Decisión salomónica en la deslucida final del certamen "Cénate Las Ventas" sin triunfador

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Madrid, 23 jul (EFE).- El escaso juego de la novillada de Guadaira, con tan solo un novillo de nota, empujó al jurado a la salomónica decisión de declarar desierto el puesto de triunfador, y repetir en la Feria de Otoño a la terna finalista compuesta por un desdibujado Mene, y los firmes Nacho Torrejón y Mario Vilau.

El Mene pechó en primer lugar con un inválido frente al que nada pudo rascar, y ante su buen segundo, cuarto de la tarde, el único con opciones de la noche, no encontró el acople que requirió un notable antagonista.

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El de Guadaira se rebrincaba cuando sentía la cercanía del vestido de luces, pero acometía con mejor ritmo en la media distancia, y en ambos casos con la cara abajo. No acertó el novillero aragonés con los resortes técnicos necesarios y, por unas circunstancias u otras, su paso por la final careció de brillo, con tan solo una postrera tanda de derechazos sin ayuda reseñable. Demasiado poco.

En el segundo, al presidente se le ocurrió cambiar el tercio con tan solo dos banderillas sobre el morrillo del astifino utrero de Guadaira. Tal circunstancia, añadida a la justa fuerza del novillo y su estrechez de lomos, despertó protestas y minimizó un tanto una muy seria faena de Nacho Torrejón por ambos pitones.

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Hubo templanza y compostura ante embestidas harto desiguales, como las hubo -compostura y embestidas desiguales- en el manejable quinto, que por momentos embistió a cámara lenta, no tanto por entrega sino por falta de raza. Torrejón anduvo encajado y solvente aunque hilvanando un trasteo que no tomó altura.

El tercero apuntó ciertas maneras en los dos primeros tercios; sin humillar excesivamente pero pasando con cierta armonía. Sin embargo el de novillo se apagó cual llama sin oxígeno y terminó echándose antes de que su matador, Mario Vilau, que fue a recibirlo a porta gayola, entrara a matar. Antes de esta circunstancia nada de relieve hubo digno de mención.

El sexto quiso embestir, pero le faltó la fortaleza para hacerlo con emoción. El novillero catalán lo condujo con templanza, tirando de él y manteniéndolo en pie sin que se derrumbara, lo cual fue meritorio, prevaleciendo la sensación de que hubo más novillero que novillo.

FICHA:

Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Final del certamen de novilladas con picadores "Cénate Las Ventas". 10.767 espectadores. .

Se lidiaron seis novillos de Guadaira, bien presentados. Primero muy flojo, pitado en el arrastre. Segundo manejable aunque de embestidas desiguales. Tercero venido a menos. Bueno el cuarto. Manejable aunque falto de raza el quinto. Sexto noble y soso, pitado en el arrastre.

El Mene (de verde hoja y oro con remates en negro): pinchazo y estocada entera desprendida (silencio); estocadas entera trasera y contraria (silencio tras aviso).

Ignacio Torrejón (de nazareno y oro): pinchazo y estocada entera caída (palmas); pinchazo y buena estocada entera arriba (ovación con saludos con algunas protestas).

Mario Vilau (de azul turquesa y oro): tres pinchazos y estocada entera arriba (silencio); pinchazo y estocada entera arriba (ovación con saludos).

La terna saludó una ovación al deshacerse el paseíllo. Al término del festejo se anunció por megafonía que el premio de triunfador fue declarado desierto, si bien los tres novilleros tomarán parte en la próxima Feria de Otoño, galardón en principio destinado únicamente al triunfador.

J.C.S./fp

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