectiles que lo mandaron al fondo del mar

Seis veces peor que el

Cuatro víctimas, un “alumno brillante” y 150 cuchillazos: los horrores que develaron las autopsias del cuádruple crimen de Idaho

Las pericias de los asesinatos de Bryan Kohberger fueron desclasificadas por la justicia y vertidas a la prensa: determinaron que el joven, que el domingo 13 de noviembre de 2022 tenía 28 años, atacó con su cuchillo KA-Bar al menos 150 veces sobre los jóvenes estudiantes Xana Kernodle, Ethan Chapin, Madison Mogen y Kaylee Goncalves. La historia de un caso que estremeció a una comunidad

Cuatro víctimas, un “alumno brillante”