La singular Pasión de estatuas vivientes que recrean los jóvenes de Covarrubias desde 1972

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Patricia Carro

Burgos, 3 abr (EFE).- La villa histórica de Covarrubias, en la comarca burgalesa de Arlanza, vuelve a dar cobijo este Viernes Santo a una singular Pasión Viviente, en la que 80 actores -la mayoría jóvenes de 16 a 40 años- recrean la pasión y muerte de Cristo como estatuas vivientes a través de catorce estaciones, una tradición que cumple su 55 aniversario y que aspira a ser Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Con la Colegiata de San Cosme y San Damián como telón de fondo, templo del siglo XV declarado Bien de Interés Cultural, y en el que reposan los restos de la princesa Kristina de Noruega, arranca a las 21:00 horas -noche cerrada y casi siempre fría- con la representación de la Última Cena una original Pasión Viviente.

Es la primera de las catorce estaciones que se ponen en escena en un recorrido que lleva al visitante por las calles de esta histórica villa, uno de los Pueblos Más Bonitos de España, y que al caer la noche queda envuelta en una luz cálida, escenario perfecto para recrear la pasión y muerte de Cristo en Viernes Santo.

"Es la Pasión Viviente más singular y original de toda España", asegura en declaraciones a EFE Joaquín Serna, presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) de Covarrubias, y recuerda que es el público el que se mueve de estación en estación, el que procesiona, y no la imaginería como suele ser lo habitual.

"Son como estatuas vivientes en tres dimensiones", insiste Serna, pues cada una de las estaciones está recreada por un grupo de actores -suman en total 80- que permanecen estáticos al paso del público, que suele alcanzar las 5.000 personas por edición, lo que supone al menos 30 minutos sin moverse.

La Pasión Viviente de Covarrubias celebra esta Semana Santa su 55 aniversario, 55 ediciones que se han celebrado de manera ininterrumpida desde que en 1972 se recrearon cuatro estaciones; ahora son catorce las escenas que se representan, desde la Santa Cena hasta la despedida de la Dolorosa en el sepulcro.

De la Última Cena se pasa a la oración en el Huerto, la Coronación de Espinas, el ahorcamiento de Judas o al momento en el que Poncio Pilatos 'se lava las manos', antes de recrear la subida al Gólgota de Jesús con la cruz a cuestas, y sus tres caídas.

La crucifixión es uno de los momentos más espectaculares, dado que se recrea a la luz de las hogueras, y la Pasión Viviente acaba en el interior de la Colegiata de San Cosme y San Damián, con el descendimiento de la cruz y la despedida de la Dolorosa ante el sepulcro de Jesús.

 Joaquín Serna explica, con orgullo, que Covarrubias no ha dejado de representar la Pasión Viviente ningún año desde 1972, pues las escenas se han recreado incluso cuando ha llovido, o cuando nevó hace unos años; también en pandemia, porque instalaron imágenes de las estaciones en las calles de la villa.

La devoción por la Pasión Viviente es tan intensa que, incluso, tienen lista de espera de jóvenes que quieren participar en la recreación, y que se apuntan desde muy temprana edad; por ese motivo, la mayoría de los actores son jóvenes, entre 16 y 40 años, "de más de 50 ya quedan pocos", comenta Serna.

De este modo, con el futuro garantizado, la Pasión Viviente busca dar un paso y, como Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León, aspira al reconocimiento nacional, por lo que se trabaja para solicitarlo en 2027; además, este año se han propuesto "hacer más Semana Santa" para conseguir una protección cultural. EFE

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