Madrid, 11 mar (EFE).- Un total de 92 personas han muerto en incendios y explosiones en este invierno, entre los meses de noviembre y de febrero, 85 de ellas en sucesos ocurridos en viviendas, según el balance provisional de Fundación MAPFRE y APTB, que anualmente elaboran un Estudio de Víctimas de Incendio.
Enero ha sido el mes con más muertes debidas a incendios, un total de 28, y con 26 fallecimientos ocurridos en vivienda se convierte además en el segundo mes de enero en diez años con mayor número de víctimas en este tipo de inmuebles, según indican estas organizaciones en un comunicado difundido este miércoles.
El suceso más trágico de este invierno es el ocurrido el 16 de febrero en Manlleu (Barcelona), donde cinco adolescentes de entre 14 y 17 años murieron asfixiados en el incendio de un trastero, que estaba en la azotea de un edificio.
Andalucía, donde en este período han muerto 24 personas, 21 de ellas en hogares, es la comunidad con mayor número de víctimas, le sigue Cataluña, con 15 muertes, 13 de ellas en viviendas, y la Comunidad de Madrid con 9 fallecidos, todos ellos en viviendas.
A la espera de los datos definitivos, a falta de la confirmación por parte de los Institutos de Medicina Legal y los Servicios de Bomberos, la inhalación del humo causó el 77 % de las muertes, mientras que el grupo con más víctimas mortales sigue siendo el de mayores de 64 años, que son el 56%.
El fuego iniciado por dispositivos de calor y los fallos eléctricos fueron las primeras causas de los incendios, al darse en el 24% y el 20 % de los casos, respectivamente. Además, más de la mitad de las víctimas, el 54 %, se produjo en horario nocturno.
Por ello, estas organizaciones reclaman la colocación de sistemas de detección de humo en casas particulares, esperan que sean obligatorias en viviendas de nueva construcción, y adelanta su apoyo a cualquier iniciativa legislativa que equipare la situación de España con países como Francia, Alemania o Gran Bretaña, donde la instalación de detectores y/o rociadores es obligatoria.
También abogan por formar a la ciudadanía respecto al riesgo de los incendios, especialmente a las más vulnerables, los mayores de 64 años. EFE

