María Alonso
Granada, 25 abr (EFE).- El icónico bar granadino La Tertulia, uno de los referentes de la vida intelectual desde la Transición y por el que han pasado figuras como Rafael Alberti o Mario Benedetti, trata de evitar su cierre mediante la creación de una asociación cultural que permita mantener su actividad tras casi cinco décadas de historia.
Sentado en una de sus mesas de mármol y arropado por las fotografías que desde las paredes forman parte de la memoria viva del local, el fundador y dueño, Horacio Rébora, ha explicado a EFE que La Tertulia atraviesa una situación económica complicada.
A pesar del éxito de las actividades culturales -gratuitas en su mayoría y que llenan casi a diario el espacio-, el resto del tiempo apenas hay clientes, por lo que estiman necesario encontrar al menos 200 socios que ayuden a cubrir parte de los gastos.
"En las viejas épocas el momento rentable era desde la medianoche hasta las tres de la mañana, pero ahora la gente solo viene a las actividades y la deuda se incrementaba. Es decir, que cerrar La Tertulia era el mejor negocio que podíamos hacer desde el punto de vista económico", reconoce Rébora, nacido en Córdoba (Argentina) y afincado en Granada desde 1980.
A su lado, en la misma mesa, Pablo Rompe, socio del local desde 2021, añade que muchas personas lo perciben más como un lugar meramente cultural que como un bar: "Llegan, se sientan y piensan que es suficiente", comenta.
Fundado en 1980 como bar-librería, el local se convirtió en punto de encuentro de escritores, músicos y artistas en los primeros años de la democracia, hasta consolidarse como un referente cultural de la vida intelectual española.
Allí se conocieron los poetas Javier Egea y Luis García Montero, que gestaron en este espacio el movimiento literario "La otra sentimentalidad". Las tertulias, que reunían también a nombres como Ángel González, Joaquín Sabina o Juan Carlos Rodríguez, se prolongaban hasta la madrugada.
Pero Rébora apunta a que se ha producido un cambio de época que va más allá del propio modelo del bar. Recuerda que décadas atrás "beber y trasnochar" era un modo de vida socialmente aceptado e "incluso admirado".
Frente a ello, señala que hoy predominan hábitos como no consumir alcohol o madrugar que "no son muy buenos para un bar".
El resultado ha sido una acumulación progresiva de deuda: "Empieza a ser muy gravoso porque se acumulan alquileres sin poder pagar", admite antes de añadir que, ante ese escenario, decidieron cerrar definitivamente el local el 30 de mayo.
Tras hacer público el cierre a mediados de abril, el bar ha vivido un aumento notable de clientes. Según comenta el argentino, la reacción ha sido masiva tanto en el local como en las redes sociales.
"Nos han escrito muchas personas agradeciendo la oportunidad que se le dio aquí, las vivencias, la gente a la que han conocido... Te das cuenta de que La Tertulia forma parte de la piel de la ciudad", explica Rompe a EFE.
"Si la Tertulia hubiese estado siempre como está desde que anunciamos que cerraríamos no hubiésemos llegado a este punto, porque está viniendo gente de todas las épocas y todos los días hay un ambientazo hasta las tres de la mañana", añade Rébora.
Como alternativa han impulsado junto a Elena Rébora, hija de Horacio y gestora cultural, la creación de una asociación cultural que permita que los ingresos no dependan solo del consumo en la barra.
El modelo, que en ningún caso será lucrativo, contempla cuotas mensuales entre los 8 y los 20 euros con el objetivo de cubrir los gastos fijos.
Pero para garantizar la viabilidad de La Tertulia, estiman necesario alcanzar al menos 200 socios antes del 23 de mayo.
La nueva etapa que plantean pasa por abrir el espacio a nuevas propuestas y reforzar su papel como punto de encuentro cultural en la ciudad, actuando como nexo entre asociaciones ya existentes.
Desde el interior del local, donde en las últimas semanas se ha recuperado el bullicio de otras épocas, reiteran el llamamiento a la ciudadanía, de cuya respuesta dependerá el futuro de La Tertulia: "Por lo menos lo vamos a intentar", concluye Rompe. EFE
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