Los riesgos para la salud del trío de eclipses: de lesiones oculares a más infecciones

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Madrid, 20 may (EFE).- El carácter insólito del trío de eclipses solares que podrá verse en España hasta 2028 ha llevado al Ministerio de Sanidad a advertir de posibles riesgos para la salud: los más evidentes, las lesiones oculares, pero también otros asociados a las aglomeraciones, como infecciones o incluso episodios de violencia sexual.

En su informe de evaluación del riesgo, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) concluye que, globalmente, es bajo y "acotado a escenarios específicos de exposición y movilidad", pero experiencias previas aconsejan enumerarlos con el fin de evitarlos.

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Por ejemplo, el eclipse solar total que pudo verse en Estados Unidos en 2017 fue seguido por el 88 % de los adultos, convirtiéndolo en uno de los eventos más vistos de la historia, por delante de otros de naturaleza científica, entretenimiento o deportivo.

En España no se presencia uno desde 1959, y fue únicamente desde Canarias -hay que retrotraerse a 1912 para encontrar uno apreciable en la península-, de modo que la expectación por los tres concatenados que se sucederán en agosto de 2026 y 2027 y enero de 2028 es máxima y "previsiblemente atraerá a un elevado número de personas, tanto nacionales como extranjeras".

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El CCAES agrupa los riesgos en dos tipos:

- De lesión retiniana por observación solar directa o inadecuada. Las más habituales incluyen escotoma central, disminución de la agudeza visual, fotofobia, metamorfopsias y discromatopsia. El daño puede producirse sin dolor, favoreciendo la sobreexposición inadvertida y, una vez establecido, es probablemente irreversible, por lo que la prevención resulta imprescindible.

- Derivados de la concentración de personas.

1. Enfermedades prevenibles con vacuna y respiratorias.

Las grandes aglomeraciones favorecen la transmisión de enfermedades como meningitis, sarampión, difteria, tosferina y de virus respiratorios como covid-19 y gripe e incrementan el riesgo de tétanos asociado a heridas o lesiones accidentales; también de infecciones transmisibles por contacto estrecho durante las relaciones sexuales, como mpox, hepatitis A o virus del papiloma humano.

Por ello, aconseja revisar con antelación el estado de vacunación y consultar con un profesional sanitario para valorar si es necesario actualizarlo.

3. Exposición al sol y aumento de temperaturas. El calor extremo y el sol, sobre todo en verano, pueden provocar golpes de calor, deshidratación, quemaduras solares, agotamiento, descompensación de enfermedades crónicas y un aumento de la demanda asistencia.

Exponerse demasiado a la radiación ultravioleta genera efectos adversos a corto, medio y largo plazo, tales como quemaduras, fotosensibilidad cutánea, alteraciones inmunológicas, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.

4. Enfermedades transmitidas por vectores. El riesgo es aún mayor durante los meses cálidos y en zonas rurales, periurbanas o con presencia de agua estancada.

Están las transmitidas por mosquitos, como el virus del Nilo occidental, el dengue y el chikungunya, o las que portan las garrapatas, la más frecuente, la enfermedad de Lyme, pero también la fiebre hemorrágica de Crimea Congo.

5. Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Los contextos de alta densidad de población pueden favorecer conductas de riesgo en las relaciones sexuales, lo que aumenta la probabilidad de ITS como la clamidia, el VPH, la gonorrea, la sífilis, el linfogranuloma venéreo y el VIH, además de hepatitis víricas (A, B y C) y mpox.

6. Alcohol, tabaco y sustancias psicoactivas/drogas. Su consumo favorece el riesgo de siniestros, lesiones, violencia, conductas de riesgo y problemas de salud agudos y dificulta la gestión de emergencias y la respuesta sanitaria.

Con altas temperaturas, el alcohol puede acarrear deshidratación, golpe de calor, hipotensión y pérdida de conocimiento.

Fumar y exponerse al humo ambiental se asocia a efectos adversos, especialmente respiratorios y cardiovasculares. En espacios concurridos puede contribuir al empeoramiento de la calidad del aire y afectar a personas vulnerables.

A lo que se suma el riesgo de incendio por colillas mal apagadas.

7. Seguridad alimentaria. Este tipo de fenómenos propicia desplazamientos al campo y zonas rurales lo cual, unido al calor de agosto, favorece las intoxicaciones alimentarias.

8. Otros riesgos, como caídas, golpes, accidentes de tráfico, incrementos puntuales de la contaminación del aire por tráfico, situaciones en las que se supera el aforo, estampidas o aplastamiento.

La afluencia masiva a entornos naturales y rurales requiere una planificación específica de gestión de residuos temporales y provisión de servicios de saneamiento (baños químicos, etc.) para prevenir focos de insalubridad y proteger el ecosistema local.

Sin olvidar que en concentraciones multitudinarias pueden aparecer posibles situaciones de acoso o violencia sexual; por ello, recomienda fomentar entornos seguros y acompañados, mantener la atención al entorno y a personas en situación de vulnerabilidad, proteger las consumiciones para evitar la sumisión química y no normalizar conductas como comentarios sexuales o tocamientos no deseados.EFE

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