Jefe del Ejército de Tierra pide "aprender de los errores" que condujeron al "fracaso" de la intervención en Afganistán

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El jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general Amador Enseñat y Berea, ha reclamado "aprender de los errores" que condujeron al "fracaso estratégico" de la intervención internacional en Afganistán, cuando se cumplen 25 años del inicio de esa operación y un lustro de la salida de las fuerzas internacionales de Kabul.

En una intervención ante el pleno de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la que es Académico de Número, el JEME ha desgranado las diez razones que, a su juicio, llevaron a la debacle en el país asiático.

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En primer lugar, el general del Ejército de Tierra ha destacado la "complejidad" de Afganistán, al que define como un país "indómito, belicoso y heterogéneo". "A lo largo de su historia, Afganistán ha resistido con éxito todos los intentos externos de ejercer control sobre su población, su territorio o su sistema político", señala.

Además, es heterogéneo "por su pluralidad étnica, su variedad lingüística, su falta de uniformidad religiosa, su estructura tribal --especialmente entre la mayoría pastún-- y una articulación social en torno a códigos consuetudinarios", agrega. "Tampoco la insurgencia a la que se tuvo que enfrentar la comunidad internacional era homogénea, salvo su común voluntad de expulsar a las tropas internacionales", añade. Asimismo, apunta a la insuficiencia en la aplicación de la sensibilidad transcultural.

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La segunda razón es que se pretendía construir un Estado político "tan ambicioso como inadaptado a la idiosincrasia afgana", que el general considera "bienintencionado" pero "poco realista". El JEME ahonda en que el Estado a conformar respondía a "un modelo contemporáneo centralizado, democrático y con instituciones que no se ajustaban a las condiciones históricas, sociales y políticas" que configuraban la forma de ser afgana y "un entorno caracterizado por soberanía fragmentada, autoridad negociada y pluralidad de legitimidades locales".

NO IDENTIFICACIÓN DE UN ESTADO FINAL DESEADO, CLARO Y CREÍBLE

También cita la ausencia de un "verdadero" enfoque integral en el proyecto y la ausencia de identificación de un "Estado final deseado, claro y creíble". "Se pasó de una finalidad inicial limitada a unos objetivos maximalistas que la realidad obligó a replantear y regresar a una situación similar a la deseada al inicio de la intervención", clarifica.

Entrelazada con la anterior, el general lamenta la "inconsistencia, cuando no incoherencia" de la estrategia empleada. "Se ejecutaban simultáneamente tres estrategias diferentes: la contraterrorista, la contrainsurgencia y la de construcción de un Estado, todo ello bajo la presión constante que imponía la fecha de salida", sintetiza.

Además, apunta a la entrega del dominio del tiempo a los talibán. La fijación de finales de 2014 como la fecha en la que las autoridades afganas iniciarían la transición hacia el liderazgo en la seguridad en el país tras la retirada de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés).

Esto hizo que los talibán se articularan para poder sostener un conflicto prolongado con una estructura descentralizada y basada en las redes locales y estableciendo modelos de gobernanza paralela a todos los niveles, siempre bajo la máxima de que "los extranjeros infieles se irían". "El control y dominio del tiempo cedido a los talibán implicó que no precisasen ganar el espacio con urgencia y esperaron hasta que la retirada occidental acordada en Doha lo hizo posible", dice el JEME.

Y, en esta línea, el general saca a colación el "deficiente diseño" de unas fuerzas de seguridad nacional afganas y la "autocomplaciencia" en la valoración de su capacidad operativa. "Se creó un ejército con un modelo OTAN, dependiente de apoyos que sólo las fuerzas occidentales o contratistas internacionales podían proporcionarles", precisa. A eso se unía la "insostenibilidad provocada por sus altísimos costes", añade. "Se generó una fuerza para operar con apoyo de Occidente, pero no para cumplir su misión o sobrevivir sin él.

UN "ENDIABLADO" MARCO REGIONAL Y LA POBREZA

En este contexto, el general alude al "endiablado" marco regional, habida cuenta de que Afganistán ha sido un Estado "débil", "tradicionalmente incluido en los planes de las potencias regionales y globales como un espacio de competición y, por ello, su estabilidad nunca ha dependido exclusivamente de las dinámicas domésticas".

Menciona las rivalidades indo-paquistaníes, las tensiones irano-estadounidenses, la competencia entre Estados Unidos y Rusia, los intereses estratégicos chinos, las redes ilícitas transnacionales y el terrorismo yihadista.

En esta línea, el general Enseñat y Berea cita como otra razón "el fracaso en el logro de una economía sostenible" y "exenta de corrupción". "La economía afgana sufría de altos niveles de pobreza, escasez de infraestructura productiva, fragmentación de los mercados y alta dependencia de redes comerciales informales y de la producción de opio", resume el JEME.

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