'Las últimas' trae a la actualidad la herencia colonial y a los nuevos conquistadores

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Madrid, 7 may (EFE).- Tras el éxito de 'Caperucita en Manhattan', la dramaturga Lucía Miranda regresa a la escena con 'Las últimas', la que define como su obra más personal y la que más investigación ha requerido, un recorrido por la memoria colonial española que, pone en evidencia que sigue habiendo conquistadores y conquistados.

Un texto que Miranda transformó en algo íntimo para todos los que forman parte del elenco compuesto por Laurence Aliganga, Chris Angelous Manalo, Julia Enríquez, Alexandra Masangkay, Juan Paños Larrauri, Belén Ponce de León y Belén de Santiagoatra, atravesado por sus raíces filipinas y españolas, que se subirán a las tablas del Teatro Valle Inclán de Madrid del 12 de mayo al 21 de junio.

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El compromiso era realizar un montaje sobre el colonialismo, en especial entre la relación entre España y Filipinas, pero a pesar de mantener ese trasfondo el texto mutó.

"Tres días antes de ir a Filipinas a mi madre le diagnosticaron un cáncer", cuenta a EFE Lucía Miranda (Valladolid, 1982). Entonces, decidió construir un proyecto documental en el que los interpretes han entrevistado a sus madres como transmisoras de la herencia emocional y social.

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"Unimos la historia personal con la política pensando: si esta obra fuera la última que ve mi madre, ¿qué le gustaría ver que hago?", ha explicado Miranda.

La directora ha incidido en que "al fin y al cabo, la relación con Filipinas es la relación con la madre" y, por otro lado, vincula el cáncer con el colonialismo, "sigue siendo el cáncer del mundo actual", señala.

"Seguimos conquistando, imponiendo ídolos culturales o religiosos y quedándonos con los recursos naturales de los países conquistados. Se vuelven a crear imperios", ha argumentado y así relaciona lo personal, con lo político y lo social.

La autora crea una historia con escenas históricas ficcionadas, basada en lo que heredamos de nuestros antepasados: la religión, el lenguaje, el cuerpo o una cara racializada; una clase social o un relato, además de nuestra propia historia.

Un montaje en el que está muy presente el karaoke, "la válvula de escape de los filipinos cuando la vida se pone fea", además de una tuna femenina al completo.

Tratamos de "cambiar imaginarios, por eso pensamos en una femenina", que está presente en la representación.

El montaje está producido por Cross Border, una compañía fundada por Lucía Miranda, referente en el trabajo de artes escénicas con comunidades, además de por Peta Theater (Asociación Filipina de Teatro Educativo) y por el Centro Dramático Nacional.

"Sorprende ver lo mucho que saben en Filipinas sobre nuestra historia común y lo poco que sabemos nosotros", señala Medina. "Nosotros estudiamos que perdimos la colonia en 1898; para ellos, les vendimos por 20 millones de dólares", a Estados Unidos, lo que "demuestra lo que cambia la historia, según quien la cuente", concluye. EFE

(Foto)

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