Madrid, 20 abr (EFE).- Greenpeace ha reclamado la firma de un "Contrato Social Verde" para acelerar la transición energética y mejorar el bienestar ciudadano en la península ibérica, mediante una hoja de ruta a 15 años centrada en el abandono de los combustibles fósiles, el impulso de las energías renovables, la reducción del consumo excesivo y una mayor justicia social.
Estas demandas forman parte del informe "Energía para vivir mejor: un modelo suficiente, eficiente y 100 % renovable en 2040 para la península ibérica", presentado este lunes por la organización, donde han destacado que la transformación energética no depende de tecnologías futuras, sino de decisiones políticas inmediatas.
El informe advierte de que España y Portugal pueden alcanzar las emisiones netas cero en 2040, diez años antes de los objetivos marcados por la Comisión Europea, mediante un modelo energético basado en renovables, eficiencia y electrificación.
Según Greenpeace, este avance requiere no solo soluciones tecnológicas, sino también un cambio de modelo económico que sustituya la "economía del derroche" por otra centrada en el bienestar social, con una reducción del 39 % de la demanda energética respecto a los niveles actuales.
La principal reclamación de la organización ecologista es fijar un calendario definitivo para abandonar el gas y el petróleo antes de 2040. Según sus cálculos, en la próxima década la demanda de gas fósil debería caer un 82 % en España y un 77 % en Portugal, mientras que el consumo de petróleo tendría que reducirse un 68 % en ambos países.
Además, plantea recortar el consumo final de energía en al menos un 39 % mediante medidas de ahorro, eficiencia y electrificación, hasta alcanzar un sistema energético totalmente renovable en ambos países.
El informe también propone triplicar la potencia renovable instalada y el autoconsumo en España, así como duplicar la capacidad renovable en Portugal de aquí a 2040; Además reclama que el Gobierno español mantenga el calendario vigente de cierre de las centrales nucleares.
Greenpeace ha incidido en acelerar los planes de electrificación de la economía con renovables, almacenamiento y gestión eficiente e inteligente de la red eléctrica para alcanzar cuotas de al menos un 70 % en el transporte, el 65 % en la industria y el 80 % en el sector residencial y comercial
Asimismo, desde la organización han planteado un plan específico para rehabilitar viviendas y mejorar su eficiencia energética, con el objetivo de reducir la demanda energética de los edificios un 25 % en España y un 20 % en Portugal para 2040.
En transporte, apuesta por un sistema público asequible, un abono único, ciudades más compactas y una reducción de los vuelos de al menos un 35 %, lo que permitiría rebajar el consumo energético del sector en un 72 % para 2040.
Para la industria, propone una estrategia de descarbonización que reduzca la demanda energética un 17 % en España y un 10 % en Portugal respecto a los niveles actuales.
Greenpeace también ha reclamado una ordenación territorial urgente del despliegue de energías renovables en el territorio priorizando claramente las zonas ya afectadas por edificación o infraestructuras así como el autoconsumo y los proyectos comunitarios, y excluyendo zonas protegidas o de máxima sensibilidad ambiental así como zonas de elevado interés para la agricultura.
Entre sus propuestas finales figura una reforma fiscal verde, el fin de subvenciones a sectores contaminantes y la creación de un Parlamento Ciudadano Permanente para debatir el modelo energético del futuro. EFE

