Carmona (Microsoft): “Próxima revolución de la IA será hacer descubrimientos científicos”

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Murcia, 22 sep (EFE).- La inteligencia artificial (IA) ha pasado en una década de responder preguntas y ejecutar tareas a convertirse en una herramienta de descubrimiento científico según David Carmona, vicepresidente de Microsoft Discovery and Quantum, que avisa de que la competitividad de los países dependerá de su capacidad científica y del impulso de modelos con agentes y computación cuántica.

Es el resumen de la evolución de esta tecnología que ha hecho este martes en Murcia este experto, nacido en Córdoba y con 25 años de trayectoria en la multinacional estadounidense, que lleva ligado al desarrollo de la IA desde sus inicios en 2015.

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Ha asegurado que las tres generaciones de esta tecnología se están desarrollando en paralelo, a una velocidad hasta ahora nunca conocida.

La primera generación de modelos de pregunta-respuesta ha dado paso, y sigue conviviendo, con una segunda en la que los denominados “agentes” de la IA no solo pueden responder dudas, sino también ejecutar tareas que un humano supervisa.

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Sin embargo, estas dos generaciones están dando ya paso a la que, en opinión del experto, será la auténtica revolución tecnológica, ya que apunta directamente a los “agentes” como factores de descubrimiento de una tecnología que puede llevar a cabo “descubrimientos científicos” guiados por las preguntas planteadas por los expertos.

Para Carmona, la verdadera diferenciación y evolución de los países va a estar en su capacidad científica, con la particularidad de que, en esta ocasión, “la ciencia la va a desarrollar la IA”, y enfrentarse a ello definirá “si un país es competitivo o no”.

Así, la primera generación de la IA ha permitido ya aumentar la competitividad de las empresas en torno a un 45 % en el caso de tareas de atención y relación con los clientes, y de un 55 % en procesos internos de productividad, al tiempo que, en disciplinas como la medicina, está ayudando por ejemplo a reducir drásticamente los tiempos de diagnóstico de enfermedades raras.

La segunda generación facilita no ya un aumento de la productividad, sino una multiplicación de la misma, puesto que “ya no es la IA dando asistencia a los humanos, sino que son humanos guiando a la IA para que ejecute acciones”, ha precisado.

Esto ha permitido multiplicar exponencialmente el desarrollo de softwares desde un “cambio radical en la manera de trabajar”, ya que las personas dan órdenes para que sea la máquina la que trabaje, ha detallado.

Pero para el experto la verdadera revolución está en la citada tercera generación, porque las tareas que puede hacer la IA sobrepasan el ámbito de la automatización y el campo de la informática para revertir directamente en la ciencia.

Se trata de una “generación del descubrimiento” en la que los agentes pueden resolver en unas horas o días problemas científicos complejos a los que se destinaban décadas o que incluso no tenían una solución.

“Hablamos de IA no para hacer más cosas sino para descubrir nuevas cosas, es una frontera que empieza a tener mucho peso”, ha subrayado, porque permitirá “hacer cosas que antes no podíamos hacer, no solo hacerlas mas rápido y mejor”.

Para ello, ya no se trabaja con un único agente, sino con equipos de agentes a los que los científicos dan objetivos para que busquen soluciones a problemas.

En este caso, las soluciones propuestas por la IA deben después probarse en el laboratorio, por lo que el próximo escalón, ha defendido el especialista, pasará por poder suprimir esos procesos de laboratorio, una vez que los modelos sean capaces de reproducir de forma exacta los procesos de la naturaleza.

Es lo que se está buscando conseguir con los denominados modelos “quantum”, que combinan la computación cuántica con la IA y, cuando se logre, Carmona ha defendido que será “un antes y después para la humanidad” por el potencial de desarrollo científico que va a permitir. EFE

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