Los padres españoles, los que más sobreexponen a sus hijos en el entorno digital de la UE

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Madrid, 22 sep (EFE).- Una de cada cuatro familias comparte imágenes de sus hijos varias veces al año en España, el país europeo donde más sobreexposición de los menores en el mundo digital se practica. Enviar la primera ecografía o sus primeros pasos se ha convertido es una práctica normalizada que puede derivar riesgos como el ciberacoso o el uso de sus imágenes por depredadores sexuales.

El 95 % de los padres y madres lo hace para mantener el contacto con familiares y amigos, pero solo una de cada cuatro familias afirma pedir permiso antes de publicar.

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Son datos recogidos en el informe presentado este martes por Aldeas Infantiles SOS 'Crecer en el escaparate digital. Claves para prevenir el sharenting o sobreexposición de nuestros hijos e hijas en internet', que alerta de sus efectos sobre la intimidad y la salud emocional de los menores, de la huella digital y en materia de seguridad.

"No se trata de culpabilizar a nadie, sino de tener información", ha destacado la directora de la entidad de infancia, María del Mar Líndez, "porque la mayoría de las familias comparte estos contenidos con buena intención y sin conocer plenamente sus posibles consecuencias".

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Por ello el estudio ofrece pautas para que familias y otros adultos de referencia protejan el derecho a la privacidad y a la propia imagen de niños, niñas y adolescentes en internet.

Según la autora del informe, Laura G. de Rivera, la sobreexposición digital puede transmitir a los niños y adolescentes que su intimidad no tiene valor y dificultar que aprendan a respetar también la de los demás porque ven cómo sus propios padres están compartiendo continuamente fotografías. "En nuestras manos está pararlo", ha recordado.

La experta ha explicado que publicar una imagen, aunque sea el perfil privado o el mensaje temporal, implica perder parte del control sobre ella: puede descargarse, capturarse, reenviarse, reutilizarse para crear perfiles falsos, emplearse en situaciones de ciberacoso o caer en manos de depredadores sexuales.

Entre las recomendaciones, plantea reflexionar antes de publicar, limitar la difusión, respetar la imagen ajena y educar en privacidad; y reclama la implicación de familias, plataformas, instituciones, centros educativos, medios de comunicación y administraciones.

"Un uniforme escolar, una fachada, una localización reconocible o una rutina familiar pueden revelar dónde estudia o vive una persona y cuáles son sus hábitos, y no sabemos en manos de quien va a caer y como la van a utilizar", ha añadido.

El elevado uso en España tiene que ver con las características de las familias, que comparten información y fotografías en múltiples grupos de WhatsApp y otras redes como forma de mantener la vinculación familiar, explica la experta respecto al liderazgo que recoge un informe de EU kids Online, una red europea de investigación sobre internet y menores.

"Una imagen da pistas y facilita al delincuente acercarse a nuestros hijos" y supone "un riesgo de que acosen sexualmente a nuestros hijos por esas imágenes que hemos publicado", ha advertido Eduardo Casas, subinspector del Grupo IV de Protección al Menor de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional.

Y la inteligencia artificial agrava este riesgo, ha advertido el responsable policial. A partir de una imagen real, herramientas cada vez más accesibles pueden crear falsos desnudos o escenas sexualizadas y utilizarlos para humillar, extorsionar o chantajear, ha añadido Casas, que aconseja a las familias: "No suban fotos de sus hijos a internet".

No compartir, no dar 'like' y denunciar las publicaciones que exponen, ridiculizan o vulneran los derechos de un menor son también formas de proteger a la infancia, destacan los expertos.

"La familia debería ser un refugio, pero cuando priorizamos el 'hacia fuera' o cómo me ven empezamos a descuidar el 'hacia dentro', explica la psicóloga Mercedes Bermejo.

La divulgadora experta en sharenting Natalia Díaz ha incidido en que "la huella digital nunca se borra, las fotos se quedan ahí y ofrecen datos personales como dónde viven los niños, y la IA recopila la información que hemos ofrecido nosotros mismos".

La Comisión Europea ha propuesto prohibir que las plataformas de redes sociales permitan el acceso a los menores de 13 años y establece una edad mínima a escala de la UE de 15 años para que los menores abran una cuenta propia.

"Todo lo que sea regular teniendo en mente el bienestar y la protección del menor es un avance, habrá que ir viendo si funciona o no, qué obstáculos pueden haber como comprobar la edad de los menores o ver si suponen una intromisión mayor o no en sus datos personales y su privacidad, o cualquier otra cuestión de su implementación", ha valorado la autora del informe. EFE

(Texto) (Foto) (Vídeo) (Audio)

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