Los estadounidenses analizan con cautela sus opciones para viajar al exterior este verano

El aumento de restricciones fronterizas y la persistencia de tensiones internacionales llevan a una mayoría de ciudadanos a reevaluar sus desplazamientos al extranjero, de acuerdo con un estudio reciente publicado por medios especializados en turismo

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Las restricciones fronterizas y la tensión internacional llevan a millones de estadounidenses a revaluar sus viajes al extranjero para 2026 (REUTERS/Megan Varner)
Las restricciones fronterizas y la tensión internacional llevan a millones de estadounidenses a revaluar sus viajes al extranjero para 2026 (REUTERS/Megan Varner)

La cancelación de vuelos, la extensión de los controles de seguridad y la incertidumbre geopolítica llevaron a que millones de estadounidenses replanteen sus viajes internacionales para 2026.

A pesar del alivio temporal tras la reciente devolución del salario adeudado a los trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la falta de una resolución definitiva sobre el cierre parcial del gobierno y la persistencia de alertas de seguridad han hecho que más de la mitad de los viajeros manifiesten preocupación por el rumbo de sus vacaciones, según un informe de USA Today.

En un contexto de inestabilidad, el 56% de los estadounidenses teme que el contexto global afecte sus planes de viaje en el verano de este año. Dicho dato, obtenido por la firma de seguros Squaremouth, se suma a una reducción visible en la demanda de vuelos transatlánticos.

El análisis de la empresa Cirium reveló que las reservas de vuelos entre Estados Unidos y Europa para julio cayeron 11,19% respecto al mismo periodo del ciclo anterior, tendencia que Expedia también registró en sus búsquedas.

Familia de cuatro en un aeropuerto moderno. Una mujer sonriente muestra un pasaporte de Estados Unidos. Un hombre y dos niños caminan con equipaje cerca de pantallas de vuelos.
El 56% de los ciudadanos de Estados Unidos teme que el contexto global afecte sus vacaciones de verano, según datos oficiales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El aumento de la ansiedad quedó reflejado durante la crisis de la TSA, ocurrida cuando la falta de pago a sus empleados generó récords de ausentismo y provocó las filas de seguridad más largas de la historia reciente.

La normalización del servicio tras el decreto del presidente Donald Trump, que liberó fondos federales el 27 de marzo para saldar deudas salariales, fue recibida como un alivio parcial. Pero igualmente la duración de esta estabilidad es incierta.

Impacto de la crisis administrativa y seguridad aeroportuaria

La situación afecta a familias como la de Bridget Shirvell, escritora y ambientalista, que cada año viaja con su hija. En esta ocasión, Shirvell optó por mantener el itinerario a Lake District en el Reino Unido, a pesar de la inestabilidad política y los eventos recientes relacionados con el conflicto en Irán.

“Reservé esos pasajes en noviembre y ya entonces sentí cierta inquietud”, señaló Shirvell. También evalúa cancelar solo si el conflicto se expande o si los riesgos para turistas estadounidenses aumentan.

Los datos oficiales recabados por la Oficina Nacional de Viajes y Turismo muestran que, en enero y febrero de 2026, las salidas internacionales de ciudadanos estadounidenses superaron levemente las del mismo lapso de 2025, con incrementos de 1,4% y 1,5%, respectivamente.

Al mismo tiempo, los destinos preferidos por estos viajeros siguen siendo México, Canadá y el Caribe. En contraste, la llegada de turistas internacionales a Estados Unidos mostró un descenso: en octubre hubo 5,85 millones de visitantes extranjeros, una merma interanual de 5,7%.

La normalización temporal del servicio en aeropuertos estadounidenses tras la intervención presidencial no elimina la incertidumbre sobre el sector (REUTERS/Shannon Stapleton)
La normalización temporal del servicio en aeropuertos estadounidenses tras la intervención presidencial no elimina la incertidumbre sobre el sector (REUTERS/Shannon Stapleton)

Decisiones personales ante la incertidumbre

Dawn Montgomery, consultora de organizaciones sin fines de lucro y columnista cultural residente en Atlanta, viajó 10 veces por trabajo solo en febrero. A mediados de marzo, al comprobar la congestión en el aeropuerto Hartsfield-Jackson y los retrasos en los controles a pesar de tener TSA PreCheck y Touchless ID, decidió cancelar cinco de los ocho viajes que tenía programados para abril.

“Cuando vi publicaciones de filas de varias horas, pensé: no hay manera de que pase por eso”, explicó a USA Today. Consideró el 29 de marzo, día en que el presidente dispuso el envío de agentes de inmigración a 14 aeropuertos para agilizar el tránsito, como el momento en el que decidió limitar sus desplazamientos al mínimo.

Desde entonces, trasladó sus consultas a videollamadas o a distancias que pueda cubrir en automóvil. El obstáculo tiene una dimensión personal: teme no ver a su hijo, destacado en la base aérea de Aviano, Italia, hasta que no se resuelva la contingencia.

No todos los estadounidenses reaccionan con cancelaciones; otros buscan adaptarse. Athar Khan, abogado en California, planea tres viajes inminentes: un crucero por el Caribe desde Florida, una visita a familiares en Rusia y otra a Pakistán, con escalas en Turquía y Dubái. Para evitar sorpresas, planea llegar al aeropuerto de Los Ángeles a las 6 de la mañana para un vuelo programado 6 horas después. Khan afirmó que “si esperara el momento perfecto, nunca viajaría”.

La crisis en la TSA provocó ausentismo récord de empleados y las filas más largas en seguridad aeroportuaria de la historia reciente de Estados Unidos (REUTERS/Kaylee Greenlee)
La crisis en la TSA provocó ausentismo récord de empleados y las filas más largas en seguridad aeroportuaria de la historia reciente de Estados Unidos (REUTERS/Kaylee Greenlee)

Cambios en tendencias con flujos turísticos

La Asociación de Viajes de Estados Unidos advirtió en un comunicado remitido a USA Today que “la ansiedad del viajero es una preocupación real y creciente”.

El temor a nuevos sobresaltos, junto al encarecimiento de los pasajes y el impacto de las tensiones internacionales, está modificando de manera profunda las tendencias de movilidad, forzando a los estadounidenses a ponderar el sentido y la viabilidad de sus desplazamientos internacionales en el escenario actual.

La presencia de opciones como México, Canadá y Reino Unido entre los principales destinos y zonas emisoras de viajeros subraya el carácter global del fenómeno y la volatilidad de la industria.

Las diferencias entre los flujos de entrada y salida, el descenso en la llegada de visitantes extranjeros y el impacto de los conflictos políticos constituyen un desafío inédito para la movilidad estadounidense.