Así es la ruta de Los Caseríos: el sendero de La Gomera que une leyendas, miradores y la miel de palma más auténtica

Este camino entre barrancos, ermitas, bosques y caseríos invita a descubrir la esencia rural, las panorámicas únicas y las tradiciones vivas del noroeste gomero

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Ruta de Los Caseríos, en
Ruta de Los Caseríos, en La Gomera (La Gomera Travel).

La isla de La Gomera es uno de esos lugares que parecen diseñados para los amantes del senderismo y la autenticidad. Sus barrancos, bosques de laurisilva y pequeños caseríos diseminados entre montañas y palmerales ofrecen una experiencia única, lejos del bullicio y cercana a las raíces de la cultura canaria. Entre las rutas que invitan a descubrir la isla a pie, la ruta de Los Caseríos destaca por aunar legado rural, paisajes espectaculares y el contacto directo con las tradiciones más genuinas del noroeste gomero.

Lo cierto es que este sendero es mucho más que un simple itinerario de senderismo. Se trata de una travesía de algo más de 14 kilómetros y dificultad media que atraviesa los municipios de Vallehermoso y Valle Gran Rey, enlazando algunos de los enclaves rurales más emblemáticos de La Gomera. A lo largo de sus cinco horas y media de recorrido, el senderista se sumerge en el corazón agrícola y espiritual de la isla, cruzando caminos tradicionales, bosques húmedos y terrazas de cultivo que hablan de siglos de adaptación al entorno.

El viaje comienza en el casco histórico de Vallehermoso, núcleo que mantiene vivo el recuerdo de la agricultura de subsistencia y la producción de gofio, alimento esencial de los gomeros. Desde aquí, el sendero asciende por el Barranco de La Era Nueva, antiguo paso de agricultores y pastores, donde aún se conservan eras empedradas y bancales que fueron testigos del esfuerzo cotidiano de generaciones.

Panorámicas, espiritualidad y leyendas

La primera gran parada es la Ermita de Santa Clara, situada en un mirador natural a más de 600 metros de altitud. Este enclave, cargado de espiritualidad y leyendas, recompensa el ascenso con vistas abiertas al océano Atlántico y a los acantilados del norte de la isla. Aquí, la relación entre naturaleza y cultura se hace patente en las celebraciones populares que cada agosto congregan a fieles y curiosos.

Ruta de Los Caseríos, en
Ruta de Los Caseríos, en La Gomera (La Gomera Travel).

El sendero continúa a lo largo de una crestería espectacular, desde donde se divisan formaciones volcánicas como el Roque de Los Órganos y el Roque Cano, símbolos geológicos de La Gomera. Por su parte, uno de los rincones más insólitos del recorrido es el Buda de Arguamul, una estatua de casi dos toneladas cuya historia sorprende a cada visitante. Traída desde Asia por una familia alemana, la escultura nunca llegó a destino y quedó plantada en una curva del camino, donde hoy se ha convertido en punto de referencia y fotografía obligada para senderistas y viajeros.

Barrancos, ermitas y el legado de la miel de palma

El siguiente destino es el caserío de Arguamul, uno de los asentamientos rurales más auténticos y remotos de la isla, habitado desde el siglo XVI y con vestigios prehispánicos como los Concheros de Bejira. El aislamiento ha permitido preservar no solo el paisaje, dominado por palmerales y terrazas agrícolas, sino también tradiciones y modos de vida ancestrales.

Desde el Mirador de Guillama se contemplan el Monumento Natural de Los Órganos y los Roques de Arguamul, y es posible descender hacia la Playa del Remo, un rincón de costa virgen donde el mar y los acantilados se funden en una estampa de calma y belleza pura. La ruta avanza por el Mirador del Barranco de la Higuera, desde donde se aprecia la escarpada geografía de la isla, y alcanza la Ermita de Santa Lucía en Tazo, probablemente el templo más antiguo de La Gomera.

Este enclave espiritual es punto de encuentro cada diciembre para centenares de fieles, y parada de tranquilidad y sosiego para los senderistas que recorren el camino. El caserío de Tazo conserva la esencia del pasado agrícola de la isla, rodeado de palmerales y terrazas donde la producción de miel de palma sigue siendo protagonista. El tramo entre Tazo y Alojera ofrece panorámicas continuas del Atlántico y la posibilidad de desviarse a la Playa del Trigo, una cala escondida entre acantilados.

El pueblo escondido de Canarias que se ubica a los pies de una impresionante playa de arena volcánica.

La ruta culmina en Alojera, un pueblo pintoresco conocido por su tradición rural, la producción artesana de miel de palma y su playa de arena negra, ideal para el baño y el relax durante todo el año. Aquí, el visitante puede conocer la Casa de la Miel de Palma, degustar productos locales en sus bares y restaurantes, o disfrutar de las vistas desde el mirador costero.