Madrid, 8 abr (EFE).- La violencia que padecen niños y adolescentes es la principal causa de sus problemas de salud mental, según un informe elaborado por la Fundación ANAR, que alerta que las consultas de menores por conductas suicidas se han disparado desde la pandemia.
La Fundación de Ayuda a Niños y Niñas y Adolescentes en Riesgo (ANAR) ha presentado este miércoles su informe anual 'Líneas de Ayuda ANAR 2025', para dar a conocer la situación de la infancia y la adolescencia en España.
Según el informe, casi el 30 % de los menores atendidos en 2025 presentaba conductas suicidas.
En total, se atendieron 252.561 peticiones de ayuda de menores que estaban padeciendo problemas relacionados con violencia, salud mental y otras situaciones que, en la mayoría de los casos, no se presentan de forma aislada, sino que acumulaban varias problemáticas, con un promedio de 4,7 por cada niño, niña o adolescente ayudado.
Según el informe de la fundación, que atendió a 1.642 menores de edad más que el año anterior (un 8,9 % más), las consultas por conductas suicidas subieron un 25,5 % más en 2025, con 6.467 menores que presentaban este comportamiento, de los que 1.405 ya habían iniciado el intento de quitarse la vida.
Desde 2020, ha crecido exponencialmente el número de menores que han atendido con conducta suicida, ya que en el año de la pandemia asistieron 1.218 casos hasta los 6.467 de 2025.
"Como media al día, hemos atendido casi 18 casos de niños, niñas y adolescentes que han tenido esa ideación, ese intento", ha señalado Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda ANAR, que ha precisado que han asistido a 4 menores al día que "tenían el método, el procedimiento y la actitud para llevarlo a cabo", pero gracias a la labor del equipo de profesionales de la fundación se pudo revertir la situación.
Aunque las problemáticas son multicausales, la violencia que padecen es la principal causa, destacando la violencia intrafamiliar, maltrato físico y psicológico, las agresiones sexuales, los casos de violencia de género y el acoso escolar.
En todos ellos, la incidencia de la tecnología "es enorme" con una implicación del 62,7 % en los problemas de salud mental de los menores, ha detallado Benjamín Ballesteros, director técnico de la Fundación ANAR, que ha apuntado este factor es "clave" para evitar este grave problema.
"Cuando una persona lo está pasando mal, si se pone en contacto con terceros que le hablan de procedimiento, de método o que le animan a suicidarse las probabilidades de que acabe haciéndolo son muchísimo mayores", ha denunciado Ballesteros, que ha incidido en el riesgo del uso "inadecuado" de la Inteligencia Artificial, tras ver casos de personas "que se les explica cómo autolesionarse, pasando desapercibido para las familias".
De ahí, a que haya reclamado que la Inteligencia Artificial tenga "limitaciones en las que de ninguna manera pueda acabar haciendo daño a un menor".
También han advertido de que el uso de las tecnologías motiva las autolesiones, que son la segunda problemática atendida por la fundación (el 12,3 %), y sirven de antesala de esa conducta suicida", ha alertado la directora de las líneas de ayuda de la fundación.
"Parece que de alguna manera estamos asistiendo a un efecto contagio importante", ha avisado Benjamín Ballesteros, sobre casos de menores que ha atendido la fundación "porque lo quieren probar, porque han escuchado a otros que lo están haciendo que lo llevan a cabo", una situación que ha asemejado al consumo de tabaco que en épocas pasadas "parecía ser adulto".
El maltrato físico y psicológico tiene un peso importante en las llamadas de auxilio de los menores (16,3 %), las agresiones sexuales (5,2 %), los problemas con amigos (4,5 %) y el acoso escolar o ciberbullying (3,8 %), los trastornos de ansiedad (3,2 %) y depresión/tristeza (1,6 %).
En 2025, el 44,4 % de los niños, niñas y adolescentes conviven en familias donde existen problemas de salud mental, un dato especialmente preocupante por el impacto que estas situaciones pueden tener en su bienestar y desarrollo emocional.
El entorno familiar es el primer recurso natural al que se dirige a los menores cuando piden auxilio, pero se constatan problemáticas como que viven en hogares donde se enfrentan a situaciones de violencia (31,2 %), en concreto, violencia de género (38,6 %), maltrato físico y psicológico (35,8 %) y agresiones extrafamiliares (12,1 %), ha detallado Diana Díaz. EFE

