
Georgina Rodríguez (Buenos Aires, Argentina, 1994) crea expectación allá donde va. Desde que saliera su documental en Netflix —que ya cuenta con tres temporadas— las ganas de los usuarios por saber más acerca de sus raíces y su vida personal no han hecho más que aumentar. A pesar de que la modelo e influencer naciera en Buenos Aires, creció en una ciudad aragonesa bautizada como “la perla del Pirineo”: Jaca. Este municipio, que brilla con luz propia, presume de un enorme patrimonio, de tradiciones vibrantes y de un entorno natural privilegiado.
La vida de Georgina Rodríguez en Jaca: su pasión por el ballet y su trabajo como camarera
Georgina Rodríguez nació el 27 de enero de 1994 en Buenos Aires. Sin embargo, su vida transcurrió casi por completo en Jaca, donde vivió hasta los 17 años. Allí se formó en danza clásica en la Academia Susana Ara, compartiendo escenario con su hermana e integrándose en el Joven Ballet del Pirineo. Sus habilidades la llevaron a continuar su formación en Londres. Estudió en el colegio Santa Ana y durante su adolescencia también trabajó como camarera en el Hotel Lleida, en la localidad cercana de Graus. Más tarde, decidió mudarse a Madrid buscando nuevas oportunidades: “no quería vivir en un pueblito pequeño donde no hay mucho que hacer”, reconoció en una entrevista.
Su historia personal está íntimamente ligada a Jaca. Sus padres, Jorge Rodríguez, de origen argentino, y Ana María Hernández, natural de Murcia, se conocieron en esta ciudad en los años ochenta, cimentando allí su vida familiar.
Una ciudad con historia, cultura y paisaje

Jaca, capital de la comarca de La Jacetania, se encuentra a los pies del Pirineo aragonés, en la salida del valle del Aragón. Es un importante punto del Camino de Santiago, ruta que ha marcado su historia desde la Edad Media. Durante siglos, ha sido cruce de caminos, enclave militar y núcleo religioso. Hoy combina su legado patrimonial con una oferta turística vibrante, que abarca desde el deporte invernal hasta el turismo cultural.
Uno de sus principales monumentos es la Ciudadela de Jaca, también conocida como el Castillo de San Pedro. Mandada construir por Felipe II en 1592, esta fortaleza pentagonal destaca por su buen estado de conservación. El recinto alberga el Museo de Miniaturas Militares, con más de 32.000 figuras que recrean escenas bélicas de distintas épocas. Además, fue utilizada como campo de prisioneros durante la Guerra Civil, lo que refuerza su relevancia histórica, tal y como explican desde la web oficial de turismo de la urbe.
Otro hito es la Catedral de San Pedro, una de las primeras construidas en estilo románico en la Península. Levantada en el siglo XI, es un ejemplo fundamental del románico español y un lugar clave en el Camino de Santiago. Su planta, sus ábsides y su portada con el característico ajedrezado jaqués marcan la identidad arquitectónica de la ciudad.
Arte románico y modernismo en un mismo lugar
Anexa a la catedral se encuentra el Museo Diocesano de Jaca, que alberga una de las colecciones más importantes de pintura mural románica del mundo. Destacan especialmente las pinturas de Bagüés, del siglo XI, que representan escenas bíblicas con una expresividad y un colorido únicos.
Jaca también conserva una notable arquitectura modernista, surgida tras el derribo de su muralla medieval en 1915. El arquitecto Francisco Lamolla fue el encargado de rediseñar la ciudad, y muchos edificios del ensanche urbano muestran influencias de la Secesión vienesa y de la Escuela de Glasgow. Entre ellos sobresalen los números 5, 7 y 12 de la avenida Primer Viernes de Mayo, el palacete del Marqués de la Cadena y varios comercios de la calle Echegaray.
Una localidad que vibra durante todo el año
Una de las características más reconocidas de Jaca es su animación constante. Gracias a su cercanía con las estaciones de esquí de Astún y Candanchú, la ciudad recibe turismo durante todo el año. Sus calles están llenas de tiendas, bares y restaurantes que mantienen una actividad constante. En invierno, la ciudad se transforma en la capital de la nieve del Pirineo aragonés.
Pero la vida cultural no se reduce al frío. En primavera se celebra el Primer Viernes de Mayo, una fiesta de Interés Turístico Nacional que conmemora una antigua batalla mediante desfiles, representaciones y actos populares. En verano, las fiestas patronales en honor a Santa Orosia y San Pedro llenan la ciudad de música, danzas y celebraciones tradicionales. La Semana Santa de Jaca, con sus cofradías y procesiones, ha sido declarada Bien de Interés Cultural turístico en Aragón.
El impacto de Georgina en la economía de la ciudad
Durante el rodaje de la primera temporada de su docuserie, Georgina Rodríguez regresó a Jaca. Su visita generó una gran expectación. Las cámaras grabaron en la catedral, la calle Mayor y la Ciudadela. Junto a su hermana, compartió una comida de migas y chuletón en el restaurante Biarritz, uno de los más conocidos de la localidad. También la pudimos ver comprando chucherías para sus hijos en una de las tiendas más ‘míticas’ de la ciudad. Su paso también revitalizó el interés turístico por la zona e incluso disparó las ventas de la secallona, un embutido típico.
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