Condenado a 12 años por matar a un vecino y herir a otro con una barra de hierro en las cuevas de Nerja (Málaga)

Un tribunal provincial impuso más de una década de cárcel a un ciudadano extranjero por causar la muerte de un residente local y agredir gravemente a otro, tras un enfrentamiento violento en una zona de asentamientos informales

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La sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga resalta que, tras la agresión, el acusado envió a una amiga una fotografía del cadáver, acción que la resolución judicial considera un elemento relevante para describir el desarrollo y la intencionalidad de los hechos ocurridos en la zona del Barranco de Maro, en Nerja. Según informó el medio responsable de la cobertura, el tribunal ha condenado a un hombre de nacionalidad alemana a doce años de prisión por la muerte de un vecino y causar graves lesiones a otro, todo en un contexto de conflictos vecinales prolongados en un asentamiento de cuevas en esta localidad malagueña.

El hecho, según lo consignó la Audiencia de Málaga y publicó el medio citado, se produjo en septiembre de 2023, cuando se intensificaron las tensiones preexistentes entre el condenado y la víctima principal. La sentencia señala la existencia de “fuertes desavenencias” entre ambos, quienes residían en las inmediaciones de las cuevas habitadas. El día de los hechos, la víctima, junto con otro hombre, se aproximó en repetidas ocasiones a la parcela delimitada por lonas del ahora condenado, realizando actos de provocación y derribando parte de aquellas, mientras profería gritos.

El fallo judicial, reportó el medio, indica que poco antes de la agresión, el acusado contactó sin éxito telefónicamente con la Guardia Civil de Nerja, imposibilitado de transmitir adecuadamente la situación por barreras de idioma. También pidió ayuda a una amiga, quien tampoco pudo acudir al lugar. Ante la persistencia de la tensión, el hombre se preparó con protección física y esperó armado la posible llegada de los vecinos.

Según las conclusiones del juicio, citadas por la Audiencia de Málaga, tras una nueva provocación verbal, el acusado inició un enfrentamiento directo con la víctima, a quien golpeó varias veces utilizando una barra de hierro de noventa centímetros reforzada con tuercas. Los impactos alcanzaron cabeza, cara, tórax y extremidades, causándole heridas descritas como incompatibles con la vida. Los forenses determinaron que la causa principal del fallecimiento fue un traumatismo cráneo-encefálico severo que incluyó hundimiento craneal y fracturas faciales.

El otro vecino, testigo y acompañante de la víctima, también sufrió lesiones de gravedad. El tribunal relató que el condenado lo atacó con la misma barra, impactándole en la muñeca, y luego intentó apuñalarlo en la cabeza. La víctima logró evitar un desenlace fatal al sujetar la mano del agresor y escapar, pese a que tenía ya una herida de cuchillo en el antebrazo. El medio precisó que este segundo afectado pudo huir del lugar y posteriormente prestar su testimonio ante las autoridades.

La decisión judicial desglosa que el acusado fue condenado a diez años de prisión por homicidio y a dos años adicionales por lesiones graves contra el segundo hombre. La sentencia también recoge la obligación de indemnizar con 120.000 euros a la madre del vecino fallecido, y de determinar en fase de ejecución la compensación económica al superviviente, una vez se cuente con la valoración médica definitiva de las lesiones sufridas.

Según el dictamen de la Sala y del jurado popular, los hechos se produjeron en un “contexto belicoso” derivado del conflicto interpersonal existente entre el acusado y la víctima principal, con múltiples episodios de provocación y enfrentamientos verbales en las proximidades del asentamiento. El procesado, tal como recogió el veredicto, actuó de manera insistente y reiterada, propinando varios golpes a la víctima incluso cuando esta se encontraba desarmada e incapaz de defenderse, lo que elimina la aplicación de la circunstancia atenuante de legítima defensa alegada por la defensa.

El medio detalló que, durante el proceso, los magistrados descartaron la existencia de un ataque previo por parte del vecino fallecido contra el acusado, a la vez que contextualizaron la inquietud del procesado por los gritos, amenazas y destrozos en los límites de su parcela. Sin embargo, subrayaron que la respuesta desmedida del agresor, que incluyó el uso prolongado de la barra de hierro y el ataque con arma blanca, excedió cualquier reacción defensiva y derivó en la muerte violenta del residente local. La Audiencia de Málaga, según publicó la prensa, resolvió así no mitigar la pena e imponer las sanciones máximas previstas para los delitos de homicidio y lesiones constatados por el tribunal y el jurado.