Luis García Montero: "Envejecer es una putada si uno se convierte en un cascarrabias"

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Magdalena Tsanis

Madrid, 13 abr (EFE).- El poeta y director del Instituto Cervantes Luis García Montero regresa a la novela con 'La mejor edad' (Tusquets), una historia sobre el reencuentro entre un juez y el preso al que condenó injustamente con la que reivindica la memoria, los logros de la democracia y el diálogo entre generaciones.

"Envejecer es una putada si uno se convierte en un viejo cascarrabias, si no sabe dar un paso al lado y se cree que todos los jóvenes son tontos", ha afirmado, aunque también ha criticado una cultura actual basada en el hedonismo, el consumo rápido y la negación del envejecimiento, la enfermedad y la muerte.

Tras el poemario 'Un año y tres meses' (2022), escrito a raíz del fallecimiento de su mujer, la escritora Almudena Grandes, García Montero (Granada, 1958) decidió rescatar esta novela que empezó en 2017 y que metió en un cajón con las correcciones que le había propuesto la autora de 'El corazón helado'.

Aunque pretendía ir por otros derroteros, la pérdida de la que fue su pareja durante 30 años sigue sobrevolando esta historia, donde uno de los personajes es viudo, el juez, y el otro le habla a su mujer enferma. Sin embargo, esa enfermedad tiene en la novela una dimensión simbólica que le sirve para reflexionar de los males que aquejan hoy a la democracia.

"Se está generando una perversión del concepto de la libertad. Ya no se entiende como el respeto a la diversidad de las conciencias, sino como la ley del más fuerte, que el más fuerte tenga libertad para hacer lo que le dé la gana", sostiene en un encuentro con un reducido grupo de periodistas.

"Estamos asistiendo a la configuración de una nueva forma de dictadura, la de los millonarios que no aceptan ningún tipo de límite para sus negocios y que se consideran con el derecho a bombardear un país o a cometer un genocidio o a decir en público que van a acabar con una civilización milenaria", agrega.

Lo íntimo y lo colectivo se dan la mano en esta novela, que también plantea una reflexión sobre la justicia, sus logros y deficiencias.

El autor de 'Completamente viernes' (Tusquets, 1998) dice reconocerse en el personaje del juez en la idea de que "la vida pasa por comprometerse", aunque también rinde tributo a Baltasar Garzón, quien, con la detención de Pinochet en Londres en 1998 "hizo de España un referente en la justicia internacional y los derechos humanos".

Hijo de militar -su padre fue gobernador militar en San Sebastián-, el escritor y catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada lamenta que Garzón fuera "castigado y perseguido" por investigar la corrupción, en alusión a su inhabilitación en 2012 por el Tribunal Supremo, un caso que, según dictaminó el comité de derechos humanos de la ONU en 2021, no garantizó los principios de independencia e imparcialidad.

Sobre los casos de corrupción actuales, dice sentir vergüenza, aunque establece diferencias. "Hay casos que tienen que ver con una persona que es un canalla y casos que significaban la perversión de todo un gobierno que quería convertir la justicia en una mafia".

Y ve "extraño" que unos se resuelvan en unos meses mientras que otros tardan años, porque el juez "aplaza, aplaza y aplaza". En este sentido apunta a las posibles "estafas a la sanidad pública" con la venta de mascarillas durante la pandemia y a que "Ábalos esté siendo juzgado, mientras que el novio Isabel Díaz Ayuso siga sin ser juzgado y siga trabajando".

Para García Montero, esta novela habla de la importancia de reconocer los logros del pasado para no perder la ilusión en el futuro y reivindica como valores culturales "el tiempo humano", que está siendo sustituido por "la prisa", y las "ilusiones colectivas", amenazadas por "los individualismos radicales".

Además, hace un llamamiento a cuestionar la cultura hedonista y "a los que se creen que tienen un derecho invulnerable, que no van a envejecer, que no van a tener arrugas, que no van a ponerse enfermos, que no se van a morir".

En alusión al título de la novela, considera que su "mejor edad" fueron los 30 años que convivió con Almudena Grandes y responde a los que tratan de ofenderle llamándole "el viudo" que ahí no le van a encontrar.

"El machismo intenta que yo me avergüence de ser el viudo de Almudena, porque parece que es el machirulo el que debe tener el protagonismo. Y frente a eso, pues yo declaro que estoy muy, muy, muy orgulloso de ser el viudo de una de las grandes escritoras de la literatura española contemporánea". EFE

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