Madrid, 8 abr (EFE).- Lejos de ser excepcional, los incendios que se registran en estas fechas en el norte de España no son una anomalía. En muchos casos, se originan por escapes de quemas vinculadas a la actividad ganadera, una práctica ancestral utilizada para limpiar el campo, pero que además, contribuye a prevenir los grandes incendios del verano, los más dañinos.
"Tenemos que aprender a coexistir con nuestros incendios", asegura a EFE el ingeniero Víctor Resco de Dios, catedrático de Ingeniería Forestal y Cambio Global de la Universidad de Lleida e investigador en Agrotecnio.
Resco de Dios propone sustituir las quemas tradicionales por "quemas prescritas", realizadas bajo la supervisión de técnicos especializados. Estas contribuyen a minimizar el riesgo de fuga de llamas, mejorar la calidad de los pastos y evitar efectos negativos como la erosión.
El especialista en ecosistemas terrestres defiende además nuevas formas de gestión forestal en auge, como el llamado "pastoreo" de incendios, que consiste en gestionar determinados fuegos como si fueran ganado, en lugar de extinguirlos de inmediato.
A su juicio, es clave priorizar el uso del fuego como "herramienta de prevención frente a su extinción inmediata".
Este enfoque ya se aplica en zonas como el valle de Arán, donde, bajo determinadas condiciones meteorológicas, algunos incendios no se apagan de forma inmediata, sino que se gestionan como si fueran ganado que "pasta", consumiendo el exceso de combustible del bosque.
En la cornisa cantábrica, los incendios en marzo y principios de abril son frecuentes y están estrechamente ligados a la actividad ganadera.
Se trata de quemas que, en ocasiones, se descontrolan, un riesgo que el cambio climático agrava debido al aumento de las temperaturas. Sin embargo, también desempeñan un papel esencial en la gestión del combustible vegetal.
Estas quemas se realizan en esta época porque es el periodo "más seguro" para hacerlo: en verano el calor es excesivo y eleva el riesgo, mientras que en invierno las condiciones no son adecuadas para la combustión de la vegetación, según el experto.
Su función es reducir la acumulación de biomasa que, de no gestionarse, favorecería incendios más intensos.
Prohibirlas podría tener efectos contraproducentes, advierte el experto.
El abandono de la actividad ganadera incrementaría la carga y continuidad del combustible en el monte, lo que favorecería incendios de mayor intensidad en el futuro, ha explicado.
Los incendios de esta época del año "no deben interpretarse como un indicador de lo que ocurrirá en verano; los picos de actividad de incendios a finales del invierno siempre se han registrado y se seguirán registrando; no es nada inusual", señala Resco de Dios.
A su juicio, es necesario cambiar la percepción social del fuego: "no todos los incendios son una catástrofe", sino que forman parte del funcionamiento natural de los ecosistemas.
Resco de Dios subraya que las quemas ganaderas "no son una amenaza", sino todo lo contrario cuando están bien gestionadas y supervisadas.
Por ello, considera que deberían incorporarse a los planes de prevención de incendios de las comunidades autónomas, especialmente en aquellas donde estas prácticas son habituales a finales del invierno y comienzos de la primavera.
Cuando el comportamiento del fuego puede predecirse y controlarse sin poner en riesgo a personas ni bienes, los incendios se pueden "pastorear", sin necesidad de extinguirlos, ha insistido.
Reconoce que aún es necesario profundizar en el conocimiento de las condiciones bajo las cuales se pueden "pastorear" estos incendios, así como desarrollar métricas que permitan identificar las ventanas de oportunidad adecuadas en cada territorio y momento.
"No tenemos que acudir a apagar todos los incendios; eso es contraproducente”, afirma el ingeniero.
"Tenemos que aprovechar las oportunidades que nos brindan algunos fuegos para la gestión del combustible".
"Debemos pasar de ver las quemas en esta época del año como una amenaza para transformarlas en oportunidad. Pueden ser aliadas en la lucha contra los incendios de la canícula estival, que son los que realmente causan los mayores daños", según el experto.
Resco de Dios aprovecha para instar a la administración a garantizar procedimientos ágiles y sin costes añadidos para los ganaderos por actividades que contribuyen directamente a la prevención de grandes incendios estivales. EFE

