Eva Ruiz Verde
Sevilla, 8 abr (EFE).- "Gitanos vamos a ser siempre igual porque nuestra identidad es propia, lo que pedimos es que se nos permita ser del siglo XXI", asegura a EFE Alejandra Moreno, coordinadora de la Red de Juventud Gitana de España de Fakali que, con motivo del Día del Pueblo Gitano, defiende que "ser gitano no es antiguo, sino todo lo contrario".
Lo cuenta después de participar en el acto que bajo el lema “Memoria, patrimonio y futuro del Pueblo Gitano” se ha celebrado junto al río Guadalquivir en el sevillano barrio de Triana para conmemorar el día internacional de este colectivo, una "cultura milenaria que lleva aquí muchos años e intenta ser igual que el resto de la sociedad pero con sus valores de siempre".
Entre esos valores, explica, se encuentran el respeto a los mayores, la solidaridad y la familia extensa más allá de padres y hermanos, además de "un sentimiento de libertad pero no de hacer lo que nos dé la gana, sino adquirido después de las múltiples persecuciones sufridas por las leyes y pragmáticas antigitanas", dice.
"Es una forma de ser y de vida, una cultura y la forma en la que tu familia te enseña a ser, porque al final el pueblo gitano somos una etnia", sentencia, aunque pide ser considerados "uno más en la sociedad y no algo extraño".
Lamenta que hoy en día se sigan produciendo situaciones de discriminación y que "se juzgue sin conocer" a los gitanos. "Yo voy por la mañana a trabajar, por la tarde estoy con mis padres, voy a hacer deporte y quedo con mi novio o con mis amigas y a mí nadie me identifica como una gitana porque no cumplo con el estereotipo", argumenta Moreno.
Reclama así "las mismas oportunidades que los demás" en ámbitos como la vivienda, donde se encuentran con negativas a alquilarles un piso "según los apellidos o las apariencias físicas", o la atención sanitaria en centros de salud, donde se les acusa de "acudir mucho y de forma desordenada".
Advierte además del "efecto Pigmalion: si a un joven gitano le dices en el colegio que no puede y que va a acabar como su familia en la venta ambulante al final se lo cree", más aún "si abre el diccionario de la Real Academia Española y una de las acepciones de gitano es trapacero, que se define como quien estafa u obra con engaño".
"Si le dices es que los de tu etnia son así y los gitanos lo que tenéis que hacer es iros a un mercadillo, el joven se acaba comportando de la misma manera para pertenecer al grupo, y eso es una realidad con la que tenemos que lidiar", expone.
Para ayudar en todas estas situaciones, en Fakali han creado a Amalia, la primera asistente virtual gitana sin sesgo discriminatorio ni de género, una IA a la que "se le puede preguntar sobre cosas gitanas y que te responde de acuerdo con la historia y la cultura gitana real".
La responsable de la Red de Juventud Gitana advierte del peligro para este colectivo también en redes sociales, donde lamenta que se dé un "antigitanismo soterrado" que a la vez "da la cara de una forma muy rápida".
"La gente se esconde detrás de una pantalla, crea incluso perfiles falsos y luego el problema lo tenemos nosotros a la hora de denunciarlo", relata Moreno, que cree que hoy en día más que violencia física se produce "maltrato psicológico" contra este colectivo.
Indica que "hay que tener mucho pensamiento crítico para darte cuenta de las fealdades que se dicen y hacen hacia el pueblo gitano" en redes y que desde la aprobación de la ley de igualdad de trato y no discriminación en 2022 "este racismo está más enmascarado".
"Cuando un 'influencer' que es gitano saca una parte de su vida a relucir la gente lo ve como algo exótico", asegura Moreno, que añade que en Fakali están trabajando junto a psiquiatras, psicólogos, médicos y trabajadores sociales en un informe sobre cómo el antigitanismo puede afectar a la salud mental de los jóvenes en el día a día. EFE

