Amancio Prada canta a Rosalía en su sepulcro 60 años después de descubrir su poesía eterna

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Ana Martínez

Santiago de Compostela, 13 jul (EFE).- Setenta y siete años, a esa edad ha cumplido Amancio Prada su sueño de cantar a los pies de su sepulcro a Rosalía de Castro, la poeta eterna que descubrió cuando contaba diecisiete y era un muchacho que se estaba preparando para dedicarse al rural como su padre.

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El público entre felicitaciones y cálidos aplausos se ha puesto en pie en la compostelana iglesia de Bonaval luego de un recital de dos horas en el que el berciano, por cuya voz no ha pasado el tiempo, ha contado todo lo que debe a una mujer a la que continuará homenajeando hasta el final de su existencia.

"Nunca canté tan cerca de ella como esta noche", ha confesado tras arrancar con 'Como chove miudiño' y explicar cómo al encontrarse con sus versos siendo un joven soñador sintió que reflejaba su interior.

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"Leía como si fuesen brotando dentro de mí" y sus entonaciones en voz alta viraron en canciones, en esas que surgieron "sin querer" y a las que debe dos guitarras, la primera por presentarse a un concurso musical en Alar del Rey, en Palencia, al que llegó sin nada y donde un chico que con el tiempo se le presentó le dejó una para competir.

Amancio ganó, pero no sabía que había un premio económico, de diez mil pesetas, y que con él podría comprarse un dorado instrumento al que había echado el ojo. Pudo pagarlo por entonar lírica impregnada de paisaje natural y humano.

El otro, con el que sigue tocando, es la acústica que le regaló la cantautora estadounidense Joan Baez en el Teatro Real de Madrid tras el último concierto de su gira de despedida. Juntos interpretaron a dúo 'Adiós ríos, adiós fontes' y ella le dijo el porqué del presente.

"Quiero que quede contigo y sigas cantando a Rosalía". Eso escuchó y eso sorprendió a Amancio, que imaginó que el regalo sería un disco.

Con ese mismo tema, Adiós ríos, puso en la capital gallega al público en pie. "Bravos" escuchó además con 'Campanas de Bastabales', 'Un repoludo gaiteiro', 'Pra a Habana', la salutación elegíaca de Lorca a Rosalía, 'Airiños, airiños, aires' y 'A xustiza pola man'.

"Escucha Rosalía", dijo Amancio a su musa más de una vez, y le hizo reverencias, aparte de depositar junto a su tumba un ramo de flores, que simbolizada ese otro ramo, el de las canciones por y para ella.

Consiguió también Amancio Prada que el público cantase junto a él 'os arados van e vén, dende Santiago a Belén', uno de los Seis poemas galegos que Federico García Lorca le dedicó a Rosalía de Castro, a su hermana en tristeza, como él decía.

Pero Rosalía, Rosalía no es de Lorca ni de Prada, es de todos. Por eso el final elegido por Amancio: un tema que destaca por su profundo mensaje de libertad, amor incondicional y autonomía, donde cada verso concluye con el estribillo "pero no mía".

"Libre te quiero", así cerró Prada, justo con una de las canciones suyas más emblemáticas, esa en la que musicalizó el célebre poema del pensador y lingüista zamorano Agustín García Calvo.

Y al irse Amancio, también esa Rosalía libre que lo acompañó sobre el escenario se marchó con él, siempre los dos por el mundo adelante. EFE

(foto)

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