Cantabria, la comunidad con más superficie quemada respecto a su extensión de 2008 a 2025

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Santander, 23 sep (EFE).- Un estudio elaborado por el profesor de Geodinámica Externa de la Universidad de Cantabria (UC) Jaime Bonachea sitúa a esta comunidad a la cabeza de la clasificación por superficie quemada acumulada en España en relación a su extensión durante el periodo 2008-2025.

Tras analizar los registros del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), Bonachea pone de manifiesto también que desde 2006 existe una tendencia ascendente en el número de incendios en España.

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Según esos datos, entre 2008 y 2025 se quemaron en Cantabria 74.865 hectáreas, lo que equivale al 14,07 por ciento de la extensión regional, porcentaje superior a los registrados en las comunidades que le siguen en la clasificación: Galicia (12,84 %) y Asturias (12,51 %).

No obstante, según recoge la UC en un comunicado, Bonachea ha matizado que existen zonas que se han incendiado en momentos sucesivos y, por tanto, estos porcentajes no deben interpretarse como si toda la extensión hubiera ardido una sola vez y de manera completamente diferenciada del resto.

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Para el investigador, los datos resultan llamativos dadas las características húmedas de estas tres comunidades autónomas y apuntan a la necesidad de profundizar en el peso de los distintos factores que intervienen en los incendios.

En cifras absolutas, Castilla y León, Galicia y Andalucía son los territorios que acumulan una mayor superficie quemada en el mismo periodo analizado.

El trabajo, titulado "A temporal analysis of wildfires in Spain through the use of multi-data-base research" y publicado en la revista científica GeoHazards, analiza la evolución de los incendios forestales en España a partir de cinco bases de datos nacionales e internacionales.

Si bien entre 2008 y 2025 se contabilizaron 8.789 incendios en España, la serie presenta "una fuerte variabilidad de un año a otro, con picos muy marcados", pero la tendencia general es "gradual, progresiva y ascendente a lo largo del periodo".

El artículo subraya, además, que el número de incendios y la superficie quemada no evolucionan necesariamente de forma paralela.

Hay años con pocos episodios y una extensión afectada muy elevada, y otros con mucha actividad en los que la superficie quemada es menor.

Por otro lado, el artículo señala que el análisis geográfico de los incendios recientes y de las áreas y tipos de vegetación afectados puede contribuir a una asignación más eficaz de los medios disponibles.

De ahí que una de las conclusiones del estudio sea la conveniencia de avanzar en la normalización e integración de la información.

Y es que, en opinión del investigador, "una mayor homogeneidad permitiría comparar mejor territorios y periodos y facilitaría el aprovechamiento de unas series históricas que tienen una utilidad que va más allá de describir lo ocurrido".

Por ello, defiende la combinación de gestión forestal, planificación de los usos del suelo y concienciación pública, junto con el desarrollo de estrategias sustentadas en datos históricos y modelos predictivos. EFE

mare/fb/mam

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