
Athletic Club y Mallorca. Mallorca y Athletic Club. Sólo un equipo sonreirá cuando el reloj supere la medianoche. La final de la Copa del Rey entre Athletic Club y Mallorca que se jugará este sábado a las 22:00 horas en el estadio de La Cartuja de Sevilla dejará un buen pellizco en las arcas de los finalistas, aunque nada comparado como en otras competiciones europeas. El Athletic alcanzó la final a lo bajini, que dicen en Bilbao, parafraseando a Iñaki Williams, goleador y asistente en semifinales ante el Atlético, al igual que su hermano Nico.
Guruzeta certificó el billete a Sevilla y una defunción copera, la del Atlético, que no consigue ver puerta en toda la eliminatoria. Los leones dieron en La Catedral un zarpazo germinado en la ciudad de Bilbao, entregada para la ocasión. Por sus calles no se hablaba de otra cosa, hasta sus pintxos eran conscientes de la trascendencia del partido. Cambiaron su denominación de origen por un día. Txangurro y Txori dejaron paso a otros apellidos. Los Sancet, Prados, Williams, Guruzeta, Paredes… aunque uno por encima de todos, Valverde.
Ernesto ha creado un señor equipo que funciona con la precisión de un reloj suizo y la velocidad -hermanos Williams mediante- de un rayo. Tercera final en cinco temporadas en las que ha alcanzado las semifinales en todas ellas, casi nada. Sin acaparar las portadas de los periódicos nacionales -copadas por la revelación del Girona- ni las tertulias deportivas. El cuadro bermellón, por su parte, vivió algo más de agobio para sellar el pase a la final. Los penaltis pudieron dárselo todo a la Real Sociedad en busca de la final de la Copa del Rey, pero acabaron sonriendo al Mallorca. Brais Méndez primero, aún en el tiempo reglamentario, y Oyarzabal después se encontraron con un salvador Greif para que el club balear opte, por primera vez en 21 años, a levantar el torneo del KO.
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Dinero que recibe el campeón y subcampeón de Copa
La hazaña de 2003 podría tener reválida ahora tras unas semifinales en las que todo el interés, no quedó otra por el precedente, se concentró en Anoeta. Allí donde Darder pasó a la historia de los bermellones con un acierto sinónimo de euforia en la isla (1-1, 4-5 en los penaltis). La igualdad fue máxima. Greif frustró el primero de la Real (la heroicidad de Oyarzabal se apagó aquí); Muriqi acertó; le siguió Turrientes; Morlanes volvió a empatar; Olasagasti tampoco falló; Mascarell, ídem; Zubimendi, más de lo mismo, y Radonjic, también. Llegaban los lanzamientos decisivos, a todo o nada. Becker acertó, pero Darder hizo lo propio y firmó, por el error inicial de los vascos, la sentencia de muerte de la Real.
La final de La Cartuja dejará un buen pellizco en las arcas de ambos clubes. El sistema de reparto económico de esta competición es complejo y no especialmente cuantioso, pero en resumen: el ganador solo consigue sumar 1.200.000 euros a sus arcas y el subcampeón, alrededor de un millón. La Copa ingresa, por derechos televisivos, unos 33 millones cada temporada. Y esa cifra es la que empieza a dividirse en distintas ramas. Muchas. Para empezar, el 90% se destina al fútbol profesional (unos 29,5 millones) y el 10% restante, al fútbol aficionado y sus participantes en la Copa (algo más de tres millones).
De esos 29,5 millones que van a parar al fútbol profesional, que es lo que atañe a Mallorca y Athletic: el 90% va a los clubes de Primera y el 10%, a los de Segunda. Es decir: quedan unos 26,5 millones de euros para los 20 equipos de LaLiga EA Sports. Pues de ese dinero y aquí acaba el árbol monetario, el 50% se reparte de manera idéntica entre los 20: Athletic, Mallorca y los otros 18, ya se habían asegurado unos 660.000 euros.
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