Afectada de hepatitis C revive en un libro el caso Maeso para aportar "verdad y memoria"

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Concha Tejerina

València, 9 mar (EFE).- Casi tres décadas después de que saliera a la luz el caso de contagio masivo de hepatitis C que afectó en Valencia a 275 pacientes y tuvo como único responsable al anestesista Juan Maeso, condenado a 1.933 años de prisión, una de las afectadas reconstruye este caso con el objetivo de "cerrar una etapa" y aportar "verdad, memoria y conciencia social".

Lo hace en el libro 'Caso Maeso. La sentencia sanitaria del siglo' (Ediciones Algorfa), donde Amparo González Caballero, que fundó y presidió la Asociación Española de Hepatitis C, narra en primera persona, y con la colaboración del abogado y escritor colombiano Duguid Char, uno de los procesos judiciales más relevantes en el ámbito sanitario español.

A lo largo de cinco partes, la autora ofrece una reconstrucción cronológica de los hechos: desde las primeras informaciones sobre la enfermedad y la incertidumbre inicial por el diagnóstico hasta el seguimiento del juicio y la resolución judicial, e incorpora el contexto asociativo y el papel desempeñado por las víctimas en la visibilización pública del caso.

“Este libro nace desde la verdad y desde la justicia. No lo he escrito por ambición, sino por necesidad, Siento que ha llegado el momento de cerrar esta etapa, de dar por concluida mi labor y mi dedicación, no desde el cansancio, sino desde la paz, porque contar la verdad también es una forma de sanar", ha asegurado González en una entrevista con EFE.

El origen del relato se remonta a 1997, cuando recibió una carta en la que se le instaba a realizarse pruebas de marcadores de hepatitis C tras haber sido intervenida un año antes por un problema ginecológico, una operación en la que fue anestesiada por Maeso.

“Nunca imaginé que una carta en primavera pudiera estropearme la vida totalmente”, explica para subrayar el impacto emocional de aquel momento y el temor a una enfermedad que, en aquel entonces, aún generaba gran incertidumbre médica y social.

Aunque no fue incluida formalmente en el proceso judicial por no cumplir determinados criterios técnicos —como la secuenciación genética del virus—, la autora se consideró afectada e impulsó la asociación de afectados, desde donde mantuvo reuniones con responsables políticos y sanitarios y acompañó a las víctimas.

El caso salió a la luz en 1998, cuando comenzó a detectarse un número inusual de infecciones de hepatitis C en cuatro hospitales de Valencia, uno público y tres privados, y se confirmó que el foco del brote era el propio anestesista, portador del virus de la hepatitis C.

En septiembre de 2005 comenzó el juicio por este contagio masivo en el que, dada su magnitud (con un sumario de 22.000 folios), fue necesario habilitar una sala especial en la Ciudad de la Justicia de València que diera a cabida a 153 abogados y 114 procuradores, y por la que pasaron más de 600 testigos entre afectados, médicos, directivos de los diferentes hospitales y cargos del Gobierno valenciano.

Durante el juicio se llegó a la conclusión de que el anestesista se inyectaba parte de las sustancias anestésicas que iba a administrar a los pacientes, y de que lo hacía con la misma aguja.

Asimismo, peritos expertos en genética presentaron los resultados de un informe que demostró, a través de un estudio filogenético, que los virus de hepatitis C de 275 pacientes infectados provenían de un mismo foco, el virus que llevaba el anestesista, al que consideraron la "fuente única".

Tras 17 meses de juicio, en 2007 la Audiencia de Valencia condenó al anestesista a 1.933 años de prisión y a la Generalitat al pago de indemnizaciones por más de 20 millones de euros como responsable civil subsidiaria, una condena que fue confirmada en 2009 por el Tribunal Supremo.

Al anestesista Juan Maeso se le concedió en marzo de 2023 la libertad condicional tras haber pasado más de quince años en prisión. EFE

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