Aileen Wuornos se consolidó como una de las figuras más inquietantes del crimen en Estados Unidos a finales de los años 80. Nacida en Michigan en 1956, su vida estuvo marcada desde el inicio por el abandono y el abuso, circunstancias que la empujaron a una existencia errante y a la prostitución desde la adolescencia. Entre 1989 y 1990, la considerada “Reina de las asesinas” mató a siete personas en las rutas de Florida, lo que la situó en el centro de una de las investigaciones policiales más intensas de la época.
Durante meses, logró eludir a las autoridades. Se desplazaba entre moteles baratos y mantenía un movimiento constante, lo que dificultó su captura. Los investigadores la seguían de cerca, rastreando objetos de las víctimas en casas de empeño y vinculándola con hombres desaparecidos.
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Su capacidad para permanecer prófuga se vio favorecida por su estilo de vida itinerante, además de la complicidad de su entorno más cercano, en particular la de su pareja, Tyria Moore. Su romance se vio caracterizado por la intensidad y complejidad, un aspecto que terminó derivando en el principio del fin criminal de la protagonista. El punto de quiebre en la historia de Wuornos no llegó por una operación policial convencional, sino por un gesto inesperado: una llamada telefónica cargada de afecto.

La llamada amorosa que cerró el caso
El documental de Netflix, llamado “Aileen: la Reina de las Asesinas”, reconstruye con material inédito el momento en que la policía recurrió a Moore para obtener la confesión de Wuornos. Tras su detención el 9 de enero de 1991, los investigadores, incapaces de lograr una confesión directa, decidieron trasladar a Moore desde Pensilvania a Florida. Su ex pareja, que había huido tras los crímenes, aceptó cooperar a cambio de inmunidad. Bajo estricta vigilancia policial, fue instalada en una habitación de hotel en Ocala, desde donde realizó varias llamadas grabadas.
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En una de esas conversaciones, visiblemente angustiada, le suplicó a Aileen que la ayudara a limpiar su nombre. “No voy a ir a la cárcel por algo que hiciste tú”, expresó. Para que el efecto sea aún mayor, Moore añadió: “Mi familia está hecha un manojo de nervios, mi madre me llama todo el tiempo. No tiene ni idea de lo que está pasando”.
Tras una pausa prolongada, Wuornos respondió: “Te amo. Si tengo que confesarlo todo para evitar que te metas en problemas, lo haré”. En presencia de los oficiales, apuró la situación: “Bueno, hazlo ahora. Acaba con esto de una vez”.
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Finalmente, Aileen se sentó ante los investigadores y realizó la confesión que la convertiría en una de las asesinas en serie más notorias del país. Este episodio, presentado en el documental de Netflix, se revela como el instante decisivo en el que el amor y la lealtad se transformaron en el motor de una confesión que selló su destino.
La historia criminal de Wuornos
La trayectoria criminal de Wuornos se vio marcada por la violencia y la marginación que sufrió en la infancia. Fue abandonada por sus padres y criada por sus abuelos en un entorno de abusos físicos y sexuales. A los 16 años, ya vivía en la carretera y se prostituía para sobrevivir. En 1986, conoció a Tyria Moore en Daytona Beach, y juntas compartieron una vida de precariedad y delitos menores.
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Entre finales de 1989 y 1990, asesinó a siete hombres: Richard Mallory, David Spears, Charles Carskaddon, Peter Siems, Troy Burress, Charles “Dick” Humphreys y Walter Antonio. Las víctimas, en su mayoría hombres blancos de mediana edad, fueron abordadas en las rutas, asesinadas a tiros y robados. Los cuerpos aparecieron cerca de autopistas de Florida, y en varios casos, los vehículos fueron hallados lejos de los cadáveres, según informes del medio local, Tampa Bay Times.

Los investigadores detectaron un patrón: evidencia balística similar, condones usados y cabellos rubios en las escenas del crimen. Testigos declararon haber visto a dos mujeres abandonar el coche de una de las víctimas, lo que llevó a la difusión de retratos robot y a la identificación de la pareja como sospechosas. El Proyecto Charley, agrupación que recopila información de casos sin resolver, afirma que el vehículo fue abandonado junto a una autopista, un modus operandi que se reiteró en otros casos.
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La presión policial y la colaboración de Moore resultaron determinantes para la obtención de la confesión. Durante el juicio, Wuornos declaró que su primera víctima, Richard Mallory, la había violado y torturado antes de que ella le disparara en defensa propia. El documental de Netflix señala que Mallory tenía antecedentes por agresión con intención de violación desde 1957, información que no fue presentada al jurado, destacó el Tampa Bay Times.
Tras menos de dos horas de deliberación, el jurado la declaró culpable de asesinato en primer grado y fue condenada a muerte. Posteriormente, se declaró inocente de los demás asesinatos, manifestando su deseo de “acabar con todo” y “morir lo antes posible”.
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La espeluznante carta que escribió antes de ser ejecutada
Su encarcelamiento estuvo marcado por el aislamiento y la progresiva inestabilidad mental. Durante casi una década en el pabellón de la muerte, mantuvo correspondencia con la artista australiana Jasmine Hirst y se volvió cada vez más religiosa.
En una carta presentada ante la Corte Suprema de Justicia de Florida en 2001, escribió: “Maté a esos hombres, les robé tan fría como el hielo. Y también lo haría de nuevo. No hay ninguna oportunidad en mantenerme viva o algo así, porque mataría de nuevo. Tengo odio arrastrándose por mi organismo. Estoy tan harta de escuchar esa cosa de ‘está loca’. He sido evaluada tantas veces. Soy competente, cuerda, y estoy tratando de decir la verdad. Soy alguien que odia en serio la vida humana y mataría de nuevo”.
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Durante su reclusión, Aileen denunció traiciones de personas cercanas, como Moore, quien vendió los derechos de su historia, y Arlene Pralle, que gestionó entrevistas pagadas con la prensa. El deterioro de su salud mental llevó a nuevas evaluaciones, pero fue considerada penalmente responsable. El 9 de octubre de 2002, Wuornos fue ejecutada mediante inyección letal en la prisión estatal de Florida.
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