Las personas con VIH no desarrollan formas más graves de viruela del mono

Guardar

Barcelona, 11 mar (EFE).- Las personas afectadas por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) no desarrollaron formas más graves de mpox (anteriormente conocida como viruela del mono) durante el brote de esta patología que se registró en España en 2022.

Esta es una de las conclusiones principales de un artículo publicado por investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) en la revista Scientific Reports, tras analizar 1.158 casos confirmados de mpox en hombres adultos.

La mpox es una enfermedad causada por el virus MPXV que se caracteriza por fiebre, erupciones dolorosas en la piel y ganglios linfáticos inflamados, y que se transmite principalmente por contacto físico estrecho con lesiones, fluidos corporales o materiales contaminados.

Según ha informado la UB, el estudio ha investigado casos durante el brote de mpox notificados entre junio de 2022 y enero de 2023 en siete comunidades autónomas.

La muestra analizada en el estudio (1.158 positivos) representa más de la mitad de los casos registrados durante este periodo en España, que fue "el país europeo con más incidencia acumulada de mpox durante el brote, lo que confiere una relevancia especial a los resultados obtenidos", ha valorado la investigadora de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona (UB) Aina March-Yagüe, primera autora del trabajo.

El estudio indica que el 35 % de los casos correspondían a personas con VIH y que, entre las personas que no tenían este virus, cerca del 43 % eran usuarias de profilaxis preexposición (PrEP), medicamento que protege frente al contagio de VIH y que está pensado para personas que tienen prácticas sexuales de riesgo.

Según el equipo de investigación, en todos los grupos estudiados predominó la transmisión asociada a redes sexuales, especialmente entre hombres que tenían sexo con otros hombres, lo que confirma el patrón observado a escala internacional durante el brote de 2022.

Desde el punto de vista clínico, las personas con VIH presentaron con mayor frecuencia fiebre y lesiones cutáneas en localizaciones no anogenitales ni orales, así como una presencia más alta de otros tipos de inmunosupresión.

No obstante, la evolución de la enfermedad fue favorable en todos los grupos analizados, sin ingresos en unidades de cuidados intensivos ni defunciones, y con tasas de hospitalización bajas y similares entre personas con VIH y sin este virus.

El análisis comparativo reveló diferencias entre las personas con VIH y aquellas sin el virus que son usuarias de la PrEP.

Entre las personas que usaban la PrEP, los síntomas más frecuentes eran fatiga (astenia), inflamación de los ganglios linfáticos en diversas partes del cuerpo (adenopatías generalizadas) y presencia de otras infecciones de transmisión sexual.

Además, este grupo mostraba una mayor exposición a situaciones de riesgo, como asistir a eventos multitudinarios, mantener relaciones sexuales en entornos de ocio y participar en prácticas como el sexo químico (chemsex), que combina drogas y actividad sexual.

Por su parte, las personas con VIH presentaban con mayor frecuencia alteraciones de la piel fuera de las zonas genitales y de la boca, así como una probabilidad mayor de requerir hospitalización, pero esto no afectó a la gravedad final de su cuadro clínico. EFE

dic-jfc/rq/crf