Alcaraz firma otra gesta ante Fritz y, con su triunfo, clasifica a Jodar a las Finales ATP

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París, 6 nov (EFE).- El español Carlos Alcaraz levantó dos bolas de partido contra el estadounidense Taylor Fritz para clasificarse para sus primeras semifinales del Masters 1.000 de París y, con su triunfo, certificó además el billete para las Finales ATP de su compatriota Rafael Jodar, que completa la nómina de ocho participantes en la cita de Turín en su primer año en el circuito.

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El número 3 del mundo estuvo contra las cuerdas, pero una vez más se aferró al duelo desde el borde del precipicio para dar la vuelta al partido, 6-7 (10), 7-5 y 6-3 en dos horas y 45 minutos, y encadenar una séptima victoria que le coloca por cuarta temporada por encima de las 40 en un mismo año.

No fue la más fácil para el español contra un tenista en plena forma que raya a gran altura bajo techo y que vendió cara su piel. Asentado en un destructivo servicio, Fritz dispuso de dos bolas para doblegar por segunda vez a Alcaraz, algo que solo el italiano Jannik Sinner ha conseguido desde 2025.

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Pero Alcaraz es un maestro en el manejo de las situaciones extremas y ante el éxtasis del público, que clamaba su nombre, de nuevo supo renacer cuando todo parecía perdido y poner rumbo a sus decimoquintas semifinales de un Masters 1.000, borrando París de la lista de torneos pendientes de alcanzar esa fase, en la que ya solo quedan Canadá y Shangai.

El de Murcia se convierte en el primer semifinalista español en París desde Rafa Nadal en 2020 y en el octavo que alcanza esa ronda en un torneo que solo ha ganado para España David Ferrer (2012).

Su rival saldrá del duelo entre el noruego Casper Ruud, otro tenista con grandes resultados en torneos a cubierto, y el portugués Nuno Borges, el primer tenista procedente de la fase previa que alcanza los cuartos de final de París.

La otra semifinal la disputarán el estadounidense Ben Shelton, cuarto del mundo, que derrotó a su compatriota Tommy Paul, por 6-4, 4-6 y 6-3, y el francés Luca Van Assche, verdugo del australiano Rinky Hijikata, procedente de la previa, por 6-4, 6-7 (7) y 7-5.

Con su victoria, Alcaraz benefició también a Rafa Jodar, cuyo puesto en el Torneo de Maestros estaba amenazado por Fritz, que se lo habría arrebatado en caso de victoria. El español de 20 años certificó así su presencia en la cita que reúne a los ocho mejores del curso y en la que acompañará a Alexander Zverev, Carlos Alcaraz, Ben Shelton, Daniil Medvedev, Flavio Cobolli, Arthur Fils y Frances Tiafoe.

El estadounidense se estrelló contra la persistencia del español. Hasta nueve bolas de rotura levantó el murciano contra un rival que atesoraba trece victorias bajo techo, donde había alcanzado las semifinales de los cuatro torneos que había disputado.

Alcaraz eligió el camino más largo y pedregoso para este triunfo. Controlaba bien el primer set y llegó a colocarse 5-2, con una posibilidad de apuntarse la manga, al resto primero y luego con su servicio. Ni una ni la otra.

Firmó un capítulo más de sus ya legendarias desconexiones y cedió once puntos consecutivos que colocaron al estadounidense en equilibrio total para resolver el duelo en el juego de desempate.

Una lotería demasiado arriesgada cuando enfrente tienes a uno de los mejores saques del circuito, que obligó al español a colocarse a la defensiva. En el alambre, tras desperdiciar tres bolas de set, dos de ellas con su servicio, dejó escapar el set en la tercera que concedió al estadounidense y llevó el partido al terreno de la remontada.

No es una palabra que caiga mal en el escenario de Alcaraz, acostumbrado a navegar en aguas adversas, donde su calidad crece. Pero la pista rápida, muy rápida según los propios jugadores, permite menos malabarismos y deja un margen de error milimétrico en el que los errores cuestan más caros.

En el filo de la navaja, Alcaraz penaba a mantener su saque en el segundo set y acabó cediéndolo en el séptimo juego, lo que le ponía al borde del precipicio.

Otro concepto que figura bien en su diccionario. Batalló el español para mantenerse en el duelo, remontó una primera bola de partido y logró igualarlo en el décimo juego, cuando por fin pudo contrarrestar el potente servicio de Fritz, que esta vez con su saque dispuso de una segunda pelota para cerrar el partido.

Desconcertado, el estadounidense comenzó a ceder. Su servicio ya no era tan decisivo, su mente había dejado sitio a la duda y Alcaraz, que jaleaba al público para encontrar las fuerzas necesarias para remontar, empezaba a sentirse en su terreno.

El español ganó los dos juegos siguientes y llevó el partido a un tercer set en el que su tenis desbordó al estadounidense en plena tormenta. EFE

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