"El universo del artista ante la cámara' muestra la fotografía como escaparate del arte

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Madrid, 13 abr (EFE).- La llegada de la fotografía en el siglo XIX transformó la manera de representar, documentar y proyectar la identidad del artista y sus espacios de creación, una "herramienta de marketing y publicidad a través de la que modular su imagen y presentarla al mundo".

Así lo ha explicado a EFE este lunes Alfonso Palacio, director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, en la presentación de la exposición 'El universo del artista ante la cámara', que explora el nacimiento de la fotografía y su repercusión en la pintura.

Palacio añade que los artistas utilizan la fotografía como "una herramienta de publicidad para mostrar su imagen personal y la de sus estudios", con ellos y sin ellos, espacios de encuentro para la docencia, además de creación de las obras que estuvieran realizando en cada momento, que les ayuda a "construir su identidad" con un instrumento capaz de representar la realidad de una manera eficaz.

La exposición recoge el "universo del artista ante la cámara, que radiografía su entorno para construir una nueva imagen en todos los aspectos", en los personales y en las relaciones de intercambio, de camaradería, de amistad que unían a los artistas que aparecen "muy bien representadas en algunas de estas fotografías" con poses cuidadosamente pensadas con una cuidada composición y detalladas en los anuncios de prensa.

Con poco más de 30 fotografías, de los últimos años del siglo XIX y principios del XX, el recorrido enseña el estudio de Federico de Madrazo en Madrid, la documentación del modelado del frontón de la Biblioteca Nacional por Agustín de Querol o el Gabinete de las Maravillas donde convivían antigüedades y objetos de colección, como el taller de Mariano Fortuny en Roma.

La exposición presta especial atención a la presencia femenina en estos ámbitos con el retrato de María Luisa de la Riva en su estudio parisino o el de la pintora Fernanda Francés y las alumnas de Cecilio Pla, además del evocador patio de las Doncellas del Real Alcázar de Sevilla.

Poses meditadas, atributos significativos e indumentarias asociadas al oficio son algunas de las capturas de algunos fotógrafos que tenían formación artística, algo que favoreció su relación con los profesionales de las Bellas Artes.

Beatriz Sánchez Torija, comisaria de la muestra, forma parte del área de Conservación de dibujos, estampas y fotografías del museo, e incide en que la exposición exhibe la evolución de técnicas y soportes: de los papeles albuminados y los retratos en formato tarjeta de París o 'carte de visite' o tarjeta promenade a procesos como el platinotipo, el ferrotipo, el autocromo o las copias de la gelatina.

La conservadora destaca que los estudios fotográficos se situaban en las azoteas para aprovechar mejor la luz.

Las imágenes están en los fondos del Prado, procedentes de los archivos de Luis y Federico de Madrazo, Dióscoro Puebla, Rafael Rocafull o Cecilio Pla, entre otros, aunque algunas de ellas son de autores desconocidos.

La exposición se enmarca en el programa de difusión de colecciones del siglo XIX bajo el título 'Almacén abierto', que desde 2009 ha permitido el desarrollo de proyectos expositivos de pequeño formato que abordan múltiples perspectivas artísticas y técnicas, con obras que no están expuestas de forma habitual. EFE

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