Amanda Rodríguez Machín
Madrid, 10 abr (EFE).- La película británica 'Incontrolable', ganadora de tres Premios BAFTA, se estrena este viernes para dar a conocer el trasfondo del síndrome de Tourette, a través de una historia basada en hechos reales, por la que Robert Aramayo se alzó con el galardón a Mejor Actor con su primer papel protagonista.
La cinta -'I Swear' en Reino Unido- está basada en la historia real del activista escocés John Davidson, que protagonizó a los 16 años un documental de la BBC sobre el síndrome de Tourette, un trastorno neurológico que se caracteriza por los tics motores y vocales involuntarios, rápidos y repetitivos.
Así fue como el director y productor, Kirk Jones, llegó a conocer este caso a finales de los años ochenta, algo que "no se me olvidó, me conmovió", asegura en una entrevista con EFE; motivo que le impulsó a recuperar esta idea cuando decidió "financiar un pequeño proyecto por el que sintiera mucha pasión".
"Un documental solo puede grabar a alguien, quizás, durante dos semanas de su vida, y sentí que toda su vida merecía ser vista en un largometraje", reflexiona el director, quien deseaba mostrar el viaje emocional del joven durante su desarrollo y su anhelo de vivir una vida normal, independizarse, tener trabajo o encontrar pareja.
Jones celebra que, a diferencia del criterio habitual de los estudios televisivos -que suelen optar por actores famosos y conectados a algún éxito comercial- en esta ocasión tenía "control total" y por primera vez "podía elegir a las mejores personas para el papel", con Aramayo (actor británico de ascendencia vasca y de 33 años) como protagonista.
Aunque inicialmente el productor no estaba familiarizado con el trabajo del actor, tras ver algunos de sus proyectos hubo "algo en él que me hizo querer conocerle", así que lo escogió y lo llevó a Escocia a encontrarse con Davidson.
Interpretar a un personaje con síndrome de Tourette no es una tarea sencilla, aunque Aramayo destaca que contó con mucha ayuda para preparar el papel: "La producción me dio acceso a un entrenador de diálogo y un increíble asesor de movimiento, me acompañaron a conocer a personas con Tourette, y también estuve con John un tiempo".
Además de leer e informarse todo lo que pudo, destaca su "inmersión en el mundo de John, pero también en el de otras personas que viven con Tourette", una experiencia que cambió por completo su visión sobre el trastorno.
"Es mucho más complejo de lo que habíamos podido imaginar, y me sorprendió la variedad de formas en las que la gente experimenta el Tourette, lo diferentes que pueden ser los tics o los detonantes", apunta Aramayo, quien también destaca lo "impredecible" que es el síndrome.
Más allá de los síntomas, el objetivo del protagonista era centrarse "en el viaje emocional de John" y "cuidar mucho" su historia, de manera que el Tourette no eclipsara la parte humana.
El resultado es este drama con tintes de comedia que se aleja del estereotipo para enfocarse en la identidad, la dignidad y la vocación de defender y comprender el trastorno.
La importancia de dar a conocer el Toruette lo explica la polémica surgida cuando la cinta recibió tres Premios BAFTA, el equivalente británico de los Óscar: Mejor Casting, Mejor Actor y Estrella Emergente, los dos últimos para Aramayo.
Durante la ceremonia de entrega de premios, estuvo presente Davidson, que de manera involuntaria a causa del Tourette dirigió un insulto racista al actor Michael B. Jordan, protagonista del filme 'Sinners'. Aunque la propia organización del evento disculpó a Davidson y explicó al público el incidente, la situación encadenó titulares y polémicas en redes.
"La gran ironía es que hicimos la película para ayudar a la gente a comprender lo compleja que es la condición del Tourette, y creo que lo que pasó esa noche solo demuestra que la película es necesaria y que tantas personas como sea posible tienen que verla", concluye el director. EFE
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