Vox extrema la cautela ante las encuestas que le sitúan como llave del próximo Gobierno

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Madrid, 5 oct (EFE).- Vox se ha impuesto la cautela y serenidad como máximas ante las elecciones generales del 29 de noviembre, a las que concurre con Santiago Abascal como líder indiscutible y en las que todas las encuestas coinciden en pronosticar al partido una gran subida y situarle como llave del próximo Gobierno.

"No hay que confiarse", "no hay que lanzar las campanas al vuelo" ni "vender la piel del oso antes de cazarlo" repite constantemente su presidente, Santiago Abascal, quien, no obstante, ve la convocatoria como una "excelente noticia" y está convencido de que Vox mejorará notablemente sus resultados.

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Pero también está empeñado en que estos comicios no sean una réplica de los de 2023, cuando las encuestas vaticinaban al igual que ahora la victoria del PP y la posibilidad de formar una mayoría de gobierno con Vox, pero fue finalmente el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, quien logró mantenerse al frente de Moncloa, en coalición con Sumar.

El PP consiguió 137 escaños y Vox 33 en esos comicios, que les dejaron a seis escaños de la mayoría absoluta. Ahora ambos, según los sondeos, podrían llegar a superarla hasta con 200 diputados.

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Abascal quiere no obstante evitar triunfalismos y dar por sentada la mayoría del bloque de derechas en unos comicios a los que llega con su liderazgo asentado tras superar la convulsa marcha del partido de Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith, muy críticos con su gestión dentro del partido.

Si oposición interna, contará además con el partido ya consolidado institucionalmente, tanto en las Cortes Generales como en los parlamentos autonómicos.

También con el aval de los pactos de gobierno con el PP en varias comunidades autónomas, convertidas en banco de pruebas de un futuro Ejecutivo de coalición a nivel nacional y las primeras en poner en práctica esta legislatura su programa electoral que, como insisten en defender, es único para toda España.

La 'prioridad nacional' y la denominada 'desregulación' administrativa que han comenzado a aplicarse en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía será dos de sus mensajes clave.

Pero será la lucha contra la inmigración irregular - resumida en el concepto de 'remigración'- el epicentro de los discursos de Abascal y los suyos, en un momento en el que la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta a finales de julio le ha permitido reforzar sus argumentos y ganar adeptos.

Tanto es así que nada más conocerse la convocatoria electoral, el líder de Vox, que culpa a Marruecos y al presidente del Gobierno de lo ocurrido en la ciudad autónoma, ha dicho que España va a ir las urnas con "Ceuta invadida" y un "candidato marroquí".

Se refiere así a Sánchez, de quien dice no fiarse y a quien considera capaz de "manipular" el proceso electoral, como, en su opinión, ya ha tratado de hacer con la llamada 'ley de nietos' que permitiría ampliar el censo del voto exterior.

Cree que ahora que todo apunta a que podría perder el Gobierno es "más peligroso que nunca". "Algo intentará", aseguran en el partido. EFE

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