Agua y fuego en la simbólica producción de 'I Capuleti e i Montecchi' que llega al Liceu

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Barcelona, 23 oct (EFE).- La soprano Lisette Oropesa, una de las especialistas mundiales en Bellini, encabeza el reparto de la "simbólica" producción de Allex Aguilera de 'I Capuleti e i Montecchi', que ofrecerá siete funciones en el Gran Teatre del Liceu del 30 de octubre al 11 de noviembre, con los elementos del agua y el fuego confluyendo al final de la obra.

Estrenada en el coso de la Rambla en 1854, es una ópera que ha tenido una presencia "intermitente" en el teatro barcelonés, donde se ha representado en 34 ocasiones, la última hace diez años con el maestro Riccardo Frizza, como ahora, al frente de la dirección musical.

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La producción de Allex Aguilera para la Òpera Royal Wallonie-Liège sustituye a la anunciada en la presentación de la temporada, que era la de Adrian Noble, procedente de la Scala de Milán, y que no será posible por "ajustes en las condiciones de producción", según se informó el pasado mes de junio.

La ópera, que cuenta en el papel de Romeo con la mezzosoprano Raffaella Lupinacci, otra referencia del bel canto actual, se aleja del romanticismo shakesperiano y se inscribe en la tradición del conflicto entre facciones, con el amor secreto entre Giulietta (Lisette Oropesa) y Romeo como una fuerza que desafía las normas sociales.

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Bellini concibió el papel de Romeo para una mezzosoprano, en lo que se conocía como un "trousers role" (papel de pantalones).

Allex Aguilera ha dejado claro que con su propuesta, ambientada entre el Renacimiento y el siglo XIX, con mucho claroscuro, no ha querido "en ningún momento" basarse en el Romeo y Julieta de Shakespeare, ni tampoco ubicar la historia en el Medievo porque no le parecía "muy atractivo".

A su juicio, además, esta obra cuenta la historia de Romeo y Julieta adultos, cuando ya no son adolescentes y han tenido una historia previa y se han casado, tras un romance secreto.

"Quiero contar -ha precisado- el lado político, porque desde el primer acto se habla de política. Romeo pide marchar porque cree que serán más felices fuera y Julieta casi dice que sí, pero al final dice que no, por su padre. Desde el principio está el drama. Hay un odio heredado, viene de dos clanes, de dos pueblos que se odian y ellos dos lo heredan, ya saben que su amor será imposible".

El desarrollo de la acción "confluye en el río" y ha intentado que se vea que Giulietta es el agua y Romeo es el fuego.

"Siempre busco algo simbólico, no ser demasiado evidente y en Verona hay un río y creo que todo confluye en el agua. Lo bueno, lo malo, la guerra, la paz. Es un elemento de fluidez y yo buscaba la fluidez en la narrativa de la ópera", ha dicho.

Por otra parte, el director artístico ha destacado que siempre piensa en la "narrativa" de la ópera, en cómo contar la historia, sobre todo en las obras del bel canto, "con música casi wagneriana, que es un no parar, con duetos enormes". "He intentado subrayar lo que la música pide", ha apostillado.

Ricardo Frizza ha calificado de "fantástico" este título, al que tiene "mucho cariño" por ser de los primeros que dirigió al inicio de su carrera, con una partitura "muy transparente" y que "da evidencia a la parte vocal, a la melodía".

Sin embargo, porque "es ligera y transparente, la orquesta tiene que dar un color general de ausencia y gravedad", con solos "muy importantes" de instrumentos como el arpa o la trompa, "instrumentos favoritos de Bellini, en algún sentido".

Lisette Oropesa regresa al coliseo barcelonés convertida en Giulietta, alabando a la orquesta del teatro y convencida de que la música de 'I Capuleti e i Montecchi' es "tan bella que te hace venir las lágrimas".

Sin embargo, ha subrayado, los cantantes deben controlar la emoción, porque "no puedes dejar que te lleve la voz".

Aunque ha cantado muchos papeles de Bellini, ha afirmado que éste es el "más bello, de una belleza pura, con dos arias transparentes, con mucha tensión dramática, conflicto".

Por su parte, Raffaella Lupinacci, que debuta en el Liceu, lo hará con un rol "muy exigente a nivel técnico, vocal y musical".

Ha coincidido con Oropesa en que la dificultad radica en no dejarse llevar "demasiado" por las emociones y no ha rehuido que el mayor riesgo "es perder el control".

Tampoco ha obviado que gracias a esta producción ha descubierto nuevas facetas de la historia y solo ha tenido buenas palabras para la soprano protagonista, con quien hay "comunión" entre las voces.

"No se trata de sobreponerse la una sobre la otra, sino de ir bien unidas de la mano. Espero hacerlo lo mejor posible", ha concluido. EFE

(Foto)

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