Javier Alonso
Palma, 6 abr (EFE).- Carmen es una mallorquina de 32 años con tres hijos que participa en el grupo de mujeres 'Calí' de la Fundación Secretariado Gitano (FSG) de Palma para mejorar su formación laboral, y reconoce las dificultades de su integración social: "Soy gitana, pero no lo digo en el trabajo, tengo miedo a que me califiquen o me juzguen".
"A día de hoy no se lo he dicho a ningún compañero; ojalá no hubiera tanto racismo", afirma esta mujer alegre, de pelo negrísimo y vestida con el uniforme de la empresa donde comenzará en breve su turno.
Con ocasión del Día Internacional del Pueblo Gitano, el 8 de abril, la Agencia EFE se reúne con un grupo de mujeres que participan en uno de los programas formativos del Secretariado Gitano, organización sin ánimo de lucro dedicada a la promoción integral del pueblo gitano que en octubre pasado abrió en Palma su primera oficina en Baleares.
Las siete niegan que los gitanos no quieran trabajar ni integrarse en la sociedad. "Para mí es superimportante que mis tres hijos no falten ningún día al colegio, llueve, truene o caigan chuzos. Quiero que sean mejores que su padre y su madre y que, si pueden, lleguen a la universidad, como todos", asegura Noemí.
Loli, administrativa, desea para su hija un futuro mejor que el suyo, pero considera que los gitanos no han tenido tantas oportunidades como los “castellanos”, término que usan para referirse a las personas no gitanas.
Por ello, todas valoran muchísimo la labor de esta fundación. "Es una oportunidad de emprender, avanzar e integrarnos", añade Noemí.
"No queremos nada gratis, sino trabajar con el sudor de nuestra frente, que no nos excluyan y nos respeten", reivindica Saray.
Según datos de la FSG, actualmente hay entre 1 y 1,3 millones de gitanos en España a los que la fundación, según explica su director en Baleares, Luis Perea, trata de ayudar con la defensa de sus derechos y la formación para contribuir a una igualdad de oportunidades efectiva que favorezca su promoción social.
Las principales áreas de trabajo de la fundación son la educación, la inserción laboral, la lucha contra la discriminación y el antigitanismo, la promoción de la mujer gitana y el acceso a la vivienda, la salud y los servicios sociales. Todo ello se desarrolla mediante cursos específicos gratuitos en sus casi 70 sedes de toda España.
Subraya que una de las cuestiones más preocupantes es la situación educativa del alumnado gitano en el país, donde el 62,8 % de los jóvenes entre 16 y 24 años no llegan a graduarse en la ESO, frente al 4 % de la población general, según datos de 2023.
Perea rechaza la segregación del alumnado gitano en las aulas, que lastra su integración y aprendizaje al dificultar el trabajo del profesorado, que en muchas ocasiones desconoce la historia y cultura del pueblo gitano y sus retos actuales.
En la oficina de Palma, Juan, gitano, imparte clases de educación digital a un grupo de jóvenes para facilitar su acceso al empleo. "Para mí es muy gratificante ayudar a mi comunidad; veo a los chicos muy motivados".
Josemi, mestizo, es el orientador pedagógico del centro y organiza los cursos de apoyo escolar gratuitos que se imparten por las tardes, a la salida del colegio, y las tutorías con las familias.
"Sus familias quieren que sus hijos progresen, estudien y vayan a la universidad, así que las acompañamos en todo este proceso", explica.
"Para ellos es muy importante tener referentes: gitanos con FP, gitanos abogados o gitanas ingenieras, el ejemplo lo es todo", dice convencido.
El director de la oficina concluye la entrevista recordando que, en el primer día de apertura, una mujer gitana pasó por allí de casualidad y le soltó a su amiga: "Mira, por fin un sitio para los gitanos; nunca encontramos nada para nosotros". Desde entonces, colabora con la fundación y sus hijos acuden a clases de repaso.
Los gitanos llegaron a la península en 1425 con la denominación de 'egipcianos', el término que dio origen a su nombre actual. Su Día Internacional se celebra el 8 de abril en conmemoración del primer Congreso Mundial Romaní/Gitano de 1971 en Londres, donde se instituyó la bandera y el himno. EFE
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