Sumar habla de "acto de mala fe" de Marruecos en Ceuta y los aliados denuncian la "debilidad" del Gobierno ante Rabat

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Los aliados parlamentarios del Gobierno han criticado este viernes en el Congreso la gestión de las relaciones con Marruecos, a quien no consideran un socio fiable, e incluso perciben una situación de "debilidad" ante Rabat. También Sumar ha acusado al país magrebí de cometer "un acto de mala fe" por no impedir la llegada masiva de migrantes del 30 de julio.

Ante el ministro de Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, que ha alabado la cooperación con el país vecino, el portavoz adjunto del PNV, Mikel Legarda, ha indicado que la crisis del 30 de julio fue un desbordamiento migratorio que "Marruecos no pudo desconocer" y que, "en el menor de los supuestos, tuvo que tener una cierta anuencia tácita".

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"Marruecos ha demostrado que cuando quiere tiene capacidad suficiente para frenar la emigración, pero no vemos una relación saludable de Marruecos con Madrid, más bien creemos que Madrid está en una posición de debilidad, sobre todo motivada en buena parte por la externalización de la custodia de la frontera al menos por el lado marroquí", ha explicado.

"NO ES UN PAÍS CONFIABLE"

A su juicio, "Marruecos no es un país confiable" y "hay una percepción y una historia que llueve sobre mojado". "Van pasando cosas y alguna puedes entender que es una casualidad, dos una coincidencia pero ya cuando ya más de dos ya empiezas a recelar y piensas en términos de sabotaje".

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Para el portavoz de Podemos, Javier Sánchez Serna, "Marruecos lleva años chantajeando" a España "lanzando al mar a su propio pueblo", y el Gobierno está mostrando "debilidad" y "renuncia a llamar a las cosas por su nombre". "Ustedes no solo han abandonado Ceuta a su suerte, sino que con su tibieza ante Marruecos también han abandonado a los españoles progresistas", sostiene.

En su opinión, "las continuas concesiones" del Gobierno a Marruecos, como el apoyo a la autonomía del Sáhara, "no han funcionado" y no han servido para "apaciguar" a Rabat, e incluso "han envalentonado a la monarquía marroquí".

EL RIESGO DE ACABAR "CAVANDO SU PROPIA TUMBA"

Por ello, ha instado a cambiar de estrategia avisando de que "uno puede aceptar la situación o sencillamente puede comenzar a cavar su propia tumba".

También Jon Iñarritu, de Bildu, ve "indicios de una participación activa o pasiva" de Marruecos en los hechos del 30 de julio: "El comportamiento de Marruecos dejó mucho que desear y todo parece indicar que fue para enviar un mensaje al Gobierno o a la Unión Europea", opina.

Marta Madrenas, de Junts, considera que el Gobierno de Pedro Sánchez peca de una "ingenuidad difícil de entender" con Marruecos y, tras lo ocurrido, "no cuadra nada" que presuma de la colaboración del país magrebí.

SI TODOS VAN EN DIRECCIÓN CONTRARIA...

"Cuanto más le escucho, menos le comprendo", ha resumido el portavoz de Esquerra (ERC), Francec Marc Álvaro, tras la intervención de Albares. "Es curioso que en una cosa estemos de acuerdo todos los grupos, que es que la versión que ustedes dan no nos cuadra. Y eso sí que es un consenso. Y cuando uno va conduciendo por una carretera y cree que todos van en contra, lo que está equivocado es el que va en la dirección equivocada", ha ironizado.

Incluso Sumar, parte minoritaria del Gobierno, ha criticado el papel de Marruecos en esta crisis migratoria, pues considera que Rabat descuidó las labores de control de la frontera el día de la fiesta del trono, lo que califica como "un acto de mala fe con consecuencias políticas".

"No hubo oposición de policía marroquí, olvidó sus obligaciones con respecto a la frontera", ha dicho, aunque no percibe esa "debilidad" del Ejecutivo al negociar con el país vecino porque buena parte de su energía que abastece a Marruecos procede de España.

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