
Mark “Chopper” Read, nacido en Melbourne el 17 de noviembre de 1954, se convirtió en una de las figuras más controvertidas y reconocidas del crimen australiano. Su vida estuvo marcada por delitos violentos, largas estancias en prisión y una transformación inesperada que lo llevó a convertirse en un exitoso autor de bestsellers.
La literatura no solo le permitió relatar sus propias hazañas, sino que también redefinió su imagen pública y lo instaló como un fenómeno mediático, inspirando películas y series que consolidaron su leyenda.
Durante décadas, fue conocido por sus robos a mano armada, secuestros y torturas, pero su historia dio un giro radical cuando, después de varios años tras las rejas, encontró en la escritura una vía para reconstruir su identidad. Su figura, siempre envuelta en controversia, ejemplifica el impacto de la literatura en la percepción social de los criminales y la cultura mediática australiana.
Quién era Mark “Chopper” Read
La infancia de Mark “Chopper” Read estuvo marcada por la violencia y el desarraigo. Hijo de padres cristianos estrictos, fue criado como adventista del séptimo día y sufrió maltrato físico y psicológico.
A los 15 años, su madre lo internó en una institución psiquiátrica: “Ella pensó que me sentía perturbado porque ya no era adventista del séptimo día”, relató, interpretando este episodio como un intento de su mamá por asegurarle el perdón divino.
Durante su adolescencia, alternó entre centros de salud mental y la vida en la calle, donde se convirtió en líder de la pandilla de Surrey Road. Participó en cientos de peleas y forjó una reputación de temeridad.
El periodista Andrew Rule, coautor de sus memorias, explicó que su principal característica no era la fuerza física, sino la ausencia de miedo a las consecuencias.
Read se especializó en robar a narcotraficantes, convencido de que estos no denunciarían sus pérdidas, y más tarde trabajó como sicario de la mafia, utilizando una cizalla para mutilar a sus víctimas. Aunque aseguraba no dañar a inocentes, sus crímenes eran graves. El apodo “Chopper” surgió en la escuela primaria, inspirado en una caricatura, y terminó por encajar con la imagen que proyectó.
La vida en prisión: violencia, notoriedad y confesiones
La carrera delictiva lo llevó a prisión a finales de los años 70, tras secuestrar a un juez en un intento de liberar a un miembro de su banda. Entre los 20 y los 38 años, solo pasó 13 meses en libertad. Su comportamiento violento lo convirtió en una figura temida y aislada, incluso entre los propios reclusos. El excapellán, Peter Norden, recordó que nadie confiaba en él y que los demás presos mantenían una distancia prudente cuando salía de su celda.
Dentro de la prisión, Read lideró un grupo conocido como La Banda del Abrigo y protagonizó episodios extremos, como el célebre corte de sus propias orejas con una navaja en Pentridge. El objetivo era forzar su traslado a otra ala del penal, y lo consiguió. “Les dije: ‘Mañana me voy de la División H’. Me respondieron: ‘No, no lo harán’, y yo dije que sí. Así que volví y le pedí a Kevin que me cortara las orejas. ¿Creen que no me fui de la División H inmediatamente? La junta directiva casi vino y me sacó ellos mismos”, narró en sus memorias.

Mark Chopper confesó haber estado involucrado en los asesinatos de 19 personas y en el intento de asesinato de otras 11, aunque fue absuelto del único cargo de homicidio que enfrentó. En una entrevista, matizó: “Honestamente, no he matado a tanta gente. Probablemente unos cuatro o siete, dependiendo de cómo lo mires”. El periodista John Silvester, colaborador en sus libros, lo describió como un “pistolero despiadado” y un “psicópata violento”.
Tras su liberación en 1986, Read reincidió rápidamente. Siete meses después, fue acusado de asesinar a un narcotraficante, aunque resultó absuelto por defensa propia. En 1992, fue condenado por disparar a un hombre y regresó a prisión hasta 1998. Durante estos años, su nombre se mantuvo en los titulares, pero aún no era una celebridad, sino un reincidente notorio.
La literatura y su nueva vida
El giro decisivo en su vida llegó a través de la literatura. En 1990, el periodista John Silvester comenzó a escribir sobre él con la intención de desmontar el culto que se estaba formando en torno a su figura.
Lejos de incomodarse, Read vio en la atención mediática una oportunidad y empezó a enviarle cartas, que pronto se transformaron en material para libros. Con la colaboración de Silvester y Andrew Rule, publicó nueve títulos antes de finalizar la década, la mayoría mientras seguía en prisión.
“Nadie había hablado ni escrito nunca de esa manera en Australia”, afirmó el comunicador. El recluso asumió su pasado con humor negro y sin arrepentimiento: “Sí, he hecho todo lo que crees y peor”, declaró.
Su primer libro, Chopper: From the Inside, fue un éxito inmediato, seguido por Hits and Memories en 1992 y How to Shoot Friends and Influence People en 1993. Su obra abarcó desde relatos autobiográficos hasta ficción policial y, de forma insólita, un libro infantil.

La popularidad de sus libros, que superaron las 500.000 copias vendidas, lo consolidó como el autor de crímenes reales más vendido de Australia. Su vida inspiró la película Chopper (2000), protagonizada por Eric Bana, que se convirtió en un clásico de culto.
El criminal también incursionó en la música, el arte y el humor, realizando giras de comedia y exposiciones de pintura. Vendió más de 100 obras, algunas por hasta USD 6.500, y un autorretrato fue adquirido por la Biblioteca Estatal de Victoria por USD 1.400.
En el ámbito personal, se casó en 1995 con Mary-Ann Hodge, con quien tuvo un hijo, Charlie. El matrimonio terminó en 2003, año en el que volvió a unirse matrimonialmente, esta vez con Margaret Cassar, madre de su hijo Roy.
El escritor admitió que su primer matrimonio fue motivado por razones legales, buscando salir de prisión. “Cuando cumplí 50 años y vi nacer a mi segundo hijo, me convertí en un miembro de pleno derecho de la raza humana”, escribió.
A pesar de su éxito literario y mediático, nunca renegó de su pasado. “Si estás esperando una disculpa sincera o una interpretación entre lágrimas de Danny Boy, tardarás mucho tiempo en esperar porque no me arrepiento de nada de lo que hice. No me arrepiento de mi pasado”, afirmó en una entrevista.
Sin embargo, Read fue diagnosticado con hepatitis C y rechazó un trasplante de hígado. Falleció el 9 de octubre de 2013 a los 58 años. Su historia, marcada por la violencia y la notoriedad, dejó una huella indeleble en la cultura australiana, mostrando que incluso las vidas más turbulentas pueden encontrar un nuevo significado a través de la palabra escrita.
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