Villarejo niega que entregara a periodistas información del móvil de Dina y atribuye filtración a una pelea en Podemos

El excomisario sostiene ante el tribunal que jamás proporcionó datos privados de Bousselham a medios, apuntando a disputas internas del partido morado como origen de la fuga, mientras Anticorrupción pide cinco años de prisión por revelación de secretos

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Villarejo afirmó ante los magistrados que, durante el tiempo en que tuvo acceso a la información extraída del teléfono móvil de Dina Bousselham, su revisión se limitó a determinar si existían indicios relacionados con una potencial financiación ilegal de Podemos o alguna referencia concreta a reuniones que involucraran a miembros de ETA y servicios secretos extranjeros. Según publicó Europa Press, el excomisario defendió ante la Audiencia Nacional que el contenido total de la documentación digital era irrelevante para sus investigaciones, ya que ninguna de las supuestas pruebas resultó de interés policial, y atribuyó la filtración de datos personales a un conflicto interno dentro del partido morado.

La Fiscalía Anticorrupción solicita una pena de cinco años de prisión para José Manuel Villarejo, a quien acusa de un delito de descubrimiento y revelación de secretos con difusión a terceros. Según informó Europa Press, el proceso judicial examina el origen y el recorrido de una tarjeta de memoria que pertenecía a Dina Bousselham tras el robo de su teléfono móvil ocurrido en 2015, cuando ella ejercía como asesora de Pablo Iglesias, entonces eurodiputado en Bruselas. El material confidencial de la exasesora llegó posteriormente a algunos medios de comunicación.

En su intervención, Villarejo negó ante los jueces haber entregado a periodistas un pendrive que contenía información del dispositivo de Bousselham. El exmando policial declaró que, al recibir la información del pendrive, su análisis fue superficial y rápido, solo para cerciorarse de la ausencia de documentos que pudieran confirmar la financiación irregular de Podemos o vincular a sus dirigentes con encuentros en Venezuela junto a servicios secretos de ese país y de Cuba, además de la banda ETA. “Lo único que me interesaba es si había algún tipo de financiación ilegal o algún acta de las reuniones de ETA con el servicio secreto cubano y venezolano. Al ver que era todo marujeo no le presté mayor atención. No vi nada relevante y le dediqué muy poco tiempo a ese 'pendrive'”, declaró Villarejo, según consignó Europa Press.

Villarejo también aseguró que nunca exhibió ni entregó tal información a periodistas ni a terceras personas. “En absoluto entregué ni exhibí la información privada de Dina Bousselham a periodistas o terceras personas”, sostuvo, de acuerdo con Europa Press. Además, señaló que si hubiera detectado información relevante para una investigación policial la habría trasladado a sus superiores, tal como ha hecho en ocasiones previas.

El propio Villarejo atribuyó la filtración de la información privada de Bousselham a disputas internas en Podemos, comentando que existía un ambiente en el que circulaban rumores y hablaban de “una pelea interna” en el partido, lo que habría motivado la difusión del contenido para afectar la imagen personal de Pablo Iglesias, refirió Europa Press. “Era muy de conocimiento de todos los medios que había una pelea interna en Podemos y que alguien habría filtrado intencionadamente a los medios para desmontar esa imagen de macho alfa que tenía Pablo Iglesias”, relató en el interrogatorio. Añadió además: “Las fuentes para mí eran ellos. Yo les sacaba a ellos mucha más información que ellos a mí”.

Durante la vista, el excomisario recordó cómo en febrero de 2016, a petición de dos periodistas, mantuvo una comida en la que le comunicaron que “les había llegado una información que puede ser interesante”, en referencia al pendrive con los datos del terminal de Bousselham. Según su versión, transcurrieron dos meses entre aquel ofrecimiento verbal y la entrega física del material, situación que diluyó su interés en el asunto. “Desde que me lo ofrecieron en febrero hasta que me lo dieron en abril pasaron dos meses y yo me olvidé”, apuntó.

El juicio se desarrolla en la Audiencia Nacional y en él Villarejo solo ha contestado las preguntas de su propia defensa. Durante su declaración, reiteró que nunca recibió un encargo formal para investigar la presunta financiación ilegal de Podemos, aunque, según su relato, una fuente “muy fiable” le trasladó esa posibilidad junto a supuestas reuniones mantenidas entre dirigentes del partido y agentes extranjeros en Venezuela. Posteriormente, informó, sus superiores lo apartaron del posible viaje en el que iba a recabar información.

Europa Press detalló que en los dos meses que transcurrieron entre el contacto inicial con los periodistas y la recepción del pendrive, otros profesionales de diversos medios ya le habían mencionado la existencia de dicho contenido. Villarejo indicó que durante ese periodo la existencia del material era un dato ampliamente conocido entre periodistas políticos.

El proceso judicial actual busca esclarecer cómo la información confidencial, que salió del móvil de Bousselham tras ser sustraído en 2015, llegó a manos de periodistas y terminó filtrándose a la prensa. La acusación de la Fiscalía se centra en la posibilidad de que Villarejo haya tenido un papel activo en la distribución de estos datos, aunque el acusado responsabilizó en todo momento a luchas internas dentro de la formación política como el verdadero origen de la filtración, según reiteró Europa Press.

El caso mantiene la atención pública al poner en cuestión la gestión de información sensible dentro de las filas de Podemos y las posibles repercusiones judiciales para el excomisario acusado.