Eduardo Sobreviela
Madrid, 8 mar (EFE).- El próximo jueves se cumplen 40 años del referéndum sobre la pertenencia de España a la OTAN, un intento del entonces Gobierno de Felipe González por cerrar un debate político, social e interno que de nuevo vuelve a la actualidad con el conflicto internacional desatado por el ataque de EE.UU. e Israel a Irán.
El 12 de marzo de 1986, tras semanas de movilizaciones y con mucha fachadas llenas de pintadas de 'OTAN no, bases fuera', votaron más de 17,2 millones de españoles, algo menos del 60 % de los que podían hacerlo, y en contra de lo que presagiaban las encuestas -una de El País un mes antes apuntaba a que el voto negativo decidido duplicaba al afirmativo-, el 56,85 % escogió la papeleta del sí por un 43,15 % que eligió la del no.
A favor se posicionó el PSOE -que no sin debate interno había virado su postura, anteriormente contraria, desde que ganó las elecciones de 1982-, junto al CDS y los nacionalistas de centro derecha, y en contra se movilizaron el PCE y los nacionalistas de izquierda, mientras la entonces Coalición Popular de Manuel Fraga pidió la abstención o el voto en blanco pese a estar a favor de mantenerse en la Alianza Atlántica.
Mantenerse, no entrar en la OTAN, porque el ingreso de España en la Alianza Atlántica, en un mundo muy diferente al actual en el que por ejemplo todavía existía la URSS, se formalizó el 30 de mayo de 1982.
El entonces presidente del Gobierno, el centrista Leopoldo Calvo-Sotelo, había anunciado en su discurso de investidura en 1981 su voluntad de integrar al país en la Alianza, lo que de inmediato puso en marcha una campaña del PSOE con el recordado lema “OTAN, de entrada, no”.
En aquel momento el PSOE era contrario, pero tras ganar las elecciones de octubre del 82, el nuevo Ejecutivo de Felipe González decidió congelar la integración y anunció la celebración del referéndum, ligando su resultado por un lado a la entrada en la entonces Comunidad Económica Europea que tuvo lugar el mismo 1986 y por otra al futuro del propio presidente, que con calculada ambigüedad mantuvo la incógnita de si dimitiría en caso de derrota.
Aquel 12 de marzo de 1986 los españoles dijeron sí a seguir en la OTAN con las tres condiciones planteadas por el Gobierno: no incorporación a la estructura militar integrada, prohibición de armas nucleares en territorio español y reducción progresiva de la presencia militar de Estados Unidos.
Posteriormente, ya con José María Aznar en el Gobierno, España se integró plenamente en la estructura militar en 1999.
Cuarenta años después del referéndum el debate se mantiene vivo y excitado ahora sobremanera por la guerra en Oriente Medio, que llega cuando ni mucho menos está resuelta la discusión sobre la aportación a la Alianza, con el Gobierno de Pedro Sánchez resistiendo las amenazas del presidente de EE.UU., Donald Trump, y las presiones del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para elevar la aportación del país al 5 % del PIB.
Pese a que Trump considera a España "muy hostil a la OTAN", Sánchez, que acaba de recuperar el lema de "No a la guerra" que fue bandera contra la participación en la guerra de Irak hace 23 años, sigue sosteniendo que es un socio "leal" y "fiable", aunque no necesite llegar a ese 5 % para sostener sus "capacidades" ni permita a EE.UU. utilizar las bases militares de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) para atacar Irán, y en cambio sí envíe una fragata a apoyar a un miembro de la UE como es Chipre.
A diferencia de la parte socialista del Gobierno, destacados socios de Sánchez no ocultan sus recelos ante la Alianza Atlántica.
En una entrevista esta semana con la Agencia EFE, la líder de Movimiento Sumar, Lara Hernández, ha defendido el "desacople de la OTAN" en el nuevo contexto internacional ya que, en su opinión, el presidente de Estados Unidos "se la ha cargado".
En contra de seguir en la Alianza, el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, ha asegurado también estos días que siente que la historia y el tiempo están dando la razón a su formación en su lucha en contra de la OTAN y a favor de la paz.
Desde fuera del Gobierno, la líder de Podemos, Ione Belarra, ha pedido a Pedro Sánchez que sea coherente con el retomado 'No a la guerra' y que adopte medidas concretas, como el cierre inmediato de las bases de la OTAN en Rota y Morón o la salida de la Alianza Atlántica.
Mientras tanto, el PP sigue firme en su apoyo a los aliados y sus dirigentes han reiterado en medio del debate actual que España debe estar "sin matices" junto a las democracias liberales en el conflicto iraní y que debe ir con sus socios de la Unión Europea y de la OTAN.
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(Recursos de archivo en EFEServicios: 8000323802, 8005529726)


