Asocian ciertos alimentos a un sueño deficiente vinculado a un desayuno más calórico

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Granada, 13 abr (EFE).- Una investigación ha demostrado la relación entre lo último que se come en un día, la calidad del sueño y el desayuno y ha vinculado ciertos alimentos en la cena con un deficiente descanso nocturno que, a su vez, hace que los adultos comiencen el día con ingestas más calóricas y con más azúcares.

El estudio, que lidera la Universidad de Granada (UGR) y publica la prestigiosa revista European Journal of Nutrition, ha analizado cómo se relacionan la alimentación y el sueño en el día a día de adultos con obesidad.

El estudio muestra que las cenas con una elevada ingesta de energía, grasa, colesterol, proteína, alcohol, carne roja y patatas fritas se asocian a una peor calidad del sueño esa misma noche, mientras que las que incluyen hidratos de carbono, pescado azul y aceite de oliva se relacionaron con una mejor calidad del sueño.

Además, el estudio ha asociado una peor calidad del sueño con hábitos menos saludables en el desayuno del día siguiente, especialmente con despertarse más tarde y presentar una tendencia a consumir más azúcares y menos fibra en esa ingesta.

Según los investigadores, estos hallazgos apuntan a una relación bidireccional entre la alimentación y la calidad del descanso.

El estudio se ha realizado en condiciones de vida real con mujeres y hombres adultos con obesidad que han tenido un monitor de sueño durante 14 días consecutivos.

Durante ese mismo periodo, se ha evaluado la ingesta de alimentos, con especial atención a la cena y al desayuno, para analizar si existe una relación entre nutrición y sueño.

El investigador de la UGR y primer autor del estudio, Juan José Martín Olmedo, y el autor sénior Lucas Jurado Fasoli han explicado que el estudio ofrece una visión potencialmente más generalizable del vínculo existente entre dieta y sueño porque lo estudia en la vida cotidiana.

Han subrayado también que las relaciones detectadas contribuyen a comprender mejor cómo interactúan el sueño y la alimentación en la vida cotidiana y pueden servir para futuras estrategias de abordaje de la obesidad, incorporando no solo la composición de la dieta, sino también la calidad del sueño y sus horarios.

La investigación se ha desarrollado en el Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) de la UGR, con la colaboración de especialistas del CIBER de Obesidad (CIBEROBN), el ibs.Granada y los hospitales Clínico San Cecilio y Virgen de las Nieves de Granada. EFE

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