Rebajan a 12 años y nueve meses la condena a un obrero por agresión sexual a una menor a la que empleó de limpiadora

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El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha rebajado de 19 a 12 años y nueve meses de prisión la pena impuesta a un obrero que agredió sexualmente y de forma continuada a una menor de 14 años a la que empleó como limpiadora en sus trabajos, de forma que aprovechaba los momentos en los que se quedaba a solas con ella para someterla a sus deseos.

Si bien el alto tribunal andaluz rechaza el recurso de apelación interpuesto por la defensa, señala un error en la calificación jurídica de la sentencia de la Audiencia de Almería, que condenó al acusado a once años de cárcel por un delito de agresión sexual y a otros ocho años por otro delito de agresión sexual continuada.

En este sentido, apunta que los cuatro capítulos de agresiones sexuales que constan en las actuaciones se produjeron en un mismo marco temporal, entre abril y junio de 2022, aprovechando el acusado se encontraba a solas con la menor en las viviendas en obras, a las que la menor iba a realizar labores de limpieza, a propuesta del acusado.

Con ello, la Sala de Apelación actúa de oficio por una "cuestión de legalidad y de seguridad jurídica" y estima que la conducta del acusado "revela un dolo unitario de atentar contra la indemnidad sexual de la menor" y, por lo tanto, no puede individualizarse ninguna de estas acciones como un delito independiente.

Al apreciar la continuidad delictiva, la Sala decide imponer una pena de 12 años y nueve meses de prisión "próxima a la mínima extensión" al tiempo que fija otras condenas accesorias de alejamiento e incomunicación con la menor, a la que deberá indemnizar con 50.000 euros "atendiendo a las numerosos actos atentatorios contra la indemnidad sexual, a la edad de la menor y a la sintomatología ansiosa y depresiva que la misma presenta".

Los hechos se iniciaron en abril de 2022, cuando el acusado acudió a la casa de la víctima para realizar una reforma y conoció a la menor, a la que propuso trabajar como limpiadora en las viviendas a las que acudía a realizar obras, lo que esta aceptó.

El acusado recogía a la menor y la llevaba a distintas viviendas donde la sometía a agresiones sexuales contra su voluntad, ya que ella intentó apartarlo y disuadirlo de palabra sin éxito; todo ello a sabiendas de su corta edad, pues incluso en una ocasión le dijo que era "la chica más pequeña con la que había tenido relaciones".

El procesado, en las diferentes ocasiones en las que llevó de nuevo a la víctima a su casa, le advertía de que no debía contar nada de lo que había pasado a nadie, que era "un secreto", y que, si revelaba lo ocurrido, "iría a la cárcel" y no habría quien pudiera cuidar de su hijo pequeño pues se quedaría solo.