
Picasso es uno de los artistas más importantes de la historia de España y una figura fundamental del arte del siglo XX. Junto a Georges Braque, impulsó el cubismo, un movimiento que rompió con las formas tradicionales de representar la realidad y planteó una nueva manera de entender la pintura.
Su influencia fue mucho más allá de los círculos artísticos y convirtió su figura y sus obras en parte del imaginario colectivo, hasta el punto de que algunas de sus creaciones, como Guernica, se han convertido en símbolos universales.
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Sin embargo, su trayectoria artística no habría sido la misma si no hubiese estado en Horta de Sant Joan, un municipio de la provincia de Tarragona que tiene 1.156 habitantes y que marcó un antes y un después en la vida del malagueño.
“Todo lo que sé lo he aprendido en Horta”
Picasso estuvo en Horta de Sant Joan en dos ocasiones, la primera entre 1898 y 1899, y la segunda en 1909, ya inmerso en su etapa cubista. Su relación con la localidad fue tan importante que, años después, pronunció una frase que se ha convertido en uno de los principales lemas vinculados al municipio: “Todo lo que sé lo he aprendido en Horta” (según reportan fuentes como la Generalitat de Catalunya).
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Esa frase la dijo años después de su primera estancia, una experiencia especialmente importante para el joven artista. Picasso llegó a Horta de Sant Joan con 16 años, invitado por su amigo Manuel Pallarès, para recuperarse de una enfermedad. Durante aquellos meses se alejó del ambiente académico y pasó buena parte del tiempo dibujando y pintando. La experiencia le permitió desarrollar su propia mirada artística y descubrir el potencial que tenía más allá de las enseñanzas recibidas en la escuela.

Aunque las obras de esta primera etapa todavía mantienen un estilo más académico y naturalista, Picasso volvió a Horta en 1909, cuando ya había iniciado su aventura cubista. En esta segunda estancia, los paisajes del municipio adquirieron un papel protagonista y sirvieron de inspiración para algunas de sus obras cubistas más conocidas, entre ellas La bassa d’Horta y La fàbrica d’Horta.
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Qué ver en Horta de Sant Joan
Más allá de su relación con Picasso, Horta de Sant Joan merece una visita por su casco histórico medieval, formado por calles estrechas y empedradas que se adaptan al desnivel del terreno. En el centro se encuentran la iglesia de Sant Joan Baptista, el Ayuntamiento y varias construcciones renacentistas, como la Casa Clúa, la Casa Pitarch y la Casa del Delme.

El recorrido también permite acercarse al Centro Picasso, ubicado en el antiguo hospital del municipio, y conocer las reproducciones de las obras que el artista realizó durante sus estancias. Fuera del núcleo urbano, destacan el convento de Sant Salvador, a los pies de la montaña de Santa Bàrbara, y Lo Parot, un olivo milenario situado a unos 600 metros respecto a las últimas casas del pueblo, un ejemplar que forma parte del patrimonio natural de la localidad.
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