Subastaron un esqueleto de dinosaurio por USD 47,3 millones en Nueva York, lo compró un anónimo y su destino es un misterio

El Nanotyrannus "Jodi", hallado en Montana y considerado el segundo fósil más caro vendido en la historia, podría terminar oculto en la colección privada de algún multimillonario, según advierten paleontólogos

Un comprador anónimo adquirió el esqueleto del Nanotyrannus Jodi por 47,3 millones de dólares en la casa Sotheby's en Nueva York. (REUTERS/Mike Segar)
Un comprador anónimo adquirió el esqueleto del Nanotyrannus Jodi por 47,3 millones de dólares en la casa Sotheby's en Nueva York. (REUTERS/Mike Segar)
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Un comprador anónimo pagó USD 47,3 millones por el esqueleto de un Nanotyrannus apodado “Jodi” en una subasta de Sotheby’s celebrada este martes en Nueva York. La puja duró apenas 12 minutos, pero bastó para que seis postores —conectados por teléfono y en línea— elevaran el precio muy por encima de la estimación inicial de entre USD 6 y USD 9 millones que había fijado la casa de subastas.

Con ese monto, “Jodi” se convirtió en el segundo dinosaurio más valioso vendido en una subasta, solo por detrás del Tyrannosaurus rex bautizado “Gus”, que la propia Sotheby’s adjudicó en julio por USD 50,1 millones. El tercer puesto lo ocupa “Apex”, un Stegosaurus que alcanzó los USD 44,6 millones en julio de 2024, también en esa casa.

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El espécimen se convirtió en el segundo dinosaurio subastado más caro de la historia, detrás del Tyrannosaurus rex Gus. (REUTERS/Mike Segar)
El espécimen se convirtió en el segundo dinosaurio subastado más caro de la historia, detrás del Tyrannosaurus rex Gus. (REUTERS/Mike Segar)

La identidad del comprador no fue revelada.

Qué es el Nanotyrannus y por qué importa este fósil

El Nanotyrannus fue un carnívoro del período Cretácico tardío que habitó la Tierra hace unos 67 millones de años, al mismo tiempo que su primo mayor, el T. rex. Durante décadas, la comunidad científica debatió si los restos atribuidos a este género correspondían en realidad a ejemplares juveniles de Tyrannosaurus rex.

La controversia se zanjó en octubre de 2025, cuando los investigadores Lindsay Zanno y James Napoli publicaron un estudio que identificó más de 150 diferencias morfológicas entre ambas especies y confirmó al Nanotyrannus como un género distinto.

Un estudio científico publicado en 2025 confirmó la existencia independiente del género Nanotyrannus tras identificar 150 diferencias morfológicas frente al T. rex. (REUTERS/Mike Segar)
Un estudio científico publicado en 2025 confirmó la existencia independiente del género Nanotyrannus tras identificar 150 diferencias morfológicas frente al T. rex. (REUTERS/Mike Segar)

Megan Jacobs, paleontóloga de la Universidad de Portsmouth, describió al animal ante la BBC como una criatura “mucho más pequeña y grácil” que el T. rex, “muy esbelta, con dientes en forma de hoja diseñados para cortar carne”.

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El esqueleto de “Jodi” mide 5,9 metros de largo y unos 2,9 metros de alto, y está compuesto por aproximadamente 191 elementos óseos fósiles, con un cráneo que Sotheby’s calificó como “prácticamente completo”.

Cómo fue el hallazgo de “Jodi” en Montana

La ranchera Jodi Pierson encontró los restos en 2019 en un terreno de su propiedad dentro de la Formación Hell Creek, en el condado de Garfield, Montana, cerca del pueblo de Jordan. El paleontólogo comercial Clayton Phipps se encargó de la excavación.

Phipps es también el descubridor del célebre fósil “Dueling Dinosaurs” —los restos de un Nanotyrannus y un Triceratops aparentemente trabados en combate—, hallado en 2006 a solo trece kilómetros de donde apareció “Jodi”.

Hallazgo de Nanotyrannus en EEUU
Diversos paleontólogos señalaron el riesgo de que la adquisición privada del fósil impida el acceso del público y la investigación en museos. (NC Museum of Natural Sciences)

Según Sotheby’s, “Jodi” es uno de los tres únicos esqueletos sustanciales de Nanotyrannus conocidos por la ciencia y el primero en llegar al mercado desde la confirmación del género. El grado de desarrollo óseo indica que perteneció a un individuo adulto.

Antes de la subasta, el esqueleto había sido exhibido como un T. rex juvenil en la feria de arte Frieze Masters de Londres en octubre de 2023.

Paleontólogos advierten que el fósil podría quedar fuera del alcance público

La venta disparó críticas entre científicos que consideran que ejemplares de este valor deben permanecer en instituciones públicas. Thomas R. Holtz Jr., especialista en tiranosaurios de la Universidad de Maryland, señaló a The Guardian que “fósiles potencialmente significativos para la ciencia pueden perderse para la investigación y el público cuando están en manos privadas”.

Holtz apuntó que, mientras se concretaba esta compra, museos como la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia enfrentan cierres por sobrecostos equivalentes a una décima parte del precio de “Jodi”.

Fósil montado del cráneo y torso de un dinosaurio con dientes junto a un cartel negro con el texto Jodi The Nanotyrannus
El paleontólogo Thomas R. Holtz Jr. calculó que la excavación, preparación y montaje de un ejemplar de este tamaño requiere un millón de dólares. (AP)

Steve Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo y consultor de las películas de Jurassic Park, calificó la situación como “desgarradora” en declaraciones a la BBC. “Acabamos de confirmar que el Nanotyrannus es real, y ahora uno de los mejores esqueletos está a punto de ser vendido al mejor postor”, lamentó. Brusatte comparó el escenario con la hipótesis de que la Mona Lisa fuera propiedad de un particular y dejara de estar expuesta al público.

Linda Ivany, profesora de paleoecología evolutiva en la Universidad de Siracusa, sostuvo ante The New York Times que “estos fósiles asombrosos deberían quedarse en la esfera pública para que los científicos los estudien, los niños se maravillen y todos puedan aprender de mundos que existieron hace mucho tiempo”.

El contrapunto: el costo de excavar y preparar un fósil

No todas las voces fueron críticas. Jacobs reconoció ante la BBC que la excavación y preparación de un espécimen de esta magnitud demandan tiempo, esfuerzo y dinero considerable. “No les reprocho a las personas involucradas que quieran venderlo por una suma tan alta”, afirmó.

Agregó que, en la práctica, muchos de estos fósiles terminan en museos con el paso del tiempo. Holtz estimó que el costo total de excavar, preparar y montar un esqueleto como este ronda el millón de dólares, una fracción del precio de remate, lo que a su juicio permitiría a un museo bien financiado adquirir múltiples ejemplares en lugar de un solo “trofeo”.

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