‘Sin conexión’: Bradley Cooper regresa a la dirección con una comedia romántica sobre cómo los monólogos pueden salvar tu matrimonio

El actor y director de ‘Ha nacido una estrella’ firma esta comedia romántica basada en hechos reales sobre un hombre de negocios que se mete a humorista mientras se separa de su mujer

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Tráiler de la película sin conexión, dirigida por Bradley Cooper.

Todo monólogo que se precie consta de una estructura esencialmente en tres partes: introducción (o prólogo) para presentar el tema y captar la atención, desarrollo (o cuerpo) donde se argumentan las ideas principales, anécdotas o el conflicto, y una conclusión (o epílogo) que cierra el discurso, a menudo con un remate humorístico o reflexivo, lo que se conoce popularmente como punchline. Sin conexión es la historia de un monólogo, pero dentro del cual hay tres partes que corresponden a las tres personas que han hecho posible la película.

La introducción vendría a correr a cargo de John Bishop, cuyo nombre puede que no sea del todo familiar al público español, pero se trata de uno de los cómicos más importantes en Inglaterra. El de Liverpool no empezó como cómico, sino que en realidad se dedicó al fútbol de forma semiprofesional hasta empezar una carrera como representante de la farmacéutica Syntex tras estudiar un máster en la Politécnica de Mánchester. Al cabo de unos años, Bishop se cansó de su monótona vida, y un duro proceso de separación de su esposa lo llevó a dar un salto al vacío en lo que terminó convirtiéndose en su nueva pasión (y trabajo): la comedia.

Esa misma historia llegó a oídos de otro cómico, Will Arnett, cuando se encontró por casualidad con Bishop en un evento. Arnett es otro hombre que puede ser poco conocido, al menos de cara, pero su voz está detrás de algunos de los personajes más curiosos de los últimos tiempos. Ratatouille, Gru. Mi villano favorito o Batman: La lego película figuran en un currículum en el que sin duda el que más destaca es el de Bojack Horseman en la serie homónima de Netflix, la de un caballo de ácido humor y tendencia a la depresión que revolucionó la televisión en su formato animado. Mucho de Bojack recala en Alex, el protagonista de Sin conexión, la película inspirada en la historia de Bishop, protagonizada por Arnett y dirigida por la tercera parte del monólogo: Bradley Cooper.

Imagen de 'Sin conexión'
Imagen de 'Sin conexión'

Historia de una reconciliación

Cooper sí es de sobra conocido, pues lleva siendo uno de los actores más famosos de Hollywood desde Resacón en Las Vegas, aunque en los últimos años se ha prodigado más detrás de las cámaras, dirigiendo películas como Ha nacido una estrella o Maestro, el biopic sobre la vida del compositor Leonard Bernstein. Aquí retoma una historia original valiéndose de la anécdota más famosa de Bishop: cuando intentó entrar a un local para tomar una copa, no le dejaban pasar y acabó aceptando subirse al escenario a contar un monólogo a cambio de la entrada.

Hay algo que tienen en común los tres hombres y es esa apesadumbrada forma de mirar a la vida, como si esta fuese un chiste malo del que no te queda más remedio que reírte. Alex Novak no es del todo Bishop, como tampoco es Bojack, pero sí persiste en él esa melancolía, lo que hace que Sin conexión pueda transitar de manera más orgánica entre la comedia y el drama cada vez que aparece el personaje de Laura Dern, una exdeportista de élite que se ha cansado de la actitud de su marido y ve en su separación una oportunidad de vivir una segunda juventud. Pero ese intento le lleva a escuchar por accidente el monólogo de su ex y, paradójicamente, reengancharse a este.

Bradley Cooper, Will Arnett y
Bradley Cooper, Will Arnett y Andra Day en 'Sin conexión'

A partir de este renganche se termina de difuminar del todo la línea entre drama, comedia y romance, con un Will Arnett demostrando qué gran actor se ha perdido estos años, con excepción de Parks and Recreation. Más allá de su química con Dern y Bradley Cooper -quien da vida al peculiar amigo actor de Alex- Arnett logra hacer entender por qué el humor le cambia la vida y le da un motivo por el que seguir luchando por su familia. Cooper ya había demostrado ser un gran director de actores con Lady Gaga en Ha nacido una estrella, pero aquí consigue arrancar oro de un tema tan complejo.

En definitiva, Sin conexión se mueve en la tradición de comedias dramáticas sobre parejas que a ratos se mira en Kramer contra Kramer o Historia de un matrimonio pero que nunca olvida sus raíces humorísticas obra de Bishop. Es un monólogo largo, con alguna que otra salida de tono y un remate agridulce, pero que por el camino deja no pocas reflexiones y buenos momentos para reafirmar esa idea de que a veces nada es más terapéutico que mirar la desgracia en clave de humor. Podría salvar más de un matrimonio.