Uno de los pueblos más bonitos de España está en Burgos: una villa medieval rodeada de murallas, un castillo y una iglesia construida por los vecinos

Esta localidad fue nombrada en 2022 el pueblo más bello de Castilla y León y destaca por su increíble conjunto monumental a pesar de su diminuto tamaño

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Santa Gadea del Cid, en
Santa Gadea del Cid, en Burgos (Turismo Santa Gadea del Cid).

En el corazón de Burgos, la provincia se despliega en una sucesión de pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Aquí, cada rincón guarda un secreto: castillos medievales, iglesias fortificadas, plazas porticadas y casas nobles que resisten el paso de los siglos. Entre aromas a lavanda, leyendas ancestrales y la hospitalidad de sus gentes, estos enclaves invitan a descubrir la esencia de la Castilla más auténtica.

De este modo, al noreste, cerca de la frontera natural que marca el río Ebro y muy próximo a Euskadi, emerge un pueblo que condensa la magia y el patrimonio de toda la comarca. Es un destino pequeño en tamaño, pero inmenso en belleza y en sorpresas: Santa Gadea del Cid, uno de los pueblos más bonitos de Burgos, forma parte de la lista de Pueblos mágicos y más bonitos de España y fue galardonado como el más bello de Castilla y León en 2022.

Un pasado fronterizo y monumental

Santa Gadea del Cid apenas supera los 160 habitantes, pero su legado monumental es digno de una ciudad histórica. El casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, conserva parte de las antiguas murallas medievales, custodiadas por las puertas de la Villa y de las Eras, testigos de siglos de vida fronteriza. El recorrido por sus calles empedradas y soportales revela casonas tradicionales, muchas con escudos heráldicos y fachadas de piedra y madera que retratan la evolución arquitectónica de la villa.

El nombre del pueblo no se debe al Cid Campeador, sino a su patrona, Santa Águeda de Sicilia —Santa Gadea—, mártir cristiana que inspira la devoción local. La influencia vasca es palpable en detalles como las puertas adornadas con eguzkilores, la flor solar que ahuyenta los malos espíritus según la tradición.

Los guardianes del Ebro

Castillo de Santa Gadea del
Castillo de Santa Gadea del Cid, en Burgos (Turismo Burgos).

Uno de los grandes protagonistas del paisaje es el castillo, levantado en el siglo XI por el conde Sancho García como vigía del valle y frontera entre los antiguos reinos de Castilla y Navarra. Hoy, sus ruinas dominan la explanada y ofrecen panorámicas únicas sobre tejados y campos. El acceso al castillo es también la excusa perfecta para admirar el mural dedicado a Babieca, el mítico caballo del Cid, y para sumergirse en el ambiente de frontera que marcó la historia local.

El paseo por el centro histórico invita al viajero a perderse entre la Calle Mayor y la de los Clérigos, donde se suceden casas de dos alturas, portones de madera y tejados a dos aguas. En la plaza porticada sobresale la iglesia fortificada de San Pedro, de origen románico y aspecto robusto, con tres naves y un retablo mayor plateresco que sorprende por su riqueza artística. Este rincón es el auténtico corazón del pueblo, donde antaño se celebraba el mercado semanal y donde aún hoy late la vida social de la villa.

Pero esto no es todo, pues el patrimonio religioso de Santa Gadea del Cid es asombroso para un pueblo de su tamaño. Entre las joyas destacan la ermita barroca del Patrocinio, construida por los propios vecinos tras una aparición mariana, y la ermita románica de la Virgen de las Eras, uno de los mejores ejemplos del románico burgalés, levantada en el siglo XIII y situada junto al mar verde de los campos de cereal.

Mención especial merece el monasterio del Espino, nacido de una leyenda medieval y convertido en uno de los centros culturales y espirituales más importantes de la comarca. Hoy rehabilitado como espacio para eventos y alta gastronomía, conserva su iglesia gótica y el claustro donde se puede degustar un menú de autor en un entorno verdaderamente único.

En la Península Ibérica se esconden algunos lugares únicos y llenos de historia.

Lavanda, cerveza y tradiciones vivas

Santa Gadea es también un pueblo de sensaciones. El Granero de San Francisco, antiguo huerto monacal, se ha transformado en un campo de lavanda y en una fábrica artesanal de esencias, jabones y aceites que llenan el aire de aromas mediterráneos. Durante el verano, la floración convierte este entorno en un escenario mágico para conciertos, talleres y sesiones de fotografía al atardecer.

La oferta se completa con una fábrica de cerveza artesana, pequeña pero vibrante, que refleja el espíritu innovador de la localidad y ofrece al visitante un sabor diferente de la tierra. Todo ello, en un marco donde la historia, la naturaleza y las leyendas se entrelazan en cada rincón.