
Menorca es una de las islas españolas que mejores calas tiene. No es un secreto para nadie que es un reclamo turístico muy importante de este país, recibiendo miles de turistas cada año.
Según un artículo del National Geographic, esta es la mejor playa de Menorca. De hecho, este lo describía como “paraíso playero”. Pese a dedicarle tan solo un párrafo, si lees el artículo podrás apreciar que los elogios precisamente no faltan.
Qué tiene de especial Cala Escorxada
Esta playa es, sin duda, una de las más bonitas de Menorca. Aunque pueda parecer una afirmación grandilocuente por la competencia tan alta, lo cierto es que hay muchos argumentos para respaldar esta afirmación.
Se encuentra al sur de la isla y destaca, entre otras cosas, por su difícil acceso. Precisamente esto es parte de su esencia. Se trata de un punto positivo debido a que no es un destino masificado como otras playas de la zona. Hay varias rutas que son de una hora andando, por lo que también está bien para descubrir el entorno natural o hacer senderismo.
Esta cala no cuenta con negocios turísticos. Este aislamiento, junto con la protección derivada de su ubicación dentro del Área Natural de Especial Interés (ANEI), ha preservado la integridad del ecosistema. Su arena es blanca y fina es una gran ayuda para los turistas. Por otra parte, sus aguas cristalinas hacen que sea un paisaje espectacular.
La playa apenas cuenta con un pequeño espacio apto para embarcaciones menores, aunque no se recomienda el fondeo prolongado debido a las condiciones del fondo marino y a los fuertes vientos que suelen predominar en la zona. Esto último puede provocar que, en algunas ocasiones, aparezcan algas marinas en la orilla.
El hecho de no estar urbanizada ni contar con un acceso directo sencillo refuerza el carácter exclusivo de Cala Escorxada. Se ha convertido en una opción elegida por aquellos que priorizan la autenticidad y el contacto con la naturaleza frente a la comodidad.
Durante la primavera y el otoño, cuando el flujo turístico se reduce, la cala resulta ideal para vivir jornadas de calma casi total. En verano, pese a que la afluencia aumenta, sigue siendo una de las playas menos masificadas de la costa sur.
La gastronomía, uno de sus alicientes
La cocina de esta isla es, sin duda, otro de sus grandes atractivos. Uno de los platos más representativos es la caldereta de langosta, tradicional en los pueblos costeros, compuesta por langosta guisada con verduras. El queso de Mahón, de Denominación de Origen Protegida, es otra de las señas de identidad. Se elabora con leche de vaca y es valorado por su sabor intenso y textura firme.
La sobrasada menorquina es, probablemente, uno de sus emblemas. Es un embutido elaborado con carne de cerdo, pimentón, sal y especias. En la repostería destacan las ensaimadas, de masa esponjosa y forma espiral, y la coca bamba, un bizcocho tradicional que se sirve habitualmente en celebraciones y fiestas locales.
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