Noelia López
Madrid, 22 abr (EFE).- El pacto de gobierno del PP y Vox en Extremadura y la controvertida "prioridad nacional" en la asignación de ayudas y recursos ha dado aire este miércoles al Gobierno de Pedro Sánchez en la sesión de control del Congreso, marcado por un acuerdo tachado de "racista" por el Ejecutivo en pleno.
El presidente del Gobierno se ha reivindicado en tono contundente a pesar de que la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, le ha recordado que "lleva demasiado tiempo ocupando el poder sin una mayoría" y le ha preguntado qué "argumento democrático" le queda para no convocar elecciones.
"La existencia de este gobierno de coalición progresista se justifica también con los acuerdos del PP y Vox", ha afirmado en un pleno en la que los populares han evitado comentar su pacto en Extremadura con los de Santiago Abascal y han intentado sin éxito dirigir el debate hacia la corrupción, los impuestos o el estado de los servicios públicos.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha espetado a Sánchez que "lo único que es más vergonzoso que su corrupción es su falta de humanidad", pero el jefe del Ejecutivo le ha replicado sin dudar con el recién aprobado pacto extremeño, con el que, ha denunciado, "dan una patada a la Constitución y violan el principio de igualdad entre ciudadanos".
Ha sido el mantra de todos los ministros, tanto dentro del pleno como en los pasillos de la Cámara, donde los socios del Ejecutivo se han sumado a las críticas.
El titular de Presidencia, Félix Bolaños, ha tildado el acuerdo de "inhumano, xenófobo y discriminatorio" y ha advertido a los populares que todo lo que sea contrario a derecho acabará en los tribunales.
"No les vamos a pasar ni media", ha asegurado mientras la portavoz del PP, Pepa Millán, acusaba al Gobierno de difundir una "sarta de mentiras" y de querer llevar a los tribunales la voluntad de los votantes extremeños: "Frente a la prioridad nacional, practican el abandono nacional".
Nogueras ha lanzado un nuevo aviso al Gobierno con un discurso muy parecido este miércoles al del líder del PP, con duras críticas a los impuestos que, dicen, ahogan a las clases medias, la situación que viven los autónomos, el funcionamiento de los servicios públicos y la regularización de inmigrantes.
Ha quedado claro una vez más que los de Carles Puigdemont han roto los lazos con el bloque de la investidura, pero también que el Ejecutivo no se altera.
La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizupura, ha pedido a Sánchez "ambición social y plurinacional" para dar un "acelerón" a la legislatura, y el presidente del Gobierno le ha garantizado que tienen la voluntad política de culminar con todos los acuerdos que firmaron con los aliados de la investidura.
Ha sido el estreno del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, como vicepresidente primero en una sesión de control al Gobierno, y la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, habituada a enfrentarse a su antecesora, María Jesús Moreno, le ha agradecido su tono más sosegado, pero le ha advertido también de que al ocupar la vicepresidencia ha asumido también "la corrupción del Gobierno".
"Entre la honradez y su ambición, eligió su ambición", le ha indicado.
Cuerpo, por su parte, tampoco ha olvidado el pacto para investir a María Guardiola presidenta en su tierra, un acuerdo que, a su juicio, "reduce a Extremadura a estar cada vez más aislada, a no aprovechar el capital humano, a segregar entre su propia población, a no aprovechar el factor productivo que tiene, que es la energía renovable".
El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha aprovechado el nombramiento de Cuerpo para atacar a Bolaños, a quien ha aconsejado con ironía que deje de "humillarse" ante Sánchez porque nunca lo ascenderá.
El "no a la guerra" ha vuelto a sonar en el pleno, aunque este miércoles se ha hablado más de la reunión de líderes de izquierda patrocinada por Sánchez en Barcelona y de la visita a Madrid de la líder opositora venezolana María Corina Machado.
Los populares han reprochado al Gobierno que actúe como lobby de "dictadores", pero el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, ha defendido las alianzas del Ejecutivo, convencido de que con el PP "estaríamos hasta el cuello" en la guerra de Irán "y junto a la extrema derecha europea xenófoba, como en Extremadura".
La popular Cayetana Álvarez de Toledo, por su parte, ha defendido que Machado evitara reunirse con el Gobierno de Sánchez -"pretendían que ella les blanqueara"- y ha respondido a las acusaciones de racismo lanzadas por un Gobierno que, ha subrayado, es "racista progresista" porque pacta "con un partido que considera legítimo matar españoles". EFE
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