Una excavación descubre la lápida de Pascentia, una niña de la Mérida visigoda

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Mérida, 23 jul (EFE).- La excavación arqueológica en una solar de Mérida ha permitido hallar entre siete y ocho enterramientos y, lo que es más llamativo, por primera vez en la ciudad, la lápida funeraria de Pascentia, una niña cristina de diez años de la época visigoda, con una inscripción completa en la que figura el día concreto de su muerte.

El arqueólogo del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida Gilberto Sánchez ha explicado a EFE que los trabajos se llevan a cabo a unos 30 o 40 metros de la Basílica de Santa Eulalia, en una área funeraria.

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En esta actuación de urgencia antes de acometer unas obras en una vivienda particular de la Rambla de Santa Eulalia, los arqueólogos han encontrado la lauda sepulcral de Pascentia, un nombre que puede venir de 'pascere', que significa "la que nutre, la que alimenta", o de pascua, según Sánchez.

En la inscripción se lee el día exacto en la que murió, que correspondería con el 18 de mayo, y está rodeada de una corona de laurel, dos palomas enfrentadas y un posible crismón, junto a fórmulas cristianas como 'famula Dei', sierva de Dios, y 'requiescat in pace', descanse en paz, ha detallado.

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Lo más significativo para el arqueólogo es que figura el día concreto que murió, el día 15 entre las calendas de junio.

Sin embargo, los arqueólogos tienen dudas sobre el año exacto de la defunción, que puede estar entre los años 509 y 519, ha apuntado Sánchez.

Ha aclarado que se trata de una lectura preliminar, ya que habrá que hacer un estudio más profundo de la pieza.

Los investigadores consideran que la niña formaba parte de la nobleza, porque no todo el mundo se podía permitir el lujo de que un taller local te hiciera una lápida en mármol con una inscripción con tu nombre y con esos símbolos cristianos.

En Mérida hay algunas lápidas similares que aparecieron en las excavaciones de la Basílica de Santa Eulalia, pero pertenecientes a obispos y a personajes importantes.

A su juicio, la "rareza" está en que se trata de una inscripción completa, que sea de una niña y que en el siglo VI se enterrara todavía allí a cristianos.

El hallazgo ha llamado mucho la atención porque se la ha asociado con la mártir Santa Eulalia, que también era una niña, pero la separan dos siglos y una vivió en la época romana y otra en la visigoda.

En esta misma excavación se ha establecido la secuencia completa del lugar, ya que se ha encontrado una calzada romana con su cloaca, que luego se abandona.

El lugar se convierte entonces en una zona funeraria cristiana y posteriormente se creará allí un barrio humilde que llegaría hasta principios del siglo IX.

Sánchez ha aclarado que ninguno de los esqueletos que han aparecido corresponden a la niña, ya que son todos de adultos, y que la lápida no estaba en ningún enterramiento en concreto. EFE

(foto)

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