Cuatro Caminos vuelve a teñirse de blanquiazul mientras A Coruña espera al Deportivo

Guardar
Google icon

Miguel Álvarez

A Coruña, 24 may (EFE).- La fuente de Cuatro Caminos, el lugar de las celebraciones, ha vuelto a teñirse de blanquiazul este domingo mientras A Coruña espera al Deportivo, tras su ascenso a Primera División.

PUBLICIDAD

La ciudad lleva días con blanquiazul por todos lados, hasta en los autobuses urbanos, y con María Pita, la heroína local, con la camiseta del equipo y una bandera en su mítica lanza.

El domingo arrancó con más ambiente de celebración que nunca, aunque el equipo jugaba en Valladolid y miles de aficionados se desplazaron a la capital castellano y leonesa.

PUBLICIDAD

El club habilitó una zona para aficionados en la explanada de Riazor, junto al estadio, con música en directo, bebida y una retransmisión propia al no permitir la Liga la instalación de pantallas gigantes.

Con 26 grados de temperatura empezó el partido a las 18:30 horas y la zona estaba atestada de público, que gritó a los 10 minutos el primer gol y 20 minutos más tarde, el segundo, con una fiesta que no había hecho más que empezar.

Toda la ciudad coreó los goles e incluso los que no quisieron enterarse, en sus casas, supieron que el Deportivo había marcado dos veces.

No obstante, el calor húmedo de tormenta dio paso a un chaparrón de una media hora durante la segunda parte, que hizo que la afición se dispersase.

La tormenta llevó la fiesta a los lugares cubiertos durante un rato, en los bares de todos los barrios, antes de que parase de llover y la gente volviese a la calle.

El Ayuntamiento había previsto una celebración espontánea en la fuente de Cuatro Caminos, vallada desde la mañana y con el agua cortada.

No se equivocó, pues en cuanto sonó el pitido final en Valladolid y el ascenso se convirtió en una realidad, el público empezó a llegar a la plaza que rodea la fuente.

Miles de personas se acercaron hasta ese punto mítico, lugar de las celebraciones del Deportivo, tanto de su Liga, como de sus Copas y Supercopas, además de los ascensos, como este.

Y allí se vieron camisetas de todos los colores, con el blanquiazul como más habitual, pero también con la mítica verde de la década de 1990, que tuvo una reedición de coleccionista hace tres años, muy utilizada.

Marcas también hubo de todas, desde la actual de Kappa a la clásica de Adidas, pero también las de Joma o aquellas que hizo Canterbury, con curiosas combinaciones como una feliz pareja con él de Coloccini, con la equipación roja, y ella de verde, modo 'vintage'.

Las banderas también se dejaron ver, siempre con alguna de Turquía entre ellas, en un Cuatro Caminos que al anochecer todavía estaba a 22 grados.

'Que bote Riazor', 'Esta hinchada nunca se rinde', 'El Depor es de Primera' fueron algunos de los cánticos escuchados mientras el público abría las vallas y se subía a la fuente.

La fiesta no había hecho más que empezar, pues con el anochecer el club anunció que el equipo salía de Valladolid y llegaría a la ciudad a las 2:30 horas de la madrugada, para celebrar en las explanada de Riazor.

La presencia en Cuatro Caminos tendrá que esperar al domingo de la semana que viene, tras el último partido de liga, en casa frente a la Unión Deportiva Las Palmas.

Mañana, lunes, la afición podrá ver al equipo en la plaza de María Pita, desde el balcón del ayuntamiento, a las 19 horas.

"Creer para ver. Forza Depor", dice el club en un comunicado, en el que recuerda que "los logros saben mejor cuando se celebran unidos" y "este ascenso también pertenece a una ciudad entera, a miles de deportivistas en Galicia, en España y en todo el mundo que nunca dejaron de creer". EFE

(foto)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD