El puente colgante más alto del mundo está en China: suspendido a 625 metros de altura y con una impresionante cascada

Esta pasarela reduce un trayecto de dos horas a dos minutos y su impresionante cascada es un hito de la ingeniería hidráulica

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El puente del Gran Cañón
El puente del Gran Cañón de Huajiang, el más alto del mundo, se ve en la provincia de Guizhou, en el suroeste de China (Foto de AFP) /

A lo largo y ancho de China, se pueden encontrar construcciones que desafían la gravedad y la imaginación. Uniendo valles imposibles y montañas remotas en una tierra marcada por la innovación y la grandiosidad, los puentes se alzan como auténticas obras de ingeniería que asombran a cualquiera que las contemple. En el caso del país asiático, estas infraestructuras no solo conectan regiones, sino que se han convertido en auténticos iconos de la ingeniería contemporánea.

Entre todos ellos, el puente del Gran Cañón de Huajiang se alza como un prodigio único: es el puente suspendido más alto del mundo y, además, presume de una cascada artificial de dimensiones colosales que lo ha convertido en destino turístico y referente tecnológico. Situado en la provincia montañosa de Guizhou, esta superestructura de acero se impone sobre el paisaje y lo transforma, pues se encuentra suspendido a 625 metros sobre el río Beipan, acortando distancias y revolucionando la movilidad local. Además, atravesarlo es toda una experiencia, ya que brinda una de las vistas más impresionantes de China.

Un gigante que desafía las alturas

El puente del Gran Cañón de Huajiang es mucho más que una simple vía de comunicación: con sus 2.890 metros de longitud y 21.000 toneladas de acero, representa la culminación de décadas de avances en ingeniería civil. La estructura se apoya en una celosía metálica, similar al esqueleto de un rascacielos, donde vigas rectas unidas en triángulos distribuyen el peso y absorben los vientos que pueden alcanzar los 165 km/h en la garganta del cañón.

El récord de altitud de este puente no fue una excentricidad, sino una necesidad. Según el ingeniero jefe Liu Hao, la única forma de conectar los extremos de un territorio rodeado de montañas era construir un puente de semejante envergadura. El resultado: un trayecto que antes requería dos horas ahora se completa en apenas dos minutos, dinamizando la economía y la vida cotidiana en Guizhou.

La cascada del puente más
La cascada del puente más alto del mundo (CGTN).

Pero más allá de sus enormes dimensiones, uno de los aspectos más asombrosos del puente es su catarata artificial de 300 metros de ancho. Aunque a primera vista pueda parecer una extravagancia energética, la cortina de agua es producto de una solución ingeniosa a un problema inesperado: durante las excavaciones, los ingenieros hallaron un acuífero subterráneo perteneciente a un sistema kárstico, un auténtico laberinto de piedra caliza y ríos ocultos bajo la superficie.

En vez de combatir el agua, el equipo canalizó la corriente natural hacia un tanque de 4.000 metros cúbicos en la cabecera del puente. Así, la cascada no solo cumple una función estética y turística, sino que aprovecha el excedente hídrico para irrigar los campos agrícolas y abastecer de agua y electricidad al propio puente y a las instalaciones cercanas, de forma pasiva y sostenible. Durante el día, el choque de la luz solar con millones de gotas en caída libre crea un arcoíris permanente; por la noche, la cortina se ilumina con proyectores láser que proyectan imágenes tridimensionales, convirtiendo el cañón en un espectáculo de luz y agua.

Más que un puente: un destino turístico integral

Lejos de limitarse a ser una obra de paso, el puente de Huajiang se ha convertido en un verdadero motor turístico y económico para la región. El área de servicio anexa alberga un museo arquitectónico dedicado a la historia y los retos de la construcción, así como un hotel anclado en la pared vertical del acantilado, que ofrece vistas incomparables sobre el cañón y la cascada.

La ciudad con más puentes del mundo que es conocida como la ‘Venecia del norte’: tiene más de 2.300.

Quienes buscan emociones fuertes pueden lanzarse desde plataformas de puenting situadas a cientos de metros de altura o deslizarse en el ascensor panorámico de cristal que recorre 200 metros pegado a la roca. El conjunto convierte al puente en un destino autosuficiente y multifuncional, donde la ingeniería, la naturaleza y el turismo se fusionan para crear una experiencia única.