Un infatigable Brujas consigue rascar un empate ante el Atlético de Madrid y deja abierta la eliminatoria de Champions para la vuelta en el Metropolitano

El club belga consiguió remontar el marcador en los últimos minutos para rascar un empate de 3-3

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El partido de Champions entre
El partido de Champions entre el Brujas y el Atlético de Madrid (REUTERS/Maurice Van Steen)

El Brujas es infatigable. Incansable. Inagotable. Pero si de algo sabe el Atlético de Madrid es de aguantar y defender la portería. En los primeros minutos de partido, los rojiblancos se adelantaron en el marcador con un gol desde los once metros. Un tanto que despertó la furia y el empuje del equipo belga, que lo intentó por todas las vías posibles, sin encontrar el éxito. Cuando más cerca parecía el gol del Brujas, llegó el segundo de los rojiblancos de las botas de Lookman para marcharse al descanso con una sólida ventaja. Una distancia que no tardaron en recortar los locales para volver a poner el marcador en tablas. Y entonces, en el ecuador de la segunda mitad, gol en propia de Ordoñez. Todavía quedaba esperanza en los jugadores locales, que no dejaron de intentarlo. En el último minuto, llegó el tanto del empate.

El Atlético de Madrid ya ha dejado claras sus prioridades: la Copa del Rey y la Champions. Tras dos esfuerzos astronómicos ante el Betis y ante el FC Barcelona, los rojiblancos acabaron cediendo los puntos en LaLiga. Este miércoles, el Cholo Simeone salía de nuevo con toda la artillería para intentar seguir avanzando en la competición europea. Con el equipo de gala saltó al césped del estadio Jan Breydel para hacer frente al Brujas y tratar de encaminar la eliminatoria ya desde el primer duelo de playoff. El gol de los rojiblancos no se hizo esperar. No se habían cumplido los primeros diez minutos cuando los jugadores del Atlético de Madrid reclamaron penalti por mano.

La jugada necesitó que entrara el VAR para comprobar que los rojiblancos estaban en lo cierto. Efectivamente, había sido mano de Seys. Fue Julián Álvarez quien se encargó de ejecutar el disparo desde los once metros y no falló. En el minuto 7 de partido, el Atlético de Madrid ya estaba por delante en el marcador. Un tanto que sirvió para despertar la furia del club belga, que se lanzó al ataque para anular la ventaja rojiblanca. Lo intentaron por tierra, mar y aire sin éxito. En el minuto 38, Julián Álvarez tanteó al portero con un disparo desde la frontal del área.

Julián Álvarez (REUTERS/Maurice Van Steen)
Julián Álvarez (REUTERS/Maurice Van Steen)

Unos minutos después, cuando ya se había cumplido el tiempo reglamentario y el encuentro había entrado en los minutos extra, llegó el segundo de los rojiblancos de las botas de Lookman. Con esta ventaja en el marcador, los 22 jugadores se marcharon al descanso. El sentir era que el Brujas se había dejado el alma sobre el verde, pero el club rojiblanco, que se encontraba por delante en el marcador.

El Brujas se levanta de la lona

La segunda parte arrancó siguiendo la dinámica de la primera: el Brujas se lanzó al ataque en cuanto el balón comenzó a rodar por el césped para tratar de remontar el partido cuanto antes. Esta vez las embestidas sí encontraron portería. Onyedika fue el primero en mandar el balón al fondo de la red. Un tanto que dio aún más esperanza a los suyos, si es que eso era posible. El segundo no tardó en llegar. Ocho minutos exactamente fue lo que necesitó Tresoldi para igualar el marcador y desatar la locura en el estadio Jan Breydel.

Ambos se midieron por la ida de las semifinales de la Copa del Rey

Fue entonces cuando comenzaron los cambios en ambos banquillos. Unos para evitar el marcador en contra tras haber ido ganando todo el partido y otros para intentar remontar un duelo que se les había complicado desde los primeros compases. En el minuto 79, llegó un mazazo para el club belga: gol en propia puerta de Ordoñez. Con ese tanto servían en bandeja la victoria a los rojiblancos. Pero, si no se habían rendido en todo el partido, no iban a hacerlo cuando faltaba tan poco para el final.

Con el tiempo en contra, el Brujas se dejó todo lo que le quedaba en el campo. Lo intentaron una y otra vez con disparos desde la frontal y centros al área. Fue cuando parecía que el Atlético de Madrid contaría con cierta ventaja para el partido de vuelta cuando llegó el gol del empate. Llegó de las botas de Tzolis. Un tanto que inicialmente fue anulado por fuera de juego, después de que el linier levantara el banderín, pero que el VAR dio por bueno. El marcador no volvió a moverse antes de que el árbitro señalara el final del partido. La vuelta en el Metropolitano será un partido abierto.