Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos dictaminó que la administración Trump puede ampliar el proceso de deportación acelerada

La corte federal del Circuito de Washington DC revocó, por dos votos contra uno, la orden de la jueza Jia Cobb que había frenado la medida impulsada por el Departamento de Seguridad Nacional en 2025

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Un tribunal de apelaciones de EE. UU. dictaminó que la administración Trump puede ampliar la deportación acelerada en todo Estados Unidos (REUTERS)
Un tribunal de apelaciones de EE. UU. dictaminó que la administración Trump puede ampliar la deportación acelerada en todo Estados Unidos (REUTERS)

La decisión adoptada por un tribunal federal de apelaciones en Estados Unidos marca un cambio significativo en la política migratoria del país. Un panel del Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia resolvió, por mayoría de dos a uno, que la administración del presidente Donald Trump está habilitada para ampliar el proceso de deportación acelerada, permitiendo la expulsión rápida de migrantes que residen en territorio estadounidense, incluso aquellos que viven lejos de la frontera. Esta resolución anula una decisión anterior que había bloqueado la medida y reaviva el debate sobre los límites de los procedimientos migratorios expeditos.

El proceso de deportación acelerada se ha utilizado en Estados Unidos durante casi tres décadas como herramienta para gestionar la migración en la frontera sur. Su objetivo original era facilitar la devolución inmediata de migrantes detenidos poco después de su ingreso al país y en las cercanías de la línea fronteriza. Mediante este mecanismo, las autoridades podían ordenar la salida de personas que no pudieran demostrar su derecho legal a permanecer en el territorio estadounidense, sin necesidad de una audiencia judicial formal previa. Durante años, esta herramienta se aplicó de manera restringida, principalmente a quienes eran detenidos a una distancia corta de la frontera y en un periodo breve tras su llegada.

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En enero de 2025, la administración Trump impulsó una ampliación considerable de la expulsión expedita. La nueva política permitía incluir en el proceso a cualquier no ciudadano que fuera arrestado en cualquier punto de Estados Unidos y no pudiera probar que llevaba al menos dos años en el país. Esta directriz representó un giro sustancial, ya que extendía el alcance de la deportación acelerada más allá de los límites geográficos y temporales tradicionales. El cambio generó preocupación en organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes y abrió la puerta a que personas establecidas en comunidades alejadas de la frontera quedaran sujetas a un procedimiento sumario de expulsión.

Make the Road New York demandó a la administración Trump para frenar la ampliación de la deportación acelerada (Instagram)
Make the Road New York demandó a la administración Trump para frenar la ampliación de la deportación acelerada (Instagram)

La respuesta no tardó en llegar. Make the Road New York, grupo dedicado a la defensa de los inmigrantes, presentó una demanda judicial para frenar la aplicación de la nueva regla. El caso llegó ante la jueza de distrito Jia Cobb, quien en agosto de 2025 emitió un fallo que bloqueó temporalmente la ampliación propuesta por el Departamento de Seguridad Nacional. En su resolución, la jueza Cobb sostuvo que la política violaba los derechos constitucionales al debido proceso de los migrantes, al exponerlos a la posibilidad de ser detenidos y expulsados en cualquier lugar del país sin las garantías mínimas de defensa y revisión. La medida cautelar detuvo provisionalmente la implementación de la norma, a la espera de una decisión de una instancia superior.

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El asunto fue revisado por el Tribunal de Apelaciones del Circuito de DC, que finalmente revocó la decisión de la jueza Cobb. El fallo fue redactado por el juez del circuito Justin Walker, nombrado por Trump, quien sostuvo que la administración tenía la facultad legal de ampliar la “destitución acelerada hasta el máximo alcance permitido por el Congreso”. Según Walker, el Departamento de Seguridad Nacional actuó dentro de los márgenes de la ley al extender el procedimiento a migrantes detenidos en cualquier punto del país, siempre que no pudieran demostrar una permanencia mínima de dos años. La mayoría del panel concluyó que no existía un impedimento legal para la ampliación y que las preocupaciones sobre el debido proceso debían ser evaluadas caso por caso, no como una cuestión general que bloqueara toda la política.

La decisión del tribunal de apelaciones tiene repercusiones inmediatas para miles de personas en situación migratoria irregular. Al reactivar la ampliación de la deportación acelerada, las autoridades federales disponen nuevamente de una herramienta para expulsar de manera sumaria a quienes no logren probar su residencia continua de al menos dos años. Según el fallo, este procedimiento puede aplicarse en cualquier lugar del territorio estadounidense, lo que aumenta el alcance y la eficacia de las acciones de control migratorio emprendidas por el gobierno.

El juez Justin Walker sostuvo que el Departamento de Seguridad Nacional actuó dentro de la ley al extender la deportación acelerada
El juez Justin Walker sostuvo que el Departamento de Seguridad Nacional actuó dentro de la ley al extender la deportación acelerada

El Departamento de Seguridad Nacional, organismo responsable de la implementación de las políticas migratorias, no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios sobre el fallo. Este silencio deja sin respuesta las inquietudes sobre la forma en que se aplicará la medida y sus posibles efectos en las comunidades migrantes. Para los grupos defensores de los derechos de los inmigrantes, la resolución representa un retroceso en las garantías de protección y un aumento en la vulnerabilidad de quienes se encuentran fuera de estatus regular.

La decisión del Tribunal de Apelaciones del Circuito de DC representa un respaldo judicial a la facultad del Poder Ejecutivo para definir el alcance de la deportación acelerada bajo los lineamientos establecidos por el Congreso. La controversia jurídica y social en torno a este mecanismo sigue abierta, especialmente respecto a su impacto en el debido proceso y en la vida cotidiana de las comunidades migrantes en Estados Unidos.

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