La viuda de Aramburu: "Ninguna sentencia nos devolverá a Fede, a mí, a sus hijos"

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París, 18 sep (EFE).- María Aramburu, viuda del exrugbista argentino Federico Martín Aramburu, asesinado el 19 de marzo de 2022, lamentó este viernes que "ninguna sentencia judicial" le vaya a devolver a su marido, ni a ella, ni a sus tres hijos pequeños.

"Fede no era un héroe. Era un hombre normal, sano. Ninguna decisión de la justicia va a poder devolvérnoslo, a mí, a sus hijos", declaró María, durante la décima vista del proceso que juzga al exmilitar Loïk Le Priol y a su amigo Romain Bouvier por el asesinato a tiros del antiguo jugador de los Pumas.

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El de la viuda de Aramburu era uno de los testimonios más esperados del juicio por su carga emocional. "Es un dolor que no se quedó congelado el 19 de marzo, está vivo", constató la mujer, quien interrumpió su deposición embargada por el llanto.

Los tres hijos del matrimonio Aramburu (Santi, Trini y Justi) tenían, en la época de los hechos, 10, 8 y 2 años. "La última foto que me manda es un puño en alto, 'Vamos', para anunciar el éxito de un proyecto profesional vinculado al Mundial" de rugby de 2023, rememoró María.

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Tras una banal trifulca nocturna regada de alcohol en el bar Mabillon del bulevar Saint-Germain de París, Le Priol se enzarzó con el exjugador de rubgy y socio empresarial de Aramburu, Shaun Hegarty, una situación que degeneró en una corta pelea en la que Aramburu intervino con el ánimo de defender a su amigo.

Después de la trifulca, Le Priol y su amigo Bouvier -un estudiante de Derecho vinculado a grupúsculos de extrema derecha- regresaron a las inmediaciones del bar armados con respectivas pistolas, con las que tirotearon a Aramburu (42 años). Los balazos del exmilitar fueron los mortales. Ambos acusados se arriesgan a la cadena perpetúa.

El testimonio de María coincide en la misma semana que el de la madre de Aramburu, Cecilia, y el de Hegarty, el exjugador de origen vasco-francés y neozelandés que vio morir a su amigo en sus brazos.

El proceso, que termina el próximo 25 de septiembre, contó en su segunda semana con intervenciones clave para dilucidar si los dos principales acusados tuvieron internacionalidad de matar o dispararon, como alegan, como acto de defensa.

Dos de los camareros del Mabillon confirmaron que escucharon a Le Priol, pocos minutos antes del tiroteo, decir que iba a matar a Aramburu.

Ese punto jugará un papel para que el Tribunal estime si la pena merecedora es la cadena perpetua. También será importante la cuestión del discernimiento, que, sobre todo, afectaría al principal acusado Le Priol.

Según el informe del perito psiquiatra Daniel Zagury, este antiguo miembro de los prestigiosos comandos de la Marina francesa sufrió un grave trastorno de estrés postraumático con el que fue diagnosticado después de haber operado en África combatiendo el yihadismo cuando tenía entre 18 y los 20 años de edad.

Mientras Zagury dejó en el aire si esta enfermedad puede interferir en el discernimiento, otros peritos aseguraron ante el Tribunal que se trata de una dolencia pasajera y que Le Priol era consciente de sus actos. EFE

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